Catherine Scheraldi de Núñez, Mayra Beltrán y Aileen Pagán de Salcedo • 5 julio, 2025
La codicia sexual no es un pecado exclusivo de los hombres. Esa es la tensión que este episodio de Mujer para la Gloria de Dios plantea desde el principio, respaldada con estadísticas reveladoras: un estudio publicado en 2019 encontró que el 83% de mujeres entre 18 y 29 años en Estados Unidos habían consumido pornografía en internet, y según la organización cristiana Covenant Eyes, la diferencia en el consumo entre creyentes y no creyentes es prácticamente inexistente. Estas cifras no se mencionan para escandalizar, sino para llamar a la vigilancia, especialmente a madres y quienes acompañan a niñas en su crecimiento.
Para entender cómo opera esta codicia, el episodio estudia la caída de David con Betsabé en 2 Samuel 11. Lo que hace este caso tan perturbador no es solo el pecado en sí, sino quién lo cometió: el mismo hombre que escribió decenas de salmos, que reconocía la grandeza de Dios, que sabía que nada se esconde de su presencia. David estaba en la cúspide de su carrera, con todo lo que necesitaba, y fue precisamente esa autosuficiencia lo que lo alejó de depender de Dios. Cuando vio a Betsabé bañándose, no apartó la mirada. Y al no tomar cautivo ese pensamiento, el pecado escaló: adulterio, engaño, embriaguez y finalmente el asesinato encubierto de Urías, un soldado leal.
El patrón es claro y repetible: ver, codiciar, tomar, esconder. Cada paso endurece el corazón un poco más, hasta producir la desensibilización que David mostró al enterarse de la muerte de Urías sin expresar ningún remordimiento. La advertencia es directa: si este hombre, descrito por Dios como alguien con un corazón conforme al suyo, llegó a ese punto, ninguna de nosotras está inmune. La única protección real es caminar aferradas al Señor, porque solo su Palabra y su Espíritu pueden contener la codicia que habita en cada corazón humano.
Catherine Scheraldi de Núñez es la esposa del pastor Miguel Núñez, y es doctora en medicina, con especialidad en endocrinología. Está encargada del ministerio de mujeres Ezer de la Iglesia Bautista Internacional. Conduce el programa Mujer para la gloria de Dios, en Integridad y Sabiduría.
Mayra Beltrán está comprometida a honrar el diseño de Dios para la mujer. Viuda de Federico Ortiz, madre de dos y abuela de tres. Graduada del Instituto Integridad & Sabiduría. Sirve como consejera y coordinadora del Ministerio de Mujeres Ezer en la Iglesia Bautista Internacional.
Aileen Salcedo es psicóloga egresada del Instituto Tecnológico de Santo Domingo, con un Diplomado en Consejería y una Maestría en Terapia Familiar. Es graduada del Instituto Integridad & Sabiduría. Actualmente sirve en la Iglesia Bautista Internacional (IBI), donde forma parte del cuerpo de consejeros y del equipo del Ministerio EZER. Aileen ha caminado con Cristo por más de 25 años y está casada con Gregory Salcedo, con quien tiene tres hijos.