Catherine Scheraldi de Núñez, Mayra Beltrán y Aileen Pagán de Salcedo • 1 febrero, 2020
La madurez espiritual no llega sola ni se desarrolla en aislamiento. Este es el hilo conductor que atraviesa el estudio del capítulo 6 de Hebreos en este episodio de Mujer para la Gloria de Dios: los creyentes estamos llamados a crecer de manera intencional, en comunidad, y con los ojos puestos en la fidelidad de un Dios que no cambia. Así como Abraham y Sara esperaron con paciencia una promesa que humanamente parecía imposible, también nosotras estamos llamadas a confiar en Aquel que juró por su propio nombre, porque no había nadie mayor por quien hacerlo.
La seguridad de esa promesa no descansa en nuestras obras ni en nuestra constancia, sino en dos realidades inmutables: el carácter de Dios y su juramento. Los herederos de esa promesa no son solo los descendientes de Abraham ni los primeros judíos creyentes, sino todos los que han huido a refugiarse en Cristo, el ancla del alma. Como el ancla de un barco lo sujeta al fondo del mar para que no derive, Cristo nos sujeta al cielo, nuestro verdadero hogar.
A esto se suma la superioridad del sacerdocio de Cristo sobre el sacerdocio levítico. A diferencia de los sumos sacerdotes que morían, que pecaban, y que debían ofrecer sacrificios primero por sí mismos, Jesús se ofreció una sola vez, entró al lugar santísimo y permanece allí para siempre como nuestro precursor. Nadie puede seguir al sacerdote levítico al altar; pero sí podemos seguir a Cristo al cielo.
La obediencia importa más que las buenas intenciones. El ejemplo de Saúl, quien ofreció un sacrificio sin esperar a Samuel creyendo que su motivación era piadosa, ilustra cuánto le importa a Dios la forma en que nos acercamos a Él. Crecer en la Palabra no es opcional: es lo que nos equipa para discernir, obedecer y confiar, incluso cuando la prueba llegue.
Catherine Scheraldi de Núñez es la esposa del pastor Miguel Núñez, y es doctora en medicina, con especialidad en endocrinología. Está encargada del ministerio de mujeres Ezer de la Iglesia Bautista Internacional. Conduce el programa Mujer para la gloria de Dios, en Integridad y Sabiduría.
Mayra Beltrán está comprometida a honrar el diseño de Dios para la mujer. Viuda de Federico Ortiz, madre de dos y abuela de tres. Graduada del Instituto Integridad & Sabiduría. Sirve como consejera y coordinadora del Ministerio de Mujeres Ezer en la Iglesia Bautista Internacional.
Aileen Salcedo es psicóloga egresada del Instituto Tecnológico de Santo Domingo, con un Diplomado en Consejería y una Maestría en Terapia Familiar. Es graduada del Instituto Integridad & Sabiduría. Actualmente sirve en la Iglesia Bautista Internacional (IBI), donde forma parte del cuerpo de consejeros y del equipo del Ministerio EZER. Aileen ha caminado con Cristo por más de 25 años y está casada con Gregory Salcedo, con quien tiene tres hijos.