Catherine Scheraldi de Núñez, Mayra Beltrán y Aileen Pagán de Salcedo • 14 mayo, 2021
El poder de Dios y la necedad del corazón humano chocan de manera dramática en la historia de las plagas de Egipto. A través del relato de Éxodo, este episodio del programa Mujer para la Gloria de Dios deja en claro que la lucha entre Moisés y Faraón no fue simplemente una disputa política o cultural, sino una confrontación espiritual entre Yahweh y las potestades de las tinieblas, tal como lo describe Efesios 6:12. Cada plaga fue una declaración directa contra los dioses egipcios: el Nilo, considerado padre de la vida y manifestación del dios Hapi, se convirtió en sangre; las ranas, símbolo de la diosa de la fertilidad Heket, invadieron cada rincón del territorio hasta corromperse en montañas de cuerpos descompuestos; los piojos surgieron del polvo mismo de la tierra; y los enjambres de insectos cubrieron todo el país, mientras la tierra de Gosén, donde habitaba el pueblo de Dios, quedaba completamente intacta. Dios no solo castigaba; también distinguía, protegía y redimía.
Lo que resulta más perturbador no es la magnitud de las plagas, sino la dureza persistente del corazón de Faraón. Después de cada plaga él reconocía el poder de Dios, pedía alivio, y luego volvía a endurecer su corazón. Su problema no era falta de evidencias ni de conocimiento, sino un corazón corrupto que se negaba a rendirse. Los propios magos egipcios llegaron a proclamar "este es el dedo de Dios", pero Faraón no escuchó.
El llamado más incómodo de esta enseñanza es que ese mismo corazón terco y orgulloso vive también en los creyentes. La resistencia a obedecer lo que ya sabemos, la tendencia a acomodar el pecado con excusas de temperamento o crianza, la rebeldía en medio de la tribulación en lugar de la confianza y la dependencia de Dios, todo eso es el Faraón que puede habitar dentro de cada una. La invitación es a vivir en autorreflexión constante, a evaluar no solo cómo superar las dificultades sino qué quiere Dios enseñar a través de ellas, confiando en que, como afirma Romanos 8:28, todas las cosas cooperan para bien de quienes le aman.
Catherine Scheraldi de Núñez es la esposa del pastor Miguel Núñez, y es doctora en medicina, con especialidad en endocrinología. Está encargada del ministerio de mujeres Ezer de la Iglesia Bautista Internacional. Conduce el programa Mujer para la gloria de Dios, en Integridad y Sabiduría.
Mayra Beltrán está comprometida a honrar el diseño de Dios para la mujer. Viuda de Federico Ortiz, madre de dos y abuela de tres. Graduada del Instituto Integridad & Sabiduría. Sirve como consejera y coordinadora del Ministerio de Mujeres Ezer en la Iglesia Bautista Internacional.
Aileen Salcedo es psicóloga egresada del Instituto Tecnológico de Santo Domingo, con un Diplomado en Consejería y una Maestría en Terapia Familiar. Es graduada del Instituto Integridad & Sabiduría. Actualmente sirve en la Iglesia Bautista Internacional (IBI), donde forma parte del cuerpo de consejeros y del equipo del Ministerio EZER. Aileen ha caminado con Cristo por más de 25 años y está casada con Gregory Salcedo, con quien tiene tres hijos.