Catherine Scheraldi de Núñez, Mayra Beltrán y Aileen Pagán de Salcedo • 14 mayo, 2021
Ningún otro líder en el Antiguo Testamento ocupó un lugar como el de Moisés, y su vida final nos enseña algo que va más allá de su grandeza: nos enseña cómo soltar con gracia lo que Dios mismo nos dio. Ante la noticia de su muerte inminente, Moisés no mostró amargura ni autocompasión. En cambio, su primera preocupación fue el bienestar del pueblo que había pastoreado por cuarenta años. Fue a Dios para pedir que Él mismo eligiera a su sucesor, reconociendo que solo el Señor conoce los espíritus de toda carne. Esa petición revela un corazón transformado: el mismo hombre que había luchado con la ira durante décadas, ahora pasaba la antorcha sin celos ni resentimiento.
La elección de Josué no fue arbitraria. Dios lo señaló como un hombre en quien habitaba su Espíritu, y Moisés lo presentó públicamente ante el pueblo para que reconocieran su autoridad. Lo que Josué heredó no fue solo un cargo, sino años de haber observado a Moisés depender de Dios. Ese es el principio más poderoso que un líder puede transmitir: no apuntar a sí mismo, sino apuntar siempre al Señor.
Antes de morir, Moisés subió cuatro mil quinientos pies al monte Nebo con la misma fortaleza física de siempre. Dios, en su misericordia, le permitió ver con sus propios ojos la tierra prometida que no entraría a pisar. No murió postrado en una cama, sino habiendo cumplido su propósito. Su vida nos confronta con una pregunta urgente: ¿dónde estamos acumulando nuestros tesoros? Como Pablo escribió en Filipenses, lo que realmente importa es proseguir hacia la meta del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.
Catherine Scheraldi de Núñez es la esposa del pastor Miguel Núñez, y es doctora en medicina, con especialidad en endocrinología. Está encargada del ministerio de mujeres Ezer de la Iglesia Bautista Internacional. Conduce el programa Mujer para la gloria de Dios, en Integridad y Sabiduría.
Mayra Beltrán está comprometida a honrar el diseño de Dios para la mujer. Viuda de Federico Ortiz, madre de dos y abuela de tres. Graduada del Instituto Integridad & Sabiduría. Sirve como consejera y coordinadora del Ministerio de Mujeres Ezer en la Iglesia Bautista Internacional.
Aileen Salcedo es psicóloga egresada del Instituto Tecnológico de Santo Domingo, con un Diplomado en Consejería y una Maestría en Terapia Familiar. Es graduada del Instituto Integridad & Sabiduría. Actualmente sirve en la Iglesia Bautista Internacional (IBI), donde forma parte del cuerpo de consejeros y del equipo del Ministerio EZER. Aileen ha caminado con Cristo por más de 25 años y está casada con Gregory Salcedo, con quien tiene tres hijos.