Catherine Scheraldi de Núñez, Mayra Beltrán y Aileen Pagán de Salcedo • 22 julio, 2013
Cuando los hijos crecen y dejan el hogar, muchas madres se enfrentan a algo más que una casa silenciosa: se enfrentan a la pregunta de quiénes son ahora que su rol más absorbente ha cambiado. El llamado síndrome del nido vacío es una realidad médicamente reconocida que produce sentimientos de tristeza, ansiedad, soledad y hasta pérdida de identidad, y las mujeres cristianas no están exentas de él. Pretender lo contrario sería una mentira que añade culpa innecesaria a un proceso que es propio de nuestra humanidad caída. La gran diferencia para quien conoce a Cristo no es que estas emociones desaparezcan, sino que hay un lugar adonde ir con ellas.
Doña Nurys, invitada al programa y madre de cinco hijos adultos y abuela de siete nietos, comparte cómo desde que sus hijos eran pequeños comenzó a prepararse para esta etapa de manera intencional: cultivando primero una relación íntima con Dios, y luego fortaleciendo la amistad con su esposo. Ella misma confiesa que cuando llegó el momento, fue su esposo quien experimentó mayor dificultad con la partida del primer hijo, y fue ella, apoyada en la gracia de Dios, quien pudo sostenerse como ayuda idónea en ese momento. También relató cómo decidió desde el principio no asumir el rol de "suegra" sino de madre para las esposas de sus hijos, entendiendo que Dios mismo había escogido a cada una de esas personas para sus hijos.
La Palabra de Dios es el recurso inagotable en esta etapa. Juan 14:21 promete que quien guarda sus mandamientos experimentará la manifestación del amor de Cristo, y esa conexión cultivada en años de vida devocional es precisamente lo que permite escuchar a Dios con claridad cuando llegan los cambios. A esto se suma la comunidad: buscar una mujer madura en la fe que haya recorrido este camino es parte de la provisión de Dios. Y el tiempo que antes se invertía en la crianza diaria puede redirigirse hacia el discipulado de mujeres más jóvenes, la intercesión por los hijos adultos y el redescubrimiento de la amistad con el esposo. El nido vacío no es el fin de un propósito, sino el comienzo de otro.
Catherine Scheraldi de Núñez es la esposa del pastor Miguel Núñez, y es doctora en medicina, con especialidad en endocrinología. Está encargada del ministerio de mujeres Ezer de la Iglesia Bautista Internacional. Conduce el programa Mujer para la gloria de Dios, en Integridad y Sabiduría.
Mayra Beltrán está comprometida a honrar el diseño de Dios para la mujer. Viuda de Federico Ortiz, madre de dos y abuela de tres. Graduada del Instituto Integridad & Sabiduría. Sirve como consejera y coordinadora del Ministerio de Mujeres Ezer en la Iglesia Bautista Internacional.
Aileen Salcedo es psicóloga egresada del Instituto Tecnológico de Santo Domingo, con un Diplomado en Consejería y una Maestría en Terapia Familiar. Es graduada del Instituto Integridad & Sabiduría. Actualmente sirve en la Iglesia Bautista Internacional (IBI), donde forma parte del cuerpo de consejeros y del equipo del Ministerio EZER. Aileen ha caminado con Cristo por más de 25 años y está casada con Gregory Salcedo, con quien tiene tres hijos.