Catherine Scheraldi de Núñez, Mayra Beltrán y Aileen Pagán de Salcedo • 31 mayo, 2025
La codicia no siempre luce como un deseo de riquezas o bienes materiales. Muchas veces se esconde detrás de anhelos que parecen buenos, legítimos, incluso piadosos. Este episodio de Mujer para la Gloria de Dios explora esa realidad inquietante: que el corazón puede codiciar de maneras que ni siquiera reconocemos como pecado, y que esa codicia, en el fondo, revela incredulidad hacia la bondad y el poder de Dios.
A través de cuatro principios para evaluar el corazón, el programa examina ejemplos bíblicos concretos. Eva codició algo que Dios había prohibido, movida por la pasión de la carne, los ojos y la arrogancia que describe 1 Juan 2:16. Sara tenía un deseo completamente legítimo —un hijo— pero tomó el asunto en sus propias manos después de veinticinco años de espera, como si Dios necesitara su ayuda para cumplir su promesa. El pueblo judío, por su parte, anheló constantemente lo que los pueblos paganos tenían, ignorando las advertencias de Dios, y terminó adorando sus ídolos. Y en el desierto, a pesar de haber presenciado maravillas extraordinarias, murmuró ante cada dificultad, revelando que la codicia y la ingratitud van de la mano.
Lo más serio que se señala es esto: el problema real no es la codicia en sí misma, sino la incredulidad que la alimenta. Cuando codiciamos lo que Dios no nos ha dado, estamos rechazando su plan y desplazándolo del primer lugar, lo cual no es otra cosa que idolatría. Y quienes vivimos hoy, con la Biblia completa y la historia de la redención entera, tenemos menos excusa que el pueblo judío para dudar de su carácter.
La única respuesta a este ciclo es rendir el corazón a Cristo, conocerlo más profundamente en su Palabra y confiar en que Filipenses 4:19 es verdad: Él suplirá todo lo que necesitamos. No necesariamente lo que queremos, porque nuestra carne es insaciable. Solo en Cristo se encuentra la satisfacción real.
Catherine Scheraldi de Núñez es la esposa del pastor Miguel Núñez, y es doctora en medicina, con especialidad en endocrinología. Está encargada del ministerio de mujeres Ezer de la Iglesia Bautista Internacional. Conduce el programa Mujer para la gloria de Dios, en Integridad y Sabiduría.
Mayra Beltrán está comprometida a honrar el diseño de Dios para la mujer. Viuda de Federico Ortiz, madre de dos y abuela de tres. Graduada del Instituto Integridad & Sabiduría. Sirve como consejera y coordinadora del Ministerio de Mujeres Ezer en la Iglesia Bautista Internacional.
Aileen Salcedo es psicóloga egresada del Instituto Tecnológico de Santo Domingo, con un Diplomado en Consejería y una Maestría en Terapia Familiar. Es graduada del Instituto Integridad & Sabiduría. Actualmente sirve en la Iglesia Bautista Internacional (IBI), donde forma parte del cuerpo de consejeros y del equipo del Ministerio EZER. Aileen ha caminado con Cristo por más de 25 años y está casada con Gregory Salcedo, con quien tiene tres hijos.