Catherine Scheraldi de Núñez, Mayra Beltrán y Aileen Pagán de Salcedo • 3 septiembre, 2022
Hay algo profundamente liberador en las palabras de Jesús en Mateo 11: una invitación abierta a todos los que van por la vida agobiados y molidos, a encontrar descanso real, no en el cumplimiento de reglas, sino en una relación personal con Él. En este episodio de Mujer para la Gloria de Dios, Ailín, Gati y Mayra exploran qué significa recibir ese descanso y por qué el yugo que Jesús ofrece es tan radicalmente distinto al que el mundo —y el legalismo religioso— nos impone.
El contraste con los fariseos es el hilo que organiza toda la reflexión. Aquellos hombres, conocedores de la Escritura y sumamente religiosos, habían convertido la fe en una carga aplastante: 613 mandamientos adicionales sobre el pueblo, y una actitud orgullosa que los alejaba de Dios en lugar de acercarlos. Jesús los confrontó directamente, describiendo cómo ponían cargas pesadas sobre las espaldas de otros sin mover un dedo para ayudar. Y Él mismo se presentó como todo lo contrario: manso y humilde de corazón, dispuesto a humillarse para hacer empatía con los vulnerables y los desechados.
La imagen del yugo que usa Jesús era familiar para aquella cultura agrícola: una viga de madera que unía a dos animales, siempre apareando al experimentado con el más joven para que el primero llevara la mayor parte del peso. Esa es exactamente la invitación: caminar junto a Cristo, aferradas a Él, mientras Él carga lo que nosotras no podemos. Las anfitrionas reconocen con honestidad que los días en que no se enfocan en el Señor terminan en agotamiento, y que es el orgullo —tan difícil de reconocer en una misma— lo que con frecuencia bloquea esa dependencia.
La vida cristiana no promete ausencia de tribulaciones, pero sí un alma que descansa. Ese descanso —el anapausis del que habla el texto griego— no es pasividad, sino la confianza activa de quien sabe que Dios está en control y que el lugar donde Él nos tiene es exactamente donde debemos estar.
Catherine Scheraldi de Núñez es la esposa del pastor Miguel Núñez, y es doctora en medicina, con especialidad en endocrinología. Está encargada del ministerio de mujeres Ezer de la Iglesia Bautista Internacional. Conduce el programa Mujer para la gloria de Dios, en Integridad y Sabiduría.
Mayra Beltrán está comprometida a honrar el diseño de Dios para la mujer. Viuda de Federico Ortiz, madre de dos y abuela de tres. Graduada del Instituto Integridad & Sabiduría. Sirve como consejera y coordinadora del Ministerio de Mujeres Ezer en la Iglesia Bautista Internacional.
Aileen Salcedo es psicóloga egresada del Instituto Tecnológico de Santo Domingo, con un Diplomado en Consejería y una Maestría en Terapia Familiar. Es graduada del Instituto Integridad & Sabiduría. Actualmente sirve en la Iglesia Bautista Internacional (IBI), donde forma parte del cuerpo de consejeros y del equipo del Ministerio EZER. Aileen ha caminado con Cristo por más de 25 años y está casada con Gregory Salcedo, con quien tiene tres hijos.