Catherine Scheraldi de Núñez, Mayra Beltrán y Aileen Pagán de Salcedo • 7 mayo, 2016
La explotación sexual comercial de niños, niñas y adolescentes no es un problema distante ni ajeno a la iglesia: ocurre en comunidades reales, con nombres y rostros conocidos, y la indiferencia de quienes lo saben constituye una forma de complicidad. Este programa de Mujer para la Gloria de Dios aborda con claridad y urgencia tanto el marco legal que existe en República Dominicana para combatir este flagelo, como el rol indispensable que la iglesia local debe jugar en la restauración de las víctimas.
Jessica Ortiz, Directora de Manejo de Casos de Misión Internacional de Justicia (IJM) en República Dominicana, explica que la Constitución dominicana —en su artículo 56— obliga al Estado, la familia y la sociedad a erradicar la explotación comercial de menores. A esto se suman leyes nacionales e instrumentos internacionales ratificados por el país, como el Protocolo de Palermo. IJM trabaja como querellante dentro del sistema judicial, acompañando activamente a la Procuraduría Especializada contra la Trata de Personas y brindando asistencia legal directa a las víctimas durante el proceso penal.
Las víctimas de este tipo de esclavitud moderna provienen mayormente de hogares disfuncionales, arrastran traumas emocionales profundos, secuelas físicas como enfermedades de transmisión sexual y embarazos no deseados, y heridas espirituales que distorsionan su comprensión del amor. IJM ofrece acompañamiento integral —salud, educación, empoderamiento económico y terapia de trauma— pero reconoce que no puede hacerlo sola.
Aquí es donde la iglesia se vuelve insustituible. No se necesita ser profesional para marcar una diferencia: una llamada de denuncia anónima, una palabra de aliento, el amor de una madre que acompaña a una joven al médico, o una capacitación en un oficio pueden ser instrumentos de restauración. El evangelio es el único fundamento verdadero de esa restauración, y la iglesia es la comunidad llamada a llevarlo.
Catherine Scheraldi de Núñez es la esposa del pastor Miguel Núñez, y es doctora en medicina, con especialidad en endocrinología. Está encargada del ministerio de mujeres Ezer de la Iglesia Bautista Internacional. Conduce el programa Mujer para la gloria de Dios, en Integridad y Sabiduría.
Mayra Beltrán está comprometida a honrar el diseño de Dios para la mujer. Viuda de Federico Ortiz, madre de dos y abuela de tres. Graduada del Instituto Integridad & Sabiduría. Sirve como consejera y coordinadora del Ministerio de Mujeres Ezer en la Iglesia Bautista Internacional.
Aileen Salcedo es psicóloga egresada del Instituto Tecnológico de Santo Domingo, con un Diplomado en Consejería y una Maestría en Terapia Familiar. Es graduada del Instituto Integridad & Sabiduría. Actualmente sirve en la Iglesia Bautista Internacional (IBI), donde forma parte del cuerpo de consejeros y del equipo del Ministerio EZER. Aileen ha caminado con Cristo por más de 25 años y está casada con Gregory Salcedo, con quien tiene tres hijos.