Catherine Scheraldi de Núñez, Mayra Beltrán y Aileen Pagán de Salcedo • 24 agosto, 2024
La comparación es un pecado que pocas veces reconocemos como tal, precisamente porque ocurre de manera casi involuntaria. No genera convicción en el momento en que se practica, sino solo cuando comenzamos a desenredar todo lo que produce en el corazón. Eso es lo que hace tan peligrosa esta tendencia: su naturalidad. Dios nos diseñó para funcionar con un punto de referencia, pero ese estándar siempre debió ser Cristo. Cuando desplazamos a Jesús y comenzamos a medirnos con otras personas, otras apariencias o logros ajenos, la comparación se convierte en puerta de entrada a pecados como el orgullo, la envidia, la crítica y la inseguridad.
La discusión deja claro que no toda comparación es negativa. Pablo mismo invita en 1 Corintios 11:1 a imitarle a él tal como él imita a Cristo. Hay una comparación que nos acerca a la santidad: mirar a personas maduras en la fe y desear parecernos más a Cristo a través de su ejemplo. El problema surge cuando imitamos para brillar nosotras mismas, o cuando comparamos para justificar nuestros pecados o para denigrar a otros, quienes también fueron creados a imagen de Dios.
La raíz más profunda de la comparación es la inseguridad y el orgullo. Cuando nuestra identidad no está cimentada en lo que Dios dice de nosotras, buscamos aprobación en los demás o queremos superarlos. Una alerta práctica que surge en la conversación es el daño que produce comparar a los hijos entre sí, sembrando rivalidad y heridas que marcan el corazón desde la infancia. El antídoto es siempre el mismo: volver a Cristo como único espejo válido.
Catherine Scheraldi de Núñez es la esposa del pastor Miguel Núñez, y es doctora en medicina, con especialidad en endocrinología. Está encargada del ministerio de mujeres Ezer de la Iglesia Bautista Internacional. Conduce el programa Mujer para la gloria de Dios, en Integridad y Sabiduría.
Mayra Beltrán está comprometida a honrar el diseño de Dios para la mujer. Viuda de Federico Ortiz, madre de dos y abuela de tres. Graduada del Instituto Integridad & Sabiduría. Sirve como consejera y coordinadora del Ministerio de Mujeres Ezer en la Iglesia Bautista Internacional.
Aileen Salcedo es psicóloga egresada del Instituto Tecnológico de Santo Domingo, con un Diplomado en Consejería y una Maestría en Terapia Familiar. Es graduada del Instituto Integridad & Sabiduría. Actualmente sirve en la Iglesia Bautista Internacional (IBI), donde forma parte del cuerpo de consejeros y del equipo del Ministerio EZER. Aileen ha caminado con Cristo por más de 25 años y está casada con Gregory Salcedo, con quien tiene tres hijos.