Catherine Scheraldi de Núñez, Mayra Beltrán y Aileen Pagán de Salcedo • 3 agosto, 2019
Vivir una vida moralmente correcta no es suficiente. Esa es la tensión que el Salmo 1 plantea desde su primera palabra, "bienaventurado", hasta la última, "perecerá". El camino del hombre bienaventurado no se define solo por lo que evita —andar en el consejo de los impíos, detenerse con los pecadores, sentarse con los escarnecedores— sino por algo mucho más profundo: deleitarse en la ley del Señor y meditar en ella de día y de noche. Esa meditación constante transforma la mente, como lo afirma Romanos 12:2, y produce el fruto del Espíritu en medio de una humanidad caída y de culturas moldeadas por el príncipe de este mundo.
El Salmo compara al hombre bienaventurado con un árbol firmemente plantado junto a corrientes de agua, no crecido por casualidad sino plantado con intención. Pero esta prosperidad no significa ausencia de problemas. Los profetas fueron rechazados, diez de los once apóstoles fueron martirizados, y el propio Jesús fue traicionado y asesinado. La prosperidad que el Salmo describe es la capacidad de sostenerse y dar fruto cuando las tribulaciones llegan, confiando en que todas las cosas cooperan para bien a quienes aman a Dios.
Aquí aparece Jesús, aunque sin ser nombrado directamente en el Salmo. Él es el único ser humano que cumplió lo que Deuteronomio 17 y Josué 1 exigían: meditar en la ley de día y de noche, sin desviarse ni a la derecha ni a la izquierda. Ningún rey, ni David ni Salomón, lo logró. Israel incluso perdió el libro de la ley hasta que fue hallado en tiempos del rey Josías. Solo Cristo vivió plenamente lo que el Salmo 1 describe, y por eso es el único que califica como el hombre verdaderamente bienaventurado, modelo e intercesor de todos los que creen en Él.
Catherine Scheraldi de Núñez es la esposa del pastor Miguel Núñez, y es doctora en medicina, con especialidad en endocrinología. Está encargada del ministerio de mujeres Ezer de la Iglesia Bautista Internacional. Conduce el programa Mujer para la gloria de Dios, en Integridad y Sabiduría.
Mayra Beltrán está comprometida a honrar el diseño de Dios para la mujer. Viuda de Federico Ortiz, madre de dos y abuela de tres. Graduada del Instituto Integridad & Sabiduría. Sirve como consejera y coordinadora del Ministerio de Mujeres Ezer en la Iglesia Bautista Internacional.
Aileen Salcedo es psicóloga egresada del Instituto Tecnológico de Santo Domingo, con un Diplomado en Consejería y una Maestría en Terapia Familiar. Es graduada del Instituto Integridad & Sabiduría. Actualmente sirve en la Iglesia Bautista Internacional (IBI), donde forma parte del cuerpo de consejeros y del equipo del Ministerio EZER. Aileen ha caminado con Cristo por más de 25 años y está casada con Gregory Salcedo, con quien tiene tres hijos.