Integridad y Sabiduria
Mujer para la gloria de Dios
Mujer para la gloria de Dios

El altivo vs. el humilde

Catherine Scheraldi de Núñez, Mayra Beltrán y Aileen Pagán de Salcedo 9 junio, 2018

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La oración que agrada a Dios no nace del orgullo religioso, sino del reconocimiento honesto de la propia pecaminosidad. La parábola del fariseo y el publicano, narrada en Lucas 18, lo deja en evidencia con una claridad que debió sacudir profundamente a quienes la escucharon: el hombre más respetado religiosamente de su tiempo se para ante todos para enumerar sus méritos, mientras que el más despreciado —un recaudador de impuestos que robaba a su propio pueblo— ni siquiera se atreve a alzar los ojos al cielo. Y sin embargo, es este último quien desciende a su casa justificado.

El problema del fariseo no es que ayune o diezme. El problema es que en su oración Dios ocupa apenas el papel de testigo de sus propias virtudes. No hay confesión de pecado, no hay reconocimiento de que todo bien en él viene de Dios. En cambio, el publicano no ofrece ninguna obra, solo una súplica desnuda: "Dios, ten piedad de mí, pecador." Esa actitud —golpearse el pecho, mantenerse a distancia— es exactamente lo que Dios busca. El cielo, como lo expresa una frase citada en el programa, está lleno de personas que saben que merecen el infierno; el infierno, de personas que creen merecer el cielo.

Esta parábola también confronta la tendencia a juzgar a otros mientras se ignora el propio pecado. Juzgar —asumir las motivaciones ajenas y creerse superior— es diferente a discernir, que es reconocer lo que ocurre sin emitir veredicto sobre la persona. Y cuando somos nosotras las confrontadas, la respuesta correcta no es escudarse con un "no me juzguen", sino recibir el señalamiento con humildad, llevarlo delante de Dios y examinar el propio corazón.

La salvación no se gana acumulando buenas obras ni comparándose con quienes parecen peores. Nuestra entrada al cielo descansa únicamente en aceptar, con humildad, que somos pecadores y que Jesucristo pagó la deuda que nosotros jamás habríamos podido saldar.

Catherine Scheraldi de Núñez

Catherine Scheraldi de Núñez

Catherine Scheraldi de Núñez es la esposa del pastor Miguel Núñez, y es doctora en medicina, con especialidad en endocrinología. Está encargada del ministerio de mujeres Ezer de la Iglesia Bautista Internacional. Conduce el programa Mujer para la gloria de Dios, en Integridad y Sabiduría.

Mayra Beltrán

Mayra Beltrán

Mayra Beltrán está comprometida a honrar el diseño de Dios para la mujer. Viuda de Federico Ortiz, madre de dos y abuela de tres. Graduada del Instituto Integridad & Sabiduría. Sirve como consejera y coordinadora del Ministerio de Mujeres Ezer en la Iglesia Bautista Internacional.

Aileen Pagán de Salcedo

Aileen Pagán de Salcedo

Aileen Salcedo es psicóloga egresada del Instituto Tecnológico de Santo Domingo, con un Diplomado en Consejería y una Maestría en Terapia Familiar. Es graduada del Instituto Integridad & Sabiduría. Actualmente sirve en la Iglesia Bautista Internacional (IBI), donde forma parte del cuerpo de consejeros y del equipo del Ministerio EZER. Aileen ha caminado con Cristo por más de 25 años y está casada con Gregory Salcedo, con quien tiene tres hijos.

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