Aileen Pagán de Salcedo • 1 noviembre, 2025
Responder a la maldad con las armas del mundo es la tentación constante, pero el llamado cristiano es radicalmente distinto: desechar la ira para aplicar misericordia. Este programa, el último de la serie La ira: más que una emoción, cierra con una propuesta concreta que David Paulison llama el "desagrado constructivo de la misericordia", es decir, la capacidad de repudiar el pecado y a la vez buscar activamente el bien de quien nos ha hecho daño.
Para lograrlo, el programa retoma los tres criterios de la ira justa —que reacciona ante un pecado real, que está enfocada en Dios y no en el yo, y que se expresa de manera que edifique— y los conecta con cuatro aspectos prácticos: paciencia, perdón, caridad y conflicto constructivo. La paciencia no es pasividad, sino perseverancia intencional frente a la dificultad. El perdón se distingue entre actitudinal —la disposición del corazón de no vengarse— y transaccional —seguir perdonando aun al reincidente. La caridad es actuar con bondad hacia quien no la merece, devolviendo bien por mal. Y el conflicto constructivo busca corregir el mal protegiendo a la víctima y ofreciendo misericordia al ofensor para que se arrepienta.
El modelo que ilustra todo esto es Moisés, quien intercedió por el pueblo que quería apedrearlo, y por Miriam cuando Dios la hirió de lepra. También Jesús, que miró con enojo a los fariseos por la dureza de sus corazones y aun así sanó al hombre de la mano seca. Estas no son acciones heroicas y excepcionales: son, según la enseñanza, lo que simplemente hacen los hijos de Dios.
Aileen Salcedo es psicóloga egresada del Instituto Tecnológico de Santo Domingo, con un Diplomado en Consejería y una Maestría en Terapia Familiar. Es graduada del Instituto Integridad & Sabiduría. Actualmente sirve en la Iglesia Bautista Internacional (IBI), donde forma parte del cuerpo de consejeros y del equipo del Ministerio EZER. Aileen ha caminado con Cristo por más de 25 años y está casada con Gregory Salcedo, con quien tiene tres hijos.