Catherine Scheraldi de Núñez, Mayra Beltrán y Aileen Pagán de Salcedo • 24 mayo, 2025
La codicia es un pecado que casi nadie reconoce en sí mismo, y sin embargo habita en el corazón de todos. En más de diez años de consejería, las conductoras del programa nunca han visto a alguien pedir ayuda específicamente para lidiar con ella, aunque con frecuencia descubren que la codicia es la raíz oculta de los problemas que sí llevan a las personas a buscar orientación. Esta ceguera no es accidental: Jeremías 17.9 advierte que el corazón es engañoso sobre todas las cosas, lo que nos hace incapaces de ver con claridad nuestros propios pecados mientras los identificamos fácilmente en los demás.
La codicia no se limita al deseo de dinero o posesiones; también se expresa en el anhelo desmedido de fama, control o reconocimiento. Y aunque Dios mismo nos creó con deseos, el problema no está en desear sino en el objeto y la motivación de ese deseo. Hay anhelos que agradan a Dios, como los que expresa el salmista al anhelar sus preceptos y su salvación, y hay deseos que nos alejan de Él y se convierten en ídolos. La misma palabra hebrea puede describir ambas realidades, lo cual exige una vigilancia constante del corazón.
Cuatro ideas alimentan silenciosamente la codicia: creer que Dios no es bueno, que se resiste a darnos lo que necesitamos, que se equivocó al no dárnoslo, o simplemente tener un corazón insatisfecho. La cura no es anular los deseos, sino alinearlos con la voluntad de Dios, confiando en que las limitaciones y los anhelos no satisfechos que Él permite son precisamente los medios que usa para enseñarnos que la verdadera satisfacción viene solo de Él. Codiciar lo que otro tiene nos lleva además a compararnos, a sentirnos más merecedores que el prójimo, y a violar el mandamiento de amarlo como a nosotros mismos, encadenándonos a una vida de resentimiento en lugar de la abundancia y el gozo que Cristo ofrece.
Catherine Scheraldi de Núñez es la esposa del pastor Miguel Núñez, y es doctora en medicina, con especialidad en endocrinología. Está encargada del ministerio de mujeres Ezer de la Iglesia Bautista Internacional. Conduce el programa Mujer para la gloria de Dios, en Integridad y Sabiduría.
Mayra Beltrán está comprometida a honrar el diseño de Dios para la mujer. Viuda de Federico Ortiz, madre de dos y abuela de tres. Graduada del Instituto Integridad & Sabiduría. Sirve como consejera y coordinadora del Ministerio de Mujeres Ezer en la Iglesia Bautista Internacional.
Aileen Salcedo es psicóloga egresada del Instituto Tecnológico de Santo Domingo, con un Diplomado en Consejería y una Maestría en Terapia Familiar. Es graduada del Instituto Integridad & Sabiduría. Actualmente sirve en la Iglesia Bautista Internacional (IBI), donde forma parte del cuerpo de consejeros y del equipo del Ministerio EZER. Aileen ha caminado con Cristo por más de 25 años y está casada con Gregory Salcedo, con quien tiene tres hijos.