Catherine Scheraldi de Núñez, Mayra Beltrán y Aileen Pagán de Salcedo • 2 abril, 2022
Dios nunca abandona a sus hijos, y la historia de Ester lo demuestra con una claridad que asombra. Mientras Amán salía del primer banquete de la reina lleno de orgullo, jactándose ante su esposa y amigos de sus riquezas, sus hijos y el honor de haber sido invitado en exclusiva a cenar con el rey y la reina, su corazón dejaba al descubierto una verdad dolorosa: nada de lo que tenía le bastaba mientras Mardoqueo no se postrara ante él. Las bendiciones de Dios, lejos de producir gratitud en él, solo sirvieron para revelar la profundidad de su orgullo y su ingratitud.
En contraste, Ester esperó. Ayunó tres días, planeó con cuidado y no se dejó llevar por la urgencia ni por sus emociones. Tenía el favor del rey, escuchó su disposición a concederle hasta la mitad del reino, y aun así eligió no revelar su petición todavía. Esa paciencia no era debilidad, sino fe. Ester entendía que necesitaba el plan de Dios, no solo el suyo propio.
Mientras tanto, Dios orquestaba lo que nadie veía. El rey, incapaz de dormir, mandó a leer las crónicas del reino, y precisamente en ese momento se enteró de que Mardoqueo nunca había sido honrado por salvar su vida. Cuando Amán entró al palacio con la intención de pedir la muerte de Mardoqueo, terminó siendo él quien tuvo que desfilar delante de toda la ciudad proclamando el honor de su enemigo. Proverbios lo dice claramente: delante de la destrucción va el orgullo.
La lección que atraviesa toda esta historia es una invitación directa: Dios no necesita nuestra ayuda para orquestar los eventos de nuestra vida. Cuando intentamos adelantarnos a sus tiempos, interferimos con su plan perfecto. Mardoqueo y Ester vivieron rodeados de una cultura pagana, sin comunidad de fe visible, y aun así permanecieron fieles. Cuánto más nosotras, que tenemos su Espíritu, su Palabra y su iglesia, deberíamos predeterminar cada día vivir para Cristo.
Catherine Scheraldi de Núñez es la esposa del pastor Miguel Núñez, y es doctora en medicina, con especialidad en endocrinología. Está encargada del ministerio de mujeres Ezer de la Iglesia Bautista Internacional. Conduce el programa Mujer para la gloria de Dios, en Integridad y Sabiduría.
Mayra Beltrán está comprometida a honrar el diseño de Dios para la mujer. Viuda de Federico Ortiz, madre de dos y abuela de tres. Graduada del Instituto Integridad & Sabiduría. Sirve como consejera y coordinadora del Ministerio de Mujeres Ezer en la Iglesia Bautista Internacional.
Aileen Salcedo es psicóloga egresada del Instituto Tecnológico de Santo Domingo, con un Diplomado en Consejería y una Maestría en Terapia Familiar. Es graduada del Instituto Integridad & Sabiduría. Actualmente sirve en la Iglesia Bautista Internacional (IBI), donde forma parte del cuerpo de consejeros y del equipo del Ministerio EZER. Aileen ha caminado con Cristo por más de 25 años y está casada con Gregory Salcedo, con quien tiene tres hijos.