Catherine Scheraldi de Núñez, Mayra Beltrán y Aileen Pagán de Salcedo • 21 marzo, 2018
Las tradiciones religiosas pueden volverse tan arraigadas en el corazón que terminan cegando a las personas ante la obra transformadora del Evangelio. Eso es precisamente lo que ocurrió con los fariseos y líderes religiosos cuando Jesús comenzó su ministerio: habían construido toda una identidad espiritual sobre rituales, ayunos públicos y apariencias de piedad, de tal manera que no podían reconocer al Mesías que tenían delante. Su problema no era ignorancia, sino orgullo. Se medían a sí mismos usando como estándar al pueblo que los rodeaba, en lugar de medirse con el carácter de Dios mismo, y eso los llevó a creerse justos sin serlo.
Jesús no vino a refinar ese sistema religioso ni a añadirle un parche. Vino a traer algo completamente nuevo. Por eso buscó a los excluidos, como Levi el recaudador de impuestos, y comió con los pecadores que los religiosos despreciaban. No lo hizo por rebeldía, sino porque su misión era llamar al arrepentimiento a quienes sabían que estaban enfermos, no a quienes creían estar sanos. Los humildes recibieron el Evangelio; los orgullosos lo rechazaron.
La parábola del odre viejo lo dice con claridad: el vino nuevo del Evangelio no puede contenerse en estructuras viejas. Mezclar la gracia de Cristo con la salvación por obras lo arruina todo. El Evangelio es exclusivo en su naturaleza: la salvación es únicamente por fe en Jesucristo, no por prácticas externas, y cuando esa verdad entra en una vida, lo transforma todo. Es imposible seguir igual.
La pregunta que queda resonando es personal: ¿hay tradiciones o costumbres tan arraigadas en nuestra manera de pensar que nos impiden ver y vivir la efectividad del Evangelio?
Catherine Scheraldi de Núñez es la esposa del pastor Miguel Núñez, y es doctora en medicina, con especialidad en endocrinología. Está encargada del ministerio de mujeres Ezer de la Iglesia Bautista Internacional. Conduce el programa Mujer para la gloria de Dios, en Integridad y Sabiduría.
Mayra Beltrán está comprometida a honrar el diseño de Dios para la mujer. Viuda de Federico Ortiz, madre de dos y abuela de tres. Graduada del Instituto Integridad & Sabiduría. Sirve como consejera y coordinadora del Ministerio de Mujeres Ezer en la Iglesia Bautista Internacional.
Aileen Salcedo es psicóloga egresada del Instituto Tecnológico de Santo Domingo, con un Diplomado en Consejería y una Maestría en Terapia Familiar. Es graduada del Instituto Integridad & Sabiduría. Actualmente sirve en la Iglesia Bautista Internacional (IBI), donde forma parte del cuerpo de consejeros y del equipo del Ministerio EZER. Aileen ha caminado con Cristo por más de 25 años y está casada con Gregory Salcedo, con quien tiene tres hijos.