Catherine Scheraldi de Núñez, Mayra Beltrán y Aileen Pagán de Salcedo • 27 enero, 2024
Los caminos de Dios para la mujer han sido radicalmente distintos a los que las culturas del mundo —griega, romana y aun judía— establecieron a lo largo de la historia. Mientras estas civilizaciones relegaron a la mujer a un papel de inferioridad, considerándola no enseñable y útil solo para el placer y la reproducción, Dios actuó de manera completamente contraria: eligió mujeres ordinarias para protagonizar momentos decisivos en la historia de la redención. Débora, Ester, Raab, Abigail y Jocabed son ejemplos del Antiguo Testamento donde Dios colocó a mujeres en el centro de su obra, desafiando las cosmovisiones de su tiempo.
Este patrón alcanza su expresión más profunda en María. Dios eligió a una mujer joven, sin recursos ni reconocimiento social, para traer al mundo al Mesías prometido. Lo hizo por pura gracia —favor inmerecido—, demostrando que sus pensamientos y sus caminos no son los nuestros. La fe de María es presentada como un modelo poderoso: sin haber visto aún ningún milagro, ella creyó y obedeció. En la boda de Caná, esa misma fe la llevó a dirigirse a Jesús con plena confianza, siendo así instrumento para inaugurar su ministerio público. Y al final, fue también la primera en llorarlo en la cruz, habiendo aprendido a amarlo no solo como hijo, sino como Dios.
Lo que el programa subraya con urgencia es que esa misma fe está disponible hoy para cada creyente. María escuchó la voz del ángel con sus oídos; nosotras podemos escuchar a Dios con el corazón. Él tuvo un plan glorioso para ella y también lo tiene para cada una de sus hijas. Las tribulaciones que vienen al caminar en obediencia no son señal de abandono, sino herramientas en las manos de un Dios amoroso que nos forma a su imagen. Y en Pentecostés quedó sellado este llamado: las mujeres también estaban en el aposento alto cuando el Espíritu Santo descendió, enviadas igualmente a ser testigos de Cristo hasta los confines de la tierra.
Catherine Scheraldi de Núñez es la esposa del pastor Miguel Núñez, y es doctora en medicina, con especialidad en endocrinología. Está encargada del ministerio de mujeres Ezer de la Iglesia Bautista Internacional. Conduce el programa Mujer para la gloria de Dios, en Integridad y Sabiduría.
Mayra Beltrán está comprometida a honrar el diseño de Dios para la mujer. Viuda de Federico Ortiz, madre de dos y abuela de tres. Graduada del Instituto Integridad & Sabiduría. Sirve como consejera y coordinadora del Ministerio de Mujeres Ezer en la Iglesia Bautista Internacional.
Aileen Salcedo es psicóloga egresada del Instituto Tecnológico de Santo Domingo, con un Diplomado en Consejería y una Maestría en Terapia Familiar. Es graduada del Instituto Integridad & Sabiduría. Actualmente sirve en la Iglesia Bautista Internacional (IBI), donde forma parte del cuerpo de consejeros y del equipo del Ministerio EZER. Aileen ha caminado con Cristo por más de 25 años y está casada con Gregory Salcedo, con quien tiene tres hijos.