Catherine Scheraldi de Núñez, Mayra Beltrán y Aileen Pagán de Salcedo • 28 junio, 2025
El corazón humano es engañoso por naturaleza, y esa capacidad de engañarse a uno mismo es precisamente lo que hace tan peligrosa a la codicia: se esconde detrás de excusas que parecen nobles. Judas Iscariote es el caso que este episodio examina con detenimiento. Cuando María ungió los pies de Jesús con un costoso nardo, Judas protestó con palabras que sonaban a compasión por los pobres. Sin embargo, la misma Escritura revela que su verdadera motivación era otra: era un ladrón que sustraía del dinero que se le había confiado. Un pecado abrió la puerta al siguiente, y la mentira cubrió la codicia.
Lo que hace este caso tan sobrecogedor es que Judas caminó tres años al lado de Jesús y aun así su amor por el dinero fue tan dominante que lo cegó completamente. Prefirió a su ídolo antes que a Dios mismo, vendiendo a Jesús por treinta piezas de plata. Lo que esperaba recibir —satisfacción, seguridad, plenitud— terminó siendo exactamente lo opuesto: remordimiento, rechazo y un dolor que lo destruyó. El patrón es clásico y antiguo: ver, codiciar, tomar y esconder.
Pero este patrón no quedó sepultado en el primer siglo. El episodio lo trae al presente con claridad: traicionamos nuestra fe cuando vivimos por encima de nuestros ingresos por el qué dirán, cuando elegimos un trabajo solo por el salario más alto, o cuando las largas jornadas laborales nos alejan de la congregación y del tiempo con nuestros hijos. El mundo promete que se puede tener todo, pero quien termina pagando el precio suelen ser los hijos.
El antídoto que se propone es concreto: cultivar un corazón agradecido. Reconocer que lo único que genuinamente merecemos es muerte y condenación hace que todo lo demás —absolutamente todo— se vea como gracia pura. Esa perspectiva no solo deshace la queja y la murmuración, sino que reorienta el corazón hacia lo eterno y alimenta una gratitud que no deja espacio para que la codicia eche raíces.
Catherine Scheraldi de Núñez es la esposa del pastor Miguel Núñez, y es doctora en medicina, con especialidad en endocrinología. Está encargada del ministerio de mujeres Ezer de la Iglesia Bautista Internacional. Conduce el programa Mujer para la gloria de Dios, en Integridad y Sabiduría.
Mayra Beltrán está comprometida a honrar el diseño de Dios para la mujer. Viuda de Federico Ortiz, madre de dos y abuela de tres. Graduada del Instituto Integridad & Sabiduría. Sirve como consejera y coordinadora del Ministerio de Mujeres Ezer en la Iglesia Bautista Internacional.
Aileen Salcedo es psicóloga egresada del Instituto Tecnológico de Santo Domingo, con un Diplomado en Consejería y una Maestría en Terapia Familiar. Es graduada del Instituto Integridad & Sabiduría. Actualmente sirve en la Iglesia Bautista Internacional (IBI), donde forma parte del cuerpo de consejeros y del equipo del Ministerio EZER. Aileen ha caminado con Cristo por más de 25 años y está casada con Gregory Salcedo, con quien tiene tres hijos.