Catherine Scheraldi de Núñez, Mayra Beltrán y Aileen Pagán de Salcedo • 9 enero, 2021
Con demasiada frecuencia nos enfocamos en nuestras propias debilidades en lugar de en el poder de Dios. Esa es la pregunta que abre este programa y que recorre toda la enseñanza: ¿por qué, aun habiendo visto la mano de Dios obrar, seguimos poniendo los ojos en lo que no podemos hacer en lugar de en quien lo hace todo?
A través del estudio de Éxodo 4, Lidiana y Katy nos muestran a un Moisés que recibe señal tras señal del poder divino —una vara convertida en serpiente y vuelta vara, una mano leprosa restaurada al instante— y aun así responde con excusas. Alega que nunca fue elocuente, aunque Hechos 7:22 nos recuerda que fue instruido en toda la sabiduría de los egipcios y era poderoso en palabras y hechos. Sus inseguridades no eran un dato biográfico: eran el reflejo de un corazón desenfocado, puesto en el problema y no en el Dios todopoderoso que lo enviaba. Cuarenta años en el desierto, cuidando ovejas ajenas, habían dejado a Moisés convencido de que era un fracaso. Pero precisamente en esa debilidad Dios podía actuar, porque como lo dice 2 Corintios 12:9, su poder se perfecciona en la debilidad.
Lidiana comparte cómo escuchó predicar a un pastor restaurado cuya exégesis y elocuencia eran impecables, y sin embargo su corazón quedó vacío. Era la obra del hombre sin el mover del Espíritu. Eso ilustra el punto central de la enseñanza: Dios no quiere que nos impresionemos con los instrumentos, sino con Él. Cuando caminamos en nuestras propias fuerzas, podemos convertirnos en un obstáculo, aunque lo que Él tiene dispuesto no se detendrá.
La respuesta de Dios a las excusas de Moisés —y a las nuestras— no es reproche vacío, sino misericordia concreta: ya había enviado a Aarón a su encuentro antes de que Moisés terminara de protestar. Dios tiene cubiertos hasta los detalles que aún no hemos imaginado. La invitación es confiar en sus planes, como lo declara Jeremías 29:11, y mantenernos enfocadas en Él, no en nuestras limitaciones ni en las circunstancias que nos rodean.
Catherine Scheraldi de Núñez es la esposa del pastor Miguel Núñez, y es doctora en medicina, con especialidad en endocrinología. Está encargada del ministerio de mujeres Ezer de la Iglesia Bautista Internacional. Conduce el programa Mujer para la gloria de Dios, en Integridad y Sabiduría.
Mayra Beltrán está comprometida a honrar el diseño de Dios para la mujer. Viuda de Federico Ortiz, madre de dos y abuela de tres. Graduada del Instituto Integridad & Sabiduría. Sirve como consejera y coordinadora del Ministerio de Mujeres Ezer en la Iglesia Bautista Internacional.
Aileen Salcedo es psicóloga egresada del Instituto Tecnológico de Santo Domingo, con un Diplomado en Consejería y una Maestría en Terapia Familiar. Es graduada del Instituto Integridad & Sabiduría. Actualmente sirve en la Iglesia Bautista Internacional (IBI), donde forma parte del cuerpo de consejeros y del equipo del Ministerio EZER. Aileen ha caminado con Cristo por más de 25 años y está casada con Gregory Salcedo, con quien tiene tres hijos.