Catherine Scheraldi de Núñez, Mayra Beltrán y Aileen Pagán de Salcedo • 13 abril, 2019
Las epístolas del Nuevo Testamento son cartas escritas a comunidades específicas en momentos históricos concretos, pero su mensaje trasciende el tiempo porque detrás de cada autor humano estaba el Espíritu Santo guiando cada palabra. Esto es lo que hace posible que una carta escrita a los gálatas del siglo primero nos confronte hoy con la misma fuerza. El programa explora cómo leer estas cartas entendiendo su estructura: autor, receptor, saludo, acción de gracias, cuerpo teológico, instrucciones éticas y cierre. Cuando alguno de estos elementos falta, la pregunta correcta es por qué, porque esa ausencia también dice algo.
El caso de Gálatas lo ilustra con claridad. Pablo no abre con acción de gracias porque no hay nada por lo cual dar gracias: la iglesia ha abandonado el evangelio para seguir a los judaizantes. Él va directo al grano, defendiendo una y otra vez que su mensaje no viene de hombres sino de una revelación de Jesucristo. Y es que cuando la situación es grave, la corrección no puede esperar cumplidos. Lo mismo se ve en el hecho de que Pablo tuvo que confrontar al apóstol Pedro, quien se intimidó ante los judaizantes a pesar de haber sido testigo ocular de Cristo. Si Pedro pudo ceder ante la presión, cuánto más nosotros cuando no estamos firmemente arraigados en la Palabra.
Las epístolas también contienen formas literarias distintas dentro de ellas, como himnos antiguos, diatribas y cartas ocasionales como Filemón. En este breve libro Pablo intercede por Onésimo, un esclavo fugitivo convertido, pidiéndole a Filemón que lo reciba como hermano y ofreciéndose a pagar personalmente lo que Onésimo le debía. Los principios que emergen, el perdón, la intercesión, el costo de reconciliarse, siguen siendo completamente vigentes aunque la institución de la esclavitud ya no exista. La Palabra de Dios no caduca porque sus principios son eternos.
Catherine Scheraldi de Núñez es la esposa del pastor Miguel Núñez, y es doctora en medicina, con especialidad en endocrinología. Está encargada del ministerio de mujeres Ezer de la Iglesia Bautista Internacional. Conduce el programa Mujer para la gloria de Dios, en Integridad y Sabiduría.
Mayra Beltrán está comprometida a honrar el diseño de Dios para la mujer. Viuda de Federico Ortiz, madre de dos y abuela de tres. Graduada del Instituto Integridad & Sabiduría. Sirve como consejera y coordinadora del Ministerio de Mujeres Ezer en la Iglesia Bautista Internacional.
Aileen Salcedo es psicóloga egresada del Instituto Tecnológico de Santo Domingo, con un Diplomado en Consejería y una Maestría en Terapia Familiar. Es graduada del Instituto Integridad & Sabiduría. Actualmente sirve en la Iglesia Bautista Internacional (IBI), donde forma parte del cuerpo de consejeros y del equipo del Ministerio EZER. Aileen ha caminado con Cristo por más de 25 años y está casada con Gregory Salcedo, con quien tiene tres hijos.