Catherine Scheraldi de Núñez, Mayra Beltrán y Aileen Pagán de Salcedo • 7 diciembre, 2013
La belleza exterior es engañosa y pasajera. Eso no es solo una advertencia bíblica —es algo que el mundo mismo reconoce, aunque no quiera admitirlo del todo. Proverbios 31:30 plantea una tensión que toca a toda mujer: vivimos en una cultura que exalta la apariencia, pero la Escritura afirma con claridad que la única característica que produce verdadera excelencia es el temor al Señor. La gracia y la hermosura se desvanecen; lo que permanece y crece es lo que se cultiva en la presencia de Dios.
El temor al Señor no es un sentimiento pasajero, sino la actitud que nace de conocer a Dios de verdad y de pasar tiempo en su presencia. Es allí donde la Palabra confronta, amonesta y también promete. La transformación que el libro de Proverbios describe en la mujer virtuosa —como esposa, madre y sierva— no viene de esfuerzo propio ni de imagen externa, sino de estar sentada a los pies del Señor, como María. Usar la belleza para manipular o para obtener lo que se desea es convertirla en un ídolo, una forma de confiar en el encanto en lugar de confiar en Dios.
Las historias de Raquel y Lea ilustran esto con honestidad. Raquel lo tenía todo según los estándares del mundo —belleza, el amor apasionado de su esposo— pero vivió y murió sin desarrollar una relación íntima con Dios. Lea, en cambio, sin ninguna de esas ventajas externas, encontró en las dificultades el camino hacia una vida cercana al Señor, y fue elegida para ser parte del linaje del Salvador.
La verdadera belleza no se oculta ni se maquilla. Primera de Pedro 3:3-4 lo dice directamente: el adorno que vale es el de un espíritu tierno y sereno, porque ese es precioso delante de Dios. Cuidarse por fuera no está mal —la Biblia describe mujeres bellas sin condenarlo—, pero cuando el enfoque central de una mujer es su apariencia y no su condición espiritual, el exterior más cuidado no puede esconder lo que falta adentro.
Catherine Scheraldi de Núñez es la esposa del pastor Miguel Núñez, y es doctora en medicina, con especialidad en endocrinología. Está encargada del ministerio de mujeres Ezer de la Iglesia Bautista Internacional. Conduce el programa Mujer para la gloria de Dios, en Integridad y Sabiduría.
Mayra Beltrán está comprometida a honrar el diseño de Dios para la mujer. Viuda de Federico Ortiz, madre de dos y abuela de tres. Graduada del Instituto Integridad & Sabiduría. Sirve como consejera y coordinadora del Ministerio de Mujeres Ezer en la Iglesia Bautista Internacional.
Aileen Salcedo es psicóloga egresada del Instituto Tecnológico de Santo Domingo, con un Diplomado en Consejería y una Maestría en Terapia Familiar. Es graduada del Instituto Integridad & Sabiduría. Actualmente sirve en la Iglesia Bautista Internacional (IBI), donde forma parte del cuerpo de consejeros y del equipo del Ministerio EZER. Aileen ha caminado con Cristo por más de 25 años y está casada con Gregory Salcedo, con quien tiene tres hijos.