Catherine Scheraldi de Núñez, Mayra Beltrán y Aileen Pagán de Salcedo • 26 abril, 2025
La vergüenza no es una emoción que surgió por accidente. Desde el jardín del Edén, cuando Adán y Eva desobedecieron el único límite que Dios les había puesto, la vergüenza entró al mundo como consecuencia directa del pecado. Su primera reacción fue esconderse de Dios, y esa misma reacción sigue siendo la nuestra: el aislamiento, el ocultamiento, la incapacidad de mirarle a la cara. Pero lo que esta enseñanza afirma con claridad es que esa vergüenza tiene una solución, y esa solución tiene nombre: Jesucristo.
Cristo no solo pagó por nuestra culpa; cargó con toda nuestra vergüenza. A través de su sacrificio, Dios nos declara justas, no porque lo merezcamos, sino porque la justicia de Jesús fue transferida a nuestra cuenta. Romanos 3:25 lo expresa en la palabra "propiciación": ese acto que apaciguó la ira justa de Dios contra el pecado y abrió el camino para la reconciliación entre la criatura y su Creador. Y lo asombroso es que Jesucristo es al mismo tiempo nuestro abogado y nuestro juez, lo que hace imposible perder ese tribunal.
Vivir como cristiana no significa vivir sin pecado, pero sí significa no ser dominada por él. Cuando el Espíritu Santo convence de pecado, la respuesta correcta no es la vergüenza paralizante sino el arrepentimiento genuino. La diferencia es importante: la vergüenza nos lleva a escondernos, el arrepentimiento nos lleva de regreso al Padre.
Por eso, en lugar de escuchar lo que el corazón nos dice en los momentos de caída, hay que hablarle la verdad de la Palabra. Como lo hizo David en el Salmo 42, cuando se preguntó a sí mismo por qué estaba abatido y se respondió con esperanza en Dios. Romanos 8:1 es la declaración que lo resume todo: no hay condenación para los que están en Cristo Jesús.
Catherine Scheraldi de Núñez es la esposa del pastor Miguel Núñez, y es doctora en medicina, con especialidad en endocrinología. Está encargada del ministerio de mujeres Ezer de la Iglesia Bautista Internacional. Conduce el programa Mujer para la gloria de Dios, en Integridad y Sabiduría.
Mayra Beltrán está comprometida a honrar el diseño de Dios para la mujer. Viuda de Federico Ortiz, madre de dos y abuela de tres. Graduada del Instituto Integridad & Sabiduría. Sirve como consejera y coordinadora del Ministerio de Mujeres Ezer en la Iglesia Bautista Internacional.
Aileen Salcedo es psicóloga egresada del Instituto Tecnológico de Santo Domingo, con un Diplomado en Consejería y una Maestría en Terapia Familiar. Es graduada del Instituto Integridad & Sabiduría. Actualmente sirve en la Iglesia Bautista Internacional (IBI), donde forma parte del cuerpo de consejeros y del equipo del Ministerio EZER. Aileen ha caminado con Cristo por más de 25 años y está casada con Gregory Salcedo, con quien tiene tres hijos.