Catherine Scheraldi de Núñez, Mayra Beltrán y Aileen Pagán de Salcedo • 14 octubre, 2023
Un cristiano puede deprimirse. Esa afirmación, que a muchos en la iglesia les resulta incómoda, es el punto de partida de esta primera entrega de la serie Un Túnel Llamado Depresión, del programa Mujer para la Gloria de Dios. La depresión no es un padecimiento moderno ni una señal de fe débil ni, en sí misma, un pecado. Moisés, Elías, Noemí, Ana, Job y David la experimentaron, y todos ellos fueron hombres y mujeres de fe extraordinaria. Reconocer esto no es una concesión al mundo secular, sino una lectura honesta de las Escrituras.
Hay mitos arraigados en el mundo cristiano que hacen más daño que bien a quienes sufren: que los creyentes no se deprimen, que la depresión refleja debilidad espiritual, o que siempre es consecuencia directa de algún pecado. Si bien hay casos en que el pecado abre la puerta a la depresión —como ocurrió con David tras su caída con Betsabé—, la depresión también puede originarse en un desequilibrio químico del cerebro. Lo que sí puede agravar cualquier tipo de depresión es el ensimismamiento: ese enfoque excesivo en uno mismo que desplaza a Dios del centro y alimenta la autocompasión o la ira.
Una de las conductoras del programa comparte que ella misma atravesó una depresión prolongada, y que al mirar atrás la reconoce como un instrumento de santificación en las manos de Dios. Fue en ese túnel donde identificó ídolos de su corazón que habían desplazado a Dios, y fue refugiándose en Él que encontró la salida. Esa experiencia es eco de lo que vivió Pablo en Asia, quien llegó a perder la esperanza de salir con vida, precisamente para aprender a no confiar en sí mismo sino en Dios que resucita a los muertos.
La depresión no se vence simplemente decidiendo estar contento. Es una escuela donde se aprende a caminar por fe y no por vista, donde las promesas de Dios se vuelven ancla real y no solo doctrina conocida. Por eso la oración —propia y de los hermanos— es vital, especialmente cuando la persona deprimida siente que sus oraciones no pasan del techo y que Dios está lejos. La luz al final del túnel existe, aunque desde adentro no se vea.
Catherine Scheraldi de Núñez es la esposa del pastor Miguel Núñez, y es doctora en medicina, con especialidad en endocrinología. Está encargada del ministerio de mujeres Ezer de la Iglesia Bautista Internacional. Conduce el programa Mujer para la gloria de Dios, en Integridad y Sabiduría.
Mayra Beltrán está comprometida a honrar el diseño de Dios para la mujer. Viuda de Federico Ortiz, madre de dos y abuela de tres. Graduada del Instituto Integridad & Sabiduría. Sirve como consejera y coordinadora del Ministerio de Mujeres Ezer en la Iglesia Bautista Internacional.
Aileen Salcedo es psicóloga egresada del Instituto Tecnológico de Santo Domingo, con un Diplomado en Consejería y una Maestría en Terapia Familiar. Es graduada del Instituto Integridad & Sabiduría. Actualmente sirve en la Iglesia Bautista Internacional (IBI), donde forma parte del cuerpo de consejeros y del equipo del Ministerio EZER. Aileen ha caminado con Cristo por más de 25 años y está casada con Gregory Salcedo, con quien tiene tres hijos.