Catherine Scheraldi de Núñez, Mayra Beltrán y Aileen Pagán de Salcedo • 21 octubre, 2017
El maná que Dios envió al pueblo de Israel durante cuarenta años en el desierto no fue simplemente un milagro de provisión física: fue una imagen anticipada de Jesucristo, el verdadero pan del cielo. Cada característica del maná apunta a Él. Su tamaño pequeño refleja la humildad de Cristo, quien siendo Dios se despojó de sí mismo y nació en una familia pobre en un pueblo desconocido. Su forma redonda habla de su eternidad, sin principio ni fin. Su color blanco señala su pureza absoluta, la de un cordero sin tacha. Y su sabor dulce como la miel recuerda la dulzura incomparable de una vida llena de Jesucristo, esa paz que trasciende todo entendimiento aun en medio de la tribulación.
Así como el maná caía en la noche y solo podía recogerse cuando la luz del sol lo revelaba, Jesús vino a un mundo en tinieblas como la luz que hace posible verlo y recibirlo. Sin esa luz, los hombres prefieren la oscuridad porque no quieren que sus acciones sean expuestas. No somos más inteligentes que quienes no lo reconocen; es la gracia soberana de Dios la que quita la venda de nuestros ojos y nos permite ver su gloria.
Pero hay una exigencia que el maná también ilustra: cada israelita tenía que salir personalmente a recoger su porción. Nadie podía comer la de otro. Del mismo modo, cada persona necesita tomar una decisión individual por Cristo. Recibirlo no es un acto colectivo ni superficial; implica arrepentimiento real y rendición. Juan 6 lo dice con claridad: el que come su carne y bebe su sangre permanece en Él. Así como el maná que no se recogía a tiempo se derretía con el sol, la Palabra de Dios demanda ser buscada con prioridad, como primera cosa cada día, confiando en que quien proveyó el pan del cielo suplirá también todo lo demás.
Catherine Scheraldi de Núñez es la esposa del pastor Miguel Núñez, y es doctora en medicina, con especialidad en endocrinología. Está encargada del ministerio de mujeres Ezer de la Iglesia Bautista Internacional. Conduce el programa Mujer para la gloria de Dios, en Integridad y Sabiduría.
Mayra Beltrán está comprometida a honrar el diseño de Dios para la mujer. Viuda de Federico Ortiz, madre de dos y abuela de tres. Graduada del Instituto Integridad & Sabiduría. Sirve como consejera y coordinadora del Ministerio de Mujeres Ezer en la Iglesia Bautista Internacional.
Aileen Salcedo es psicóloga egresada del Instituto Tecnológico de Santo Domingo, con un Diplomado en Consejería y una Maestría en Terapia Familiar. Es graduada del Instituto Integridad & Sabiduría. Actualmente sirve en la Iglesia Bautista Internacional (IBI), donde forma parte del cuerpo de consejeros y del equipo del Ministerio EZER. Aileen ha caminado con Cristo por más de 25 años y está casada con Gregory Salcedo, con quien tiene tres hijos.