Catherine Scheraldi de Núñez, Mayra Beltrán y Aileen Pagán de Salcedo • 12 mayo, 2018
Hay una pregunta que este episodio de Mujer para la Gloria de Dios plantea desde el principio y no suelta: ¿evidencian nuestras acciones un amor genuino por Cristo? Para responderla, Massy Meyer y Cate Charal de Núñez estudian la parábola del fariseo Simón y la mujer pecadora en Lucas 7, un texto que desnuda con sorprendente claridad quién es el verdadero perdido en la historia.
El contexto importa: Jesús era ya una figura conocida en Galilea cuando Simón, un fariseo, lo invitó a comer. La hospitalidad era sagrada en esa cultura, pero Simón violó su espíritu desde adentro, pues lo invitó buscando argumentos para condenarlo, no para aprender de él. En ese mismo escenario irrumpe una prostituta próspera y conocida en el pueblo, cargando un frasco de alabastro con perfume costoso. Ella cae a los pies de Jesús, los riega con lágrimas —la palabra griega significa mojar como la lluvia— los seca con su cabello, los besa sin cesar y los unge con perfume. Todo en ella es exceso, escándalo, adoración sin cálculo.
Jesús responde con una parábola dentro de la historia: dos deudores a quienes se les perdonó, uno quinientos denarios y otro cincuenta. Quien más fue perdonado, más amará. Con esa imagen le da vuelta a la escena y le señala a Simón lo que la mujer hizo y él no: ella amó porque sabía cuánto le había sido perdonado. Él, en cambio, confiaba en sus obras y no se veía a sí mismo como deudor. La mujer fue salva por fe; el fariseo se fue igual.
La lección sacude con igual fuerza hoy. Quienes crecieron en hogares cristianos enfrentan su propia tentación farisea: creer que su historial más ordenado los acerca más a Dios. Pero la envidia, el orgullo y la amargura son tan reales como la prostitución. Todos necesitamos la misma gracia, el mismo perdón y la misma fe que salvó a aquella mujer. La pregunta no es cuán grande fue nuestro pecado, sino si hemos reconocido cuánto nos ha sido perdonado.
Catherine Scheraldi de Núñez es la esposa del pastor Miguel Núñez, y es doctora en medicina, con especialidad en endocrinología. Está encargada del ministerio de mujeres Ezer de la Iglesia Bautista Internacional. Conduce el programa Mujer para la gloria de Dios, en Integridad y Sabiduría.
Mayra Beltrán está comprometida a honrar el diseño de Dios para la mujer. Viuda de Federico Ortiz, madre de dos y abuela de tres. Graduada del Instituto Integridad & Sabiduría. Sirve como consejera y coordinadora del Ministerio de Mujeres Ezer en la Iglesia Bautista Internacional.
Aileen Salcedo es psicóloga egresada del Instituto Tecnológico de Santo Domingo, con un Diplomado en Consejería y una Maestría en Terapia Familiar. Es graduada del Instituto Integridad & Sabiduría. Actualmente sirve en la Iglesia Bautista Internacional (IBI), donde forma parte del cuerpo de consejeros y del equipo del Ministerio EZER. Aileen ha caminado con Cristo por más de 25 años y está casada con Gregory Salcedo, con quien tiene tres hijos.