Catherine Scheraldi de Núñez, Mayra Beltrán y Aileen Pagán de Salcedo • 6 julio, 2019
El Salmo 91 no es solo un poema de consuelo: es un pasaje donde Jesús aparece desde el primer versículo, y hacerlo visible es el corazón de esta enseñanza. Los cuatro nombres de Dios que aparecen en los versículos 1 y 2 —el Altísimo, el Omnipotente, el Señor y Elohim— apuntan cada uno hacia Cristo. El Altísimo evoca al rey de reyes de Apocalipsis 19; el Omnipotente remite al Señor que en Colosenses 1 sustenta todas las cosas; el nombre personal YHWH habla del Dios con quien podemos tener amistad íntima, como Jesús mismo declaró en Juan 15; y Elohim, siendo una palabra en plural, revela la Trinidad presente desde la creación.
La enseñanza también recorre momentos concretos de la vida de Jesús donde esta protección divina se hizo visible. Cuando una multitud enfurecida lo llevó al borde de un precipicio en Nazaret, Jesús pasó entre ellos como si nada ocurriera. Cuando tomaron piedras para lapidarlo en el templo tras declararse el Yo Soy, simplemente se ocultó y salió. En ambos casos, el Padre fue su refugio —no porque los hombres carecieran de poder, sino porque ningún propósito humano puede frustrar el de Dios.
Sin embargo, la cruz no fue una falla en esa protección. Fue su culminación. Jesús fue resguardado durante toda su vida precisamente para poder llegar íntegro, sin mancha, al momento en que voluntariamente entregaría su vida por los pecados de su pueblo. El Salmo 91 es una promesa a los justos, y en la cruz el Padre vio sobre Jesús el peso de toda nuestra injusticia —para que nosotros pudiéramos ser hechos justicia de Dios en Él.
Jesús es, entonces, el que habitó perfectamente al abrigo del Altísimo. Y la pregunta que esta enseñanza deja abierta es personal e ineludible: ¿es Él tu refugio, no solo en la tormenta, sino también cuando la vida va bien?
Catherine Scheraldi de Núñez es la esposa del pastor Miguel Núñez, y es doctora en medicina, con especialidad en endocrinología. Está encargada del ministerio de mujeres Ezer de la Iglesia Bautista Internacional. Conduce el programa Mujer para la gloria de Dios, en Integridad y Sabiduría.
Mayra Beltrán está comprometida a honrar el diseño de Dios para la mujer. Viuda de Federico Ortiz, madre de dos y abuela de tres. Graduada del Instituto Integridad & Sabiduría. Sirve como consejera y coordinadora del Ministerio de Mujeres Ezer en la Iglesia Bautista Internacional.
Aileen Salcedo es psicóloga egresada del Instituto Tecnológico de Santo Domingo, con un Diplomado en Consejería y una Maestría en Terapia Familiar. Es graduada del Instituto Integridad & Sabiduría. Actualmente sirve en la Iglesia Bautista Internacional (IBI), donde forma parte del cuerpo de consejeros y del equipo del Ministerio EZER. Aileen ha caminado con Cristo por más de 25 años y está casada con Gregory Salcedo, con quien tiene tres hijos.