Catherine Scheraldi de Núñez, Mayra Beltrán y Aileen Pagán de Salcedo • 6 agosto, 2022
Desde la eternidad, Dios concibió un plan redentor que superaba con creces todo lo que el pueblo judío podía imaginar. Ellos esperaban un rey terrenal que restaurara la gloria del reinado de David, pero Jesús vino a establecer algo incomparablemente mayor: un reino eterno, una nueva Jerusalén, y una libertad que no se limitaría a sacudir el yugo romano, sino que rompería la esclavitud del pecado mismo. Esta brecha entre lo que los hombres esperan y lo que Dios tiene en mente recorre todo el episodio, y nos interpela directamente: ¿cuántas enseñanzas bíblicas pasamos por alto porque nuestra mirada sigue anclada en lo terrenal?
La tentación de Jesús en el desierto revela con claridad su naturaleza como el rey que sí puede gobernarse a sí mismo antes de gobernar a otros. Cuando Satanás lo incita a convertir piedras en pan tras cuarenta días de ayuno, Jesús no cede, no porque comer sea pecado, sino porque obedecer a Satanás equivale a una crisis de fe, a colocar al enemigo por encima del Padre. Lo mismo ocurre cada vez que nosotras pecamos: en ese momento elegimos a Satanás sobre Cristo. La respuesta de Jesús, citando Deuteronomio, reafirma que la verdadera provisión viene únicamente de la boca de Dios.
El encuentro de Jesús con Nicodemo ilumina otra dimensión de esta infalibilidad: la salvación es obra completamente de Dios, no del esfuerzo humano. Ni toda la erudición teológica de un fariseo del Sanedrín bastó para entender el nuevo nacimiento. Nacer "desde arriba", como indica el adverbio griego original, implica una transformación radical, un ingreso a un reino distinto con la capacidad de vivir en él, tal como el bebé que nace ya equipado para el mundo aunque enteramente dependiente. Así somos nosotras: nuestra salvación es un don que Dios inicia, sostiene y completa.
Catherine Scheraldi de Núñez es la esposa del pastor Miguel Núñez, y es doctora en medicina, con especialidad en endocrinología. Está encargada del ministerio de mujeres Ezer de la Iglesia Bautista Internacional. Conduce el programa Mujer para la gloria de Dios, en Integridad y Sabiduría.
Mayra Beltrán está comprometida a honrar el diseño de Dios para la mujer. Viuda de Federico Ortiz, madre de dos y abuela de tres. Graduada del Instituto Integridad & Sabiduría. Sirve como consejera y coordinadora del Ministerio de Mujeres Ezer en la Iglesia Bautista Internacional.
Aileen Salcedo es psicóloga egresada del Instituto Tecnológico de Santo Domingo, con un Diplomado en Consejería y una Maestría en Terapia Familiar. Es graduada del Instituto Integridad & Sabiduría. Actualmente sirve en la Iglesia Bautista Internacional (IBI), donde forma parte del cuerpo de consejeros y del equipo del Ministerio EZER. Aileen ha caminado con Cristo por más de 25 años y está casada con Gregory Salcedo, con quien tiene tres hijos.