Catherine Scheraldi de Núñez, Mayra Beltrán y Aileen Pagán de Salcedo • 5 octubre, 2019
Vivimos tiempos en que la sociedad se tambalea, la cultura se desvanece y muchos creyentes no saben cómo responder. La confusión sobre el género, el matrimonio y la sexualidad ya no es marginal: Facebook define 71 géneros, Google 63, y la ONU publica 110. Los niños son expuestos en horarios infantiles a contenidos sexuales explícitos, y lo que antes era considerado aberrante hoy se presenta como verdad incuestionable. Es en este contexto que el libro de Hebreos habla con urgencia renovada, porque los tiempos en que fue escrito son sorprendentemente similares a los nuestros: una sociedad en deterioro, y cristianos tentados a abandonar su fe.
Hebreos fue escrito a creyentes de segunda generación que no conocieron a Cristo en persona, pero que habían demostrado su fe con hechos: soportaron persecución, tuvieron compasión de los prisioneros y aceptaron con gozo el despojo de sus bienes. Sin embargo, aun siendo maduros, estaban siendo seducidos por doctrinas falsas. Esto recuerda la advertencia de 1 Corintios 10: el que cree que está firme, tenga cuidado de no caer. Nadie está exento.
El libro traza una progresión espiritual que resulta perturbadora por su familiaridad: primero el creyente se aleja de la Palabra por negligencia; luego comienza a dudarla; después deja de aplicarla por pereza; más adelante la desprecia; y finalmente la desafía abiertamente. Como ocurre con la ley de la termodinámica, en la vida espiritual no existe el punto neutro: si no se crece intencionalmente, se retrocede.
La respuesta a todo esto no es el aislamiento ni la desesperanza, sino volver los ojos a Cristo, ancla del alma, sumo sacerdote que intercede por cada creyente. La iglesia local, la exhortación mutua diaria y la imitación de hombres y mujeres de fe son los medios que Dios ha dado para mantenerse firmes en medio de la tormenta.
Catherine Scheraldi de Núñez es la esposa del pastor Miguel Núñez, y es doctora en medicina, con especialidad en endocrinología. Está encargada del ministerio de mujeres Ezer de la Iglesia Bautista Internacional. Conduce el programa Mujer para la gloria de Dios, en Integridad y Sabiduría.
Mayra Beltrán está comprometida a honrar el diseño de Dios para la mujer. Viuda de Federico Ortiz, madre de dos y abuela de tres. Graduada del Instituto Integridad & Sabiduría. Sirve como consejera y coordinadora del Ministerio de Mujeres Ezer en la Iglesia Bautista Internacional.
Aileen Salcedo es psicóloga egresada del Instituto Tecnológico de Santo Domingo, con un Diplomado en Consejería y una Maestría en Terapia Familiar. Es graduada del Instituto Integridad & Sabiduría. Actualmente sirve en la Iglesia Bautista Internacional (IBI), donde forma parte del cuerpo de consejeros y del equipo del Ministerio EZER. Aileen ha caminado con Cristo por más de 25 años y está casada con Gregory Salcedo, con quien tiene tres hijos.