Catherine Scheraldi de Núñez, Mayra Beltrán y Aileen Pagán de Salcedo • 2 enero, 2021
Dios no llama a los capaces; llama a los que han sido vaciados de sí mismos para que Él pueda actuar a través de ellos. Esa es la realidad que la vida de Moisés pone delante de nosotras: un hombre de ochenta años, que había pasado cuarenta de ellos en soledad con ovejas, sin hablar con casi ningún ser humano, recibe el encargo de presentarse ante el faraón más poderoso de su tiempo para exigirle que libere a la mano de obra que sostenía toda su economía. Humanamente hablando, era una misión absurda. Y sin embargo, Dios mismo le asegura que tendrá éxito, no porque Moisés sea el indicado, sino porque Él mismo irá con él.
Lo que la historia de Moisés deja claro es que el problema no era el faraón ni las circunstancias: era la mirada puesta en el problema en lugar de en Dios. Las cuatro excusas de Moisés —¿quién soy yo?, ¿qué diré de ti?, ¿y si no me creen?, no sé hablar bien— no son muy distintas a las que usamos hoy. Son excusas que parecen humildad, pero en el fondo son falta de fe. Dios le respondió con algo que lo cambia todo: "Yo soy el que soy." El único ser infinito y autoexistente del universo es quien envía. Eso hace innecesaria cualquier otra credencial.
Lo que Dios le hizo a Moisés en ese desierto —despojarlo de todo apoyo, de todo prestigio, de toda seguridad humana— lo estaba preparando para que su corazón estuviera completamente enfocado en Él. Como dice Segunda de Crónicas 16:9, los ojos del Señor recorren toda la tierra para fortalecer a quienes su corazón es completamente suyo. El año de pandemia que había dejado a tantas personas con sus planes destruidos era, en esa misma línea, una invitación a soltar el control y confiar en el Dios que nunca pierde el suyo. Él no nos explica todo el recorrido, pero sí garantiza el destino. No nos promete un viaje sin turbulencia, sino un aterrizaje seguro.
Catherine Scheraldi de Núñez es la esposa del pastor Miguel Núñez, y es doctora en medicina, con especialidad en endocrinología. Está encargada del ministerio de mujeres Ezer de la Iglesia Bautista Internacional. Conduce el programa Mujer para la gloria de Dios, en Integridad y Sabiduría.
Mayra Beltrán está comprometida a honrar el diseño de Dios para la mujer. Viuda de Federico Ortiz, madre de dos y abuela de tres. Graduada del Instituto Integridad & Sabiduría. Sirve como consejera y coordinadora del Ministerio de Mujeres Ezer en la Iglesia Bautista Internacional.
Aileen Salcedo es psicóloga egresada del Instituto Tecnológico de Santo Domingo, con un Diplomado en Consejería y una Maestría en Terapia Familiar. Es graduada del Instituto Integridad & Sabiduría. Actualmente sirve en la Iglesia Bautista Internacional (IBI), donde forma parte del cuerpo de consejeros y del equipo del Ministerio EZER. Aileen ha caminado con Cristo por más de 25 años y está casada con Gregory Salcedo, con quien tiene tres hijos.