Catherine Scheraldi de Núñez, Mayra Beltrán y Aileen Pagán de Salcedo • 27 junio, 2020
Vivir por fe no significa vivir sin miedo. Significa que el miedo no nos detiene ni nos domina, porque nuestra confianza está depositada en un Dios que ya ha declarado la victoria antes de que la batalla comience. Eso es exactamente lo que ilustran las historias de la caída de Jericó, de Rahab y de Gedeón: personas ordinarias, con temores reales y pasados complicados, que eligieron creerle a Dios por encima de lo que sus ojos y su lógica les decían.
La táctica que Dios le dio a Josué para tomar Jericó —marchar en silencio durante siete días, tocar trompetas y gritar— no tenía ningún sentido militar. Sin embargo, el pueblo obedeció, y los muros cayeron. Lo que parecía absurdo demostró que la victoria siempre le pertenece a Dios, no al poder ni a la inteligencia humana. Rahab, por su parte, era una prostituta pagana y marginada que, tocada por Dios, actuó con una valentía que contrastaba con su situación: protegió a los espías israelitas, mintió a su propio pueblo para salvarlos, y confió su vida y la de su familia a unos hombres que apenas conocía. Dios no solo la salvó, sino que la incorporó al linaje del que vendría el mismo Jesucristo.
Gedeón, en cambio, era claramente un hombre miedoso. Pedía señales, actuaba de noche para no ser visto, y cuestionaba cada instrucción del Señor. Aun así, Dios lo llamó "valiente guerrero" y redujo su ejército de 32.000 a solo 300 hombres, precisamente para que nadie pudiera atribuirse la gloria. La fe transformó a Gedeón: pasó del escondite a la obediencia, y de la duda a la victoria.
El llamado que recorre todo el programa es personal y urgente: ningún pasado es demasiado oscuro, ninguna inseguridad es demasiado profunda para que Dios no pueda usarla para su gloria. Lo que marcó a estos personajes no fue su carácter impecable, sino su disposición a confiar y obedecer. Ese mismo Dios sigue transformando vidas hoy, y sigue llamando a sus hijos a actuar —no cuando el miedo desaparezca, sino en medio de él.
Catherine Scheraldi de Núñez es la esposa del pastor Miguel Núñez, y es doctora en medicina, con especialidad en endocrinología. Está encargada del ministerio de mujeres Ezer de la Iglesia Bautista Internacional. Conduce el programa Mujer para la gloria de Dios, en Integridad y Sabiduría.
Mayra Beltrán está comprometida a honrar el diseño de Dios para la mujer. Viuda de Federico Ortiz, madre de dos y abuela de tres. Graduada del Instituto Integridad & Sabiduría. Sirve como consejera y coordinadora del Ministerio de Mujeres Ezer en la Iglesia Bautista Internacional.
Aileen Salcedo es psicóloga egresada del Instituto Tecnológico de Santo Domingo, con un Diplomado en Consejería y una Maestría en Terapia Familiar. Es graduada del Instituto Integridad & Sabiduría. Actualmente sirve en la Iglesia Bautista Internacional (IBI), donde forma parte del cuerpo de consejeros y del equipo del Ministerio EZER. Aileen ha caminado con Cristo por más de 25 años y está casada con Gregory Salcedo, con quien tiene tres hijos.