Catherine Scheraldi de Núñez, Mayra Beltrán y Aileen Pagán de Salcedo • 25 octubre, 2019
Jesucristo no es simplemente un mensajero enviado por Dios, ni siquiera el más excelso entre los ángeles. Es el Hijo eterno, la expresión exacta del Padre, quien sostiene todas las cosas por la palabra de su poder. Esta es la afirmación central que el libro de Hebreos despliega desde sus primeros versículos, y que el programa de hoy profundiza a través del estudio de Hebreos 1:4–9. Para lectores gentiles que desconocen la cultura judía, entender por qué el autor insiste tanto en la superioridad de Cristo sobre los ángeles puede parecer innecesario. Pero para los judíos del primer siglo, quienes veneraban profundamente a los ángeles como mediadores de la ley en el Sinaí, era indispensable establecer que Jesús es el único digno de adoración, el único a quien el Padre mismo llama "Hijo".
La resurrección es el momento en que esa filiación divina queda plenamente manifestada ante la humanidad. No porque Jesús haya dejado de ser Dios en algún punto, sino porque es en ese momento donde el plan redentor del Padre queda completado y sellado. Como Pablo confirma en Romanos 1:4, Jesús fue declarado Hijo de Dios con poder por la resurrección de entre los muertos. Los ángeles son ministros al servicio de los redimidos; Jesús, en cambio, recibe la adoración de esos mismos ángeles y reina sobre un trono eterno.
Todo esto apunta hacia algo que todavía no ha ocurrido pero que ya está prometido: la cena de las bodas del Cordero, donde Cristo, el esposo, se unirá a su novia, la iglesia. Mientras tanto, la iglesia se prepara, y esa preparación ocurre en comunidad, en adoración, en obediencia. No hay ángel, profeta ni ninguna otra figura capaz de hacer lo que Cristo hizo: revelar al Padre, cumplir la ley a cabalidad, purificar los pecados y enviar al Espíritu Santo para equipar a los suyos desde adentro.
Catherine Scheraldi de Núñez es la esposa del pastor Miguel Núñez, y es doctora en medicina, con especialidad en endocrinología. Está encargada del ministerio de mujeres Ezer de la Iglesia Bautista Internacional. Conduce el programa Mujer para la gloria de Dios, en Integridad y Sabiduría.
Mayra Beltrán está comprometida a honrar el diseño de Dios para la mujer. Viuda de Federico Ortiz, madre de dos y abuela de tres. Graduada del Instituto Integridad & Sabiduría. Sirve como consejera y coordinadora del Ministerio de Mujeres Ezer en la Iglesia Bautista Internacional.
Aileen Salcedo es psicóloga egresada del Instituto Tecnológico de Santo Domingo, con un Diplomado en Consejería y una Maestría en Terapia Familiar. Es graduada del Instituto Integridad & Sabiduría. Actualmente sirve en la Iglesia Bautista Internacional (IBI), donde forma parte del cuerpo de consejeros y del equipo del Ministerio EZER. Aileen ha caminado con Cristo por más de 25 años y está casada con Gregory Salcedo, con quien tiene tres hijos.