Aileen Pagán de Salcedo • 6 septiembre, 2025
Las redes sociales están aquí para quedarse, pero eso no significa que los creyentes deban relacionarse con ellas de la misma manera que el mundo. Esta conversación en Mujer para la Gloria de Dios aborda esa tensión con honestidad: los peligros son reales y documentados —distracción, adicción, aislamiento, banalización del pensamiento y exposición a contenidos inmorales— pero también lo son los beneficios, si se actúa con sabiduría e intencionalidad. La clave no está en ignorar el fenómeno, sino en mirarlo con claridad y decidir conscientemente cómo interactuar con él.
Proverbios 14:15 ofrece un punto de partida: el prudente mira bien sus pasos. No todos los creyentes tienen la misma vulnerabilidad, y por eso la respuesta no es uniforme. Habrá quienes necesiten alejarse por completo, como alguien que se recupera de una adicción; otros podrán ejercer control con disciplina. En cuanto a lo que se aporta a las redes, la Palabra llama a ser lentos para hablar, a no buscar la propia gloria, y a ser sal y luz en cada contribución. En cuanto al consumo, vale la advertencia de que el algoritmo alimenta los ídolos del corazón: aquello a lo que se le da atención es lo que vuelve multiplicado.
Pero las reglas, por buenas que sean, no bastan en el largo plazo. El uso compulsivo de las redes es un síntoma: revela que el alma está buscando en ellas lo que solo Dios puede dar —compañía, valía, gozo, refugio. Cuando Cristo llena esos espacios, las redes dejan de ser una necesidad urgente. Para los padres, el llamado es triple: modelar primero, instruir después y normar con explicación, porque las reglas sin información producen rebelión. Efesios 5:15 lo resume todo: vivir no como necios, sino como sabios, aprovechando bien el tiempo.
Aileen Salcedo es psicóloga egresada del Instituto Tecnológico de Santo Domingo, con un Diplomado en Consejería y una Maestría en Terapia Familiar. Es graduada del Instituto Integridad & Sabiduría. Actualmente sirve en la Iglesia Bautista Internacional (IBI), donde forma parte del cuerpo de consejeros y del equipo del Ministerio EZER. Aileen ha caminado con Cristo por más de 25 años y está casada con Gregory Salcedo, con quien tiene tres hijos.