Miguel Núñez • 17 julio, 2018
La pregunta parece sencilla, pero toca asuntos que la Biblia no responde de forma directa: ¿puede un pastor ser joven? ¿Puede ser soltero? La Palabra de Dios no establece una edad mínima para el pastorado, ni prohíbe que un soltero sirva en ese rol. Sin embargo, eso no significa que la edad y el estado civil sean irrelevantes. Hay principios de sabiduría que la misma Escritura revela y que deben orientar estas decisiones.
Uno de esos principios viene del Antiguo Testamento: Dios estableció que nadie podía ejercer el sacerdocio antes de los 30 años. Eso no fue arbitrario. Apuntaba a que el ministerio requiere vivencia, madurez y experiencia que solo los años pueden forjar. A esa edad, un hombre ha enfrentado la vida de una manera distinta, y frecuentemente ha pasado ya por el matrimonio y la paternidad, realidades que añaden profundidad, equilibrio y una perspectiva que antes no tenía.
En cuanto al texto de 1 Timoteo 3, que habla del pastor como "marido de una sola mujer", su intención no es excluir a los solteros, sino exigir fidelidad conyugal. Aun así, el pastor Núñez sostiene con claridad que lo ideal es que un pastor esté casado, porque una esposa sabia lo nivela, lo protege de tentaciones y complementa su visión de formas que un hombre solo no puede suplirse a sí mismo.
Hay excepciones, como Jeremías, llamado siendo adolescente. Pero las excepciones no hacen la regla; Dios las establece. La sabiduría práctica invita a honrar los principios generales y confiar en que Dios, cuando lo juzgue necesario, puede obrar fuera de ellos.