Catherine Scheraldi de Núñez, Mayra Beltrán y Aileen Pagán de Salcedo • 4 agosto, 2018
La parábola del hijo pródigo no trata principalmente sobre el hijo que se fue, sino sobre el padre que esperó. Ese cambio de enfoque lo transforma todo. Cuando leemos esta historia buscando a Dios en lugar de buscarnos a nosotras mismas, lo que emerge no es un relato de fracaso y vergüenza, sino un retrato del carácter de un padre que corre, que besa fervientemente, que viste con lo mejor de la familia, que celebra. Y ese padre representa a Dios.
Para entender por qué ese cuadro era tan escandaloso, hay que situarse en la cultura judía del primer siglo, donde el honor familiar lo era todo. El hijo menor no solo pidió su herencia antes de tiempo —lo que equivalía a desearle la muerte a su padre— sino que vendió a precio de remate tierras heredadas por generaciones, huyó a un país lejano y terminó alimentando cerdos, el animal más inmundo para un judío. Los cerdos comían mejor que él. Solo entonces, en el fondo del hoyo, volvió en sí y recordó que hasta los jornaleros de su padre —los trabajadores más precarios, los que vivían de mesa a mesa— tenían pan de sobra. Ese detalle habla del tipo de hombre que era el padre antes de que su hijo lo notara.
Lo que el hijo no anticipaba era la magnitud de lo que le esperaba. El padre lo vio desde lejos —señal de que llevaba tiempo vigilando— y corrió hacia él, algo que un hombre de su posición nunca haría, levantando la túnica y exponiendo las piernas. Lo cubrió con la ropa de la familia, le puso un anillo, le dio sandalias, y mandó a hacer fiesta. No lo recibió como siervo, sino como hijo. Porque eso es exactamente lo que Dios hace: no da lo que merecemos, sino gracia sobre gracia. Como dice Romanos 8, somos hijos y, si hijos, también herederos.
Catherine Scheraldi de Núñez es la esposa del pastor Miguel Núñez, y es doctora en medicina, con especialidad en endocrinología. Está encargada del ministerio de mujeres Ezer de la Iglesia Bautista Internacional. Conduce el programa Mujer para la gloria de Dios, en Integridad y Sabiduría.
Mayra Beltrán está comprometida a honrar el diseño de Dios para la mujer. Viuda de Federico Ortiz, madre de dos y abuela de tres. Graduada del Instituto Integridad & Sabiduría. Sirve como consejera y coordinadora del Ministerio de Mujeres Ezer en la Iglesia Bautista Internacional.
Aileen Salcedo es psicóloga egresada del Instituto Tecnológico de Santo Domingo, con un Diplomado en Consejería y una Maestría en Terapia Familiar. Es graduada del Instituto Integridad & Sabiduría. Actualmente sirve en la Iglesia Bautista Internacional (IBI), donde forma parte del cuerpo de consejeros y del equipo del Ministerio EZER. Aileen ha caminado con Cristo por más de 25 años y está casada con Gregory Salcedo, con quien tiene tres hijos.