Catherine Scheraldi de Núñez, Mayra Beltrán y Aileen Pagán de Salcedo • 16 septiembre, 2017
La vida de Jacob plantea una pregunta que atraviesa toda su historia y que cada creyente debe hacerse con honestidad: ¿estamos buscando una relación con Dios, o solamente estamos buscando sus bendiciones? Jacob creció conociendo las promesas del pacto, fue criado en el evangelio, y sin embargo vivió durante décadas maquinando, engañando y manipulando para obtener lo que quería —la primogenitura, la bendición de su padre, el rebaño de Labán— sin verdaderamente rendirse a Dios. Su historia no es la de un villano lejano, sino la de un corazón humano que, como el de todos nosotros, es capaz de implicar el nombre de Dios en medio de una mentira y de buscar las cosas buenas de Dios sin querer a Dios mismo.
A lo largo de toda esta trama, lo que más asombra no es la maldad de Jacob, sino la fidelidad inquebrantable de Dios. En Betel, cuando Jacob huía con culpa y miedo, Jesús preencarnado se le apareció en sueños, reconfirmando el pacto hecho con Abraham e Isaac. Dios no esperó a que Jacob fuera digno. Sin embargo, la respuesta de Jacob reveló que aún no había entregado el trono de su vida: su voto fue una negociación, no una rendición.
La justicia de Dios también se hace visible en esta historia. El hombre que engañó a su padre y a su hermano fue engañado por su suegro Labán de la misma manera. Como enseña Mateo 7:2, con la medida que medimos se nos medirá. Pero la misericordia tuvo la última palabra: la lucha de Jacob con Cristo en el capítulo 32 marca el verdadero punto de quiebre. Allí, herido y rendido, dejó de maquinar y comenzó a suplicar. Desde ese encuentro personal, algo en él cambió. Ya no era el mismo hombre que se aprovechaba de cada situación, sino uno humilde, agradecido y consciente de que su socorro venía únicamente de Dios.
Catherine Scheraldi de Núñez es la esposa del pastor Miguel Núñez, y es doctora en medicina, con especialidad en endocrinología. Está encargada del ministerio de mujeres Ezer de la Iglesia Bautista Internacional. Conduce el programa Mujer para la gloria de Dios, en Integridad y Sabiduría.
Mayra Beltrán está comprometida a honrar el diseño de Dios para la mujer. Viuda de Federico Ortiz, madre de dos y abuela de tres. Graduada del Instituto Integridad & Sabiduría. Sirve como consejera y coordinadora del Ministerio de Mujeres Ezer en la Iglesia Bautista Internacional.
Aileen Salcedo es psicóloga egresada del Instituto Tecnológico de Santo Domingo, con un Diplomado en Consejería y una Maestría en Terapia Familiar. Es graduada del Instituto Integridad & Sabiduría. Actualmente sirve en la Iglesia Bautista Internacional (IBI), donde forma parte del cuerpo de consejeros y del equipo del Ministerio EZER. Aileen ha caminado con Cristo por más de 25 años y está casada con Gregory Salcedo, con quien tiene tres hijos.