Catherine Scheraldi de Núñez, Mayra Beltrán y Aileen Pagán de Salcedo • 15 febrero, 2020
El sacerdocio de Jesucristo no es una continuación del sistema antiguo, sino su superación definitiva. Durante generaciones, el pueblo de Israel vivió sujeto a un ciclo interminable de sacrificios diarios que nunca podían erradicar el pecado de manera permanente, solo cubrirlo temporalmente. Los sacerdotes levíticos eran hombres caídos, limitados por su propia pecaminosidad y por la muerte, lo que hacía necesario que se sucedieran unos a otros sin que la obra quedara jamás completa. Esa angustia constante —el peso de la culpa que regresaba en cuanto el sacrificio terminaba— era la realidad cotidiana de quienes vivían bajo el antiguo pacto.
Cristo vino a cambiar todo ese esquema. Como sumo sacerdote según el orden de Melquisedec, Él es eterno, sin pecado y sin necesidad de ofrecer sacrificio por sí mismo antes de ofrecerlo por otros. Lo que hizo, lo hizo una sola vez y para siempre, y dado que permanece vivo eternamente, intercede de manera continua por todos los que se acercan a Dios a través de Él. Que Jesús esté sentado a la diestra del Padre no es un detalle menor: ningún sacerdote levítico se sentaba en el templo porque la obra nunca terminaba; Cristo está sentado porque la suya sí terminó.
Este nuevo pacto transforma también la vida presente. La paz que el mundo no puede dar está disponible para quien tiene los ojos puestos en Cristo. Como señalaron las conductoras citando al pastor Miguel Núñez, lo peor no es no ser cristiano, sino creer que lo eres cuando en realidad no lo eres —una ausencia de esa paz genuina que puede ser una señal de advertencia. Los primeros destinatarios de Hebreos enfrentaban presión familiar y social para volver al judaísmo; hoy la tentación de mirar atrás sigue siendo real, pero el fundamento no ha cambiado: Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos.
Catherine Scheraldi de Núñez es la esposa del pastor Miguel Núñez, y es doctora en medicina, con especialidad en endocrinología. Está encargada del ministerio de mujeres Ezer de la Iglesia Bautista Internacional. Conduce el programa Mujer para la gloria de Dios, en Integridad y Sabiduría.
Mayra Beltrán está comprometida a honrar el diseño de Dios para la mujer. Viuda de Federico Ortiz, madre de dos y abuela de tres. Graduada del Instituto Integridad & Sabiduría. Sirve como consejera y coordinadora del Ministerio de Mujeres Ezer en la Iglesia Bautista Internacional.
Aileen Salcedo es psicóloga egresada del Instituto Tecnológico de Santo Domingo, con un Diplomado en Consejería y una Maestría en Terapia Familiar. Es graduada del Instituto Integridad & Sabiduría. Actualmente sirve en la Iglesia Bautista Internacional (IBI), donde forma parte del cuerpo de consejeros y del equipo del Ministerio EZER. Aileen ha caminado con Cristo por más de 25 años y está casada con Gregory Salcedo, con quien tiene tres hijos.