Catherine Scheraldi de Núñez, Mayra Beltrán y Aileen Pagán de Salcedo • 29 septiembre, 2018
La imagen corporal no es un asunto de vanidad superficial: es una ventana al corazón. Desde pequeñas, las mujeres van construyendo una idea de sí mismas a partir de las palabras, los gestos y los hábitos de quienes las rodean en casa. La familia —especialmente los padres— es el primer y más poderoso espejo en el que una niña aprende a verse. Los calificativos negativos ligados a la apariencia, aun cuando se dicen en tono de broma o con la intención de corregir, se convierten en etiquetas que los niños asumen como parte fija de su identidad, del mismo modo en que perciben el color de su piel. La invitada Cornelia Hernández de Matos, médica y terapista familiar, comparte desde su propia experiencia cómo las palabras sobre su sobrepeso durante la infancia le hicieron creer que adelgazar era algo imposible para ella, como si fuera un rasgo inmutable de quien era.
El peligro no es solo el descuido, sino también el exceso. Poner la apariencia en el centro de la vida familiar —comparar hermanas, proclamar que una es "la más linda", girar en torno al peso y la ropa— mete a las niñas en una ansiedad permanente y una competencia que las deja inseguras. El equilibrio bíblico es cuidar el cuerpo como templo del Espíritu Santo sin hacer de él una fuente de identidad ni un terreno de comparación con otras.
El rol del padre resulta especialmente decisivo. Cuando un padre afirma a su hija, la trata con respeto y le dedica tiempo como si fuera una princesa, le establece un estándar interior de lo que merece recibir de los hombres, y la protege de decisiones prematuras o relaciones dañinas. Y es que, como lo confirma Lucas 6:45, de la abundancia del corazón habla la boca: los niños aprenden a valorar lo que sus padres valoran. Por eso la tarea comienza en el corazón de cada madre y cada padre, antes de cualquier consejo que puedan dar.
Catherine Scheraldi de Núñez es la esposa del pastor Miguel Núñez, y es doctora en medicina, con especialidad en endocrinología. Está encargada del ministerio de mujeres Ezer de la Iglesia Bautista Internacional. Conduce el programa Mujer para la gloria de Dios, en Integridad y Sabiduría.
Mayra Beltrán está comprometida a honrar el diseño de Dios para la mujer. Viuda de Federico Ortiz, madre de dos y abuela de tres. Graduada del Instituto Integridad & Sabiduría. Sirve como consejera y coordinadora del Ministerio de Mujeres Ezer en la Iglesia Bautista Internacional.
Aileen Salcedo es psicóloga egresada del Instituto Tecnológico de Santo Domingo, con un Diplomado en Consejería y una Maestría en Terapia Familiar. Es graduada del Instituto Integridad & Sabiduría. Actualmente sirve en la Iglesia Bautista Internacional (IBI), donde forma parte del cuerpo de consejeros y del equipo del Ministerio EZER. Aileen ha caminado con Cristo por más de 25 años y está casada con Gregory Salcedo, con quien tiene tres hijos.