Catherine Scheraldi de Núñez, Mayra Beltrán y Aileen Pagán de Salcedo • 15 abril, 2015
María, la madre de Jesús, fue soberanamente elegida por Dios para traer al Mesías al mundo, pero esa elección no la colocó en un nivel superior al de cualquier otra creyente. Ella misma lo reconoció desde el principio: en su cántico ante Elizabeth confesó que su espíritu se regocijaba en "Dios mi Salvador", admitiendo así que también necesitaba salvación. Este detalle es fundamental: María era madre del hombre Jesús, pero no madre de Dios, pues Dios es eterno y no puede tener madre. Honrarla como bienaventurada es bíblico; equipararla con Cristo no lo es.
Lo que hace de María un ejemplo poderoso es precisamente lo que ella no tenía: riquezas, posición social, ni siquiera acceso a las Escrituras escritas. Era una jovencita pobre de un pueblo pequeño, comprometida con un carpintero, que aprendió la Palabra de Dios oyéndola en el templo. Aun así, cuando el ángel le anunció lo que vendría, respondió con una entrega total: "He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra." Y lo que vino no fue solo privilegio, sino vergüenza pública, un parto en condiciones humildes, y finalmente la angustia de ver a su hijo inocente crucificado con odio brutal.
Que ella pudiera mantenerse de pie junto a la cruz no fue producto de su fuerza personal, sino de la fortaleza sobrenatural que Dios le dio en el momento exacto en que la necesitaba. Esto lo ilustra una historia compartida en el programa: una paciente extremadamente ansiosa, que acababa de conocer al Señor, fue literalmente una roca el día que murió su esposo. Nadie lo hubiera predicho. Fue el Señor quien lo hizo a través de ella. Lo mismo ocurrió con María, y lo mismo puede ocurrir con cualquier creyente que confíe en Él: no somos nosotras quienes cumplimos el llamado, sino Cristo en nosotras.
Catherine Scheraldi de Núñez es la esposa del pastor Miguel Núñez, y es doctora en medicina, con especialidad en endocrinología. Está encargada del ministerio de mujeres Ezer de la Iglesia Bautista Internacional. Conduce el programa Mujer para la gloria de Dios, en Integridad y Sabiduría.
Mayra Beltrán está comprometida a honrar el diseño de Dios para la mujer. Viuda de Federico Ortiz, madre de dos y abuela de tres. Graduada del Instituto Integridad & Sabiduría. Sirve como consejera y coordinadora del Ministerio de Mujeres Ezer en la Iglesia Bautista Internacional.
Aileen Salcedo es psicóloga egresada del Instituto Tecnológico de Santo Domingo, con un Diplomado en Consejería y una Maestría en Terapia Familiar. Es graduada del Instituto Integridad & Sabiduría. Actualmente sirve en la Iglesia Bautista Internacional (IBI), donde forma parte del cuerpo de consejeros y del equipo del Ministerio EZER. Aileen ha caminado con Cristo por más de 25 años y está casada con Gregory Salcedo, con quien tiene tres hijos.