Catherine Scheraldi de Núñez, Mayra Beltrán y Aileen Pagán de Salcedo • 3 marzo, 2023
La ceguera espiritual no es solo un problema del pasado: con la misma frecuencia con que los discípulos y los religiosos de Jerusalén malinterpretaron lo que ocurría en la cruz, nosotras también malinterpretamos los eventos difíciles de nuestra propia vida. Esa es la tensión que este episodio de Mujer para la Gloria de Dios plantea desde el inicio y que recorre toda la enseñanza.
A través de la escena de la crucifixión, las maestras señalan algo asombroso: lo que parecía una derrota total era en realidad el cumplimiento exacto de un plan trazado desde la eternidad. El Salmo 22, escrito mil años antes, describió con detalle sorprendente lo que le ocurriría a Cristo: la burla del pueblo, el reparto de sus vestidos, los huesos descoyuntados, las manos y los pies horadados. Esa precisión profética no es casualidad; es evidencia de la soberanía de Dios sobre toda la historia. Cuando Jesús exclamó Tetelestai —"está terminado"— usó la misma palabra que se escribía en los recibos comerciales para indicar una deuda pagada en su totalidad. Nuestra deuda de pecado, que solo podía saldarse con una vida perfecta, quedó cancelada en ese momento.
Lo más llamativo es quiénes lo reconocieron: no los líderes religiosos, sino un ladrón crucificado y un centurión romano. Mientras los discípulos huían y sus esperanzas parecían desvanecerse, eran los que el mundo consideraba paganos quienes confesaban que aquel era el Hijo de Dios. Evaluaban acontecimientos espirituales sin haber recibido aún la morada del Espíritu Santo, con una capacidad totalmente limitada.
La pregunta que queda resonando es personal e incómoda: ¿con qué frecuencia hacemos lo mismo nosotras? Aun teniendo al Espíritu Santo, podemos apagarlo. Por eso la invitación es a conocer mejor a Dios a través de su Palabra, para que Jesús sea el lente a través del cual interpretemos todo lo que nos ocurre.
Catherine Scheraldi de Núñez es la esposa del pastor Miguel Núñez, y es doctora en medicina, con especialidad en endocrinología. Está encargada del ministerio de mujeres Ezer de la Iglesia Bautista Internacional. Conduce el programa Mujer para la gloria de Dios, en Integridad y Sabiduría.
Mayra Beltrán está comprometida a honrar el diseño de Dios para la mujer. Viuda de Federico Ortiz, madre de dos y abuela de tres. Graduada del Instituto Integridad & Sabiduría. Sirve como consejera y coordinadora del Ministerio de Mujeres Ezer en la Iglesia Bautista Internacional.
Aileen Salcedo es psicóloga egresada del Instituto Tecnológico de Santo Domingo, con un Diplomado en Consejería y una Maestría en Terapia Familiar. Es graduada del Instituto Integridad & Sabiduría. Actualmente sirve en la Iglesia Bautista Internacional (IBI), donde forma parte del cuerpo de consejeros y del equipo del Ministerio EZER. Aileen ha caminado con Cristo por más de 25 años y está casada con Gregory Salcedo, con quien tiene tres hijos.