Catherine Scheraldi de Núñez, Mayra Beltrán y Aileen Pagán de Salcedo • 25 mayo, 2013
Crecer en un hogar cristiano, asistir a la iglesia cada semana y ser bautizado de niño no garantizan una verdadera conversión. Esa es la tensión que recorre este episodio del programa Mujer para la Gloria de Dios, en el que el Dr. David Sillis comparte cómo, a pesar de haber crecido en una familia profundamente religiosa —con una madre organista y un padre diácono—, llegó a la adultez sin haber nacido de nuevo. Su bautismo en la infancia fue el resultado de una suposición pastoral bien intencionada, no de una fe genuina. Durante años vivió ajeno a Dios, hasta que en el verano de 1983, siendo ya adulto y esperando su primer hijo, el Señor comenzó a atraerlo de manera irresistible, despertando en él un hambre inusual por las Escrituras.
Lo que siguió fue una cadena de circunstancias extraordinarias en apenas ocho semanas: el nacimiento complicado de su hijo —del que tanto el bebé como la madre salieron con vida tras una oración desesperada—, un tiroteo en su oficina donde una bala pasó a centímetros de su cabeza, y un diagnóstico que desapareció sin explicación. Cada evento fue una voz del Señor que no podía ignorarse. Al final de ese verano, Dios le mostró que había gracia para él. Tres meses después, su esposa también creyó. Ambos fueron bautizados juntos el primer día de 1984.
El llamado misionero llegó gradualmente, a través de viajes cortos a México y Ecuador, y se fue madurando en el servicio fiel dentro de su iglesia local. Su esposa, que al principio asociaba la palabra "misionera" con peligro extremo, fue transformada por el Señor durante un viaje a Puerto Rico. La historia del Dr. Sillis subraya que Dios es soberano sobre los tiempos, que nadie escapa de su llamado, y que la oración fiel —incluso la de una anciana en una aldea de pescadores en Ecuador orando toda su vida por una iglesia— tiene un poder que mueve la historia.
El programa también resalta el valor irremplazable de los viajes misioneros de corto plazo para despertar vocaciones, y el rol esencial de quienes oran y sostienen económicamente la obra, recordando que la gloria no es del misionero sino del Señor.
Catherine Scheraldi de Núñez es la esposa del pastor Miguel Núñez, y es doctora en medicina, con especialidad en endocrinología. Está encargada del ministerio de mujeres Ezer de la Iglesia Bautista Internacional. Conduce el programa Mujer para la gloria de Dios, en Integridad y Sabiduría.
Mayra Beltrán está comprometida a honrar el diseño de Dios para la mujer. Viuda de Federico Ortiz, madre de dos y abuela de tres. Graduada del Instituto Integridad & Sabiduría. Sirve como consejera y coordinadora del Ministerio de Mujeres Ezer en la Iglesia Bautista Internacional.
Aileen Salcedo es psicóloga egresada del Instituto Tecnológico de Santo Domingo, con un Diplomado en Consejería y una Maestría en Terapia Familiar. Es graduada del Instituto Integridad & Sabiduría. Actualmente sirve en la Iglesia Bautista Internacional (IBI), donde forma parte del cuerpo de consejeros y del equipo del Ministerio EZER. Aileen ha caminado con Cristo por más de 25 años y está casada con Gregory Salcedo, con quien tiene tres hijos.