Catherine Scheraldi de Núñez, Mayra Beltrán y Aileen Pagán de Salcedo • 2 diciembre, 2023
La depresión no es señal de falta de fe ni razón de vergüenza. Moisés, Elías, Noemí, Jonás y David —hombres y mujeres de fe profunda— la experimentaron, y ninguno de ellos fue descalificado por Dios a causa de ello. Vivimos en cuerpos caídos, y los cristianos no estamos inmunes al quebranto emocional. Lo que sí nos distingue es a dónde acudimos en medio de ese quebranto: no a otras fuentes, sino a Dios mismo, quien permanece cercano incluso cuando nosotros sentimos que nos hemos alejado de Él.
Para quienes atraviesan ese túnel oscuro, el camino hacia la mejoría comienza con una honesta introspección: ¿qué ídolos sostenían mi bienestar y fallaron? ¿Hay patrones de enojo, resentimiento o falta de perdón que han alimentado esta espiral? Reconocer el pecado y arrepentirse no es hundirse más, sino abrir la puerta al perdón generoso que Dios siempre ofrece. A esto le sigue evaluar la intimidad con Dios —la oración, la lectura de la Palabra— no porque se sienta su presencia de inmediato, sino porque allí está la verdad que desmiente las mentiras que la depresión instala en la mente.
Una de las participantes compartió desde su propia experiencia años de depresión en los que llegó a creer que nunca saldría. Lo que la sostuvo no fue una salida rápida, sino la certeza inamovible de que el Señor estaba con ella, y la decisión diaria de dar un paso en fe, frenar los pensamientos destructivos y hablarle verdad a su alma. Salió diferente —y mejor.
El programa también subraya que cuerpo, mente y espíritu están entrelazados: el sueño, la alimentación, el ejercicio y hasta el equilibrio químico del cerebro pueden incidir en la depresión, y consultar a un médico es una decisión sabia, no una falta de fe. Finalmente, la comunidad —la iglesia, el servicio, el estar con otros— es un recurso que Dios diseñó y que resulta especialmente vital en los momentos en que menos se desea compañía.
Catherine Scheraldi de Núñez es la esposa del pastor Miguel Núñez, y es doctora en medicina, con especialidad en endocrinología. Está encargada del ministerio de mujeres Ezer de la Iglesia Bautista Internacional. Conduce el programa Mujer para la gloria de Dios, en Integridad y Sabiduría.
Mayra Beltrán está comprometida a honrar el diseño de Dios para la mujer. Viuda de Federico Ortiz, madre de dos y abuela de tres. Graduada del Instituto Integridad & Sabiduría. Sirve como consejera y coordinadora del Ministerio de Mujeres Ezer en la Iglesia Bautista Internacional.
Aileen Salcedo es psicóloga egresada del Instituto Tecnológico de Santo Domingo, con un Diplomado en Consejería y una Maestría en Terapia Familiar. Es graduada del Instituto Integridad & Sabiduría. Actualmente sirve en la Iglesia Bautista Internacional (IBI), donde forma parte del cuerpo de consejeros y del equipo del Ministerio EZER. Aileen ha caminado con Cristo por más de 25 años y está casada con Gregory Salcedo, con quien tiene tres hijos.