Catherine Scheraldi de Núñez, Mayra Beltrán y Aileen Pagán de Salcedo • 8 agosto, 2020
Vivir por fe no es una opción reservada para tiempos cómodos ni para creyentes extraordinarios. Es la única respuesta que tiene sentido cuando el mundo presiona, la familia rechaza y las circunstancias parecen imposibles. Eso es precisamente lo que el capítulo 11 de Hebreos le recuerda a una comunidad judeo-cristiana que, bajo una persecución severa, estaba considerando abandonar su fe y volver a las prácticas del judaísmo. Los héroes que desfilan por ese capítulo —Gedeón, Barac, Sansón, Jefté, David, Samuel y los profetas— no fueron personas sin debilidades ni sufrimientos. Fueron hombres y mujeres que, en medio de azotes, cadenas, prisiones y muerte, mantuvieron una confianza plena en las promesas de Dios aunque no las vieron cumplidas en vida.
Esa misma persecución no es solo historia antigua. La persecución ocurre hoy, incluso en contextos que parecieran seguros. Aileen Pagán comparte que en la República Dominicana su vida fue amenazada tres veces mientras plantaba iglesias en zonas de alta delincuencia. Lili Astudillo señala que ha conocido países donde los pastores fueron a prisión por predicar el evangelio. El príncipe de este mundo no descansa, y el creyente debe estar preparado para pagar ese precio.
El capítulo 12 de Hebreos introduce entonces la imagen de una carrera de maratón. Correr con paciencia exige despojarse de todo peso —no solo del pecado evidente, sino de cualquier cosa que, aunque no sea mala en sí misma, desplace a Dios del centro—. Los ojos deben estar fijos en Jesús, quien soportó la cruz por el gozo que tenía por delante. Esa esperanza eterna es lo que sostiene al creyente en la carrera: no los sentimientos del momento, sino la certeza de lo que Dios ha prometido y cumplirá.
La fe crece al escuchar la Palabra, al caminar junto a otros creyentes comprometidos, y al congregarse —presencialmente cuando es posible, virtualmente cuando las circunstancias lo exigen—. No hay atajos ni sustitutos para esta vida de comunidad y obediencia.
Catherine Scheraldi de Núñez es la esposa del pastor Miguel Núñez, y es doctora en medicina, con especialidad en endocrinología. Está encargada del ministerio de mujeres Ezer de la Iglesia Bautista Internacional. Conduce el programa Mujer para la gloria de Dios, en Integridad y Sabiduría.
Mayra Beltrán está comprometida a honrar el diseño de Dios para la mujer. Viuda de Federico Ortiz, madre de dos y abuela de tres. Graduada del Instituto Integridad & Sabiduría. Sirve como consejera y coordinadora del Ministerio de Mujeres Ezer en la Iglesia Bautista Internacional.
Aileen Salcedo es psicóloga egresada del Instituto Tecnológico de Santo Domingo, con un Diplomado en Consejería y una Maestría en Terapia Familiar. Es graduada del Instituto Integridad & Sabiduría. Actualmente sirve en la Iglesia Bautista Internacional (IBI), donde forma parte del cuerpo de consejeros y del equipo del Ministerio EZER. Aileen ha caminado con Cristo por más de 25 años y está casada con Gregory Salcedo, con quien tiene tres hijos.