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Cuando mis expectativas financieras no se cumplen

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Acompaña al pastor Héctor Salcedo y Chárbela El Hage en este último episodio de la tercera temporada de “Tu Corazón & el Dinero”, dónde nos llevan a reflexionar sobre aquellas situaciones en las cuales nuestras expectativas financieras no se cumplen, aún cuando hacemos todo “bien”.

Enseñando en todo tiempo

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El domingo pasado en #LaIBI, el pastor Reynaldo Logroño predicó el sermón «Enseñando en todo tiempo” basado en Deuteronomio 6.

Jesús, el hilo conductor de la Biblia

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Aileen: Bienvenidas a Mujer para la gloria de Dios, quien les habla Aileen Pagan de Salcedo, Cathy Scheraldi de Núñez y Mayra Beltrán de Ortiz. MPLGDD es una producción del Ministerio de mujeres Ezer de La IBI, bajo la sombrilla del Ministerio de Integridad & Sabiduría.

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El programa de hoy lo hemos titulado “Jesús, el hilo conductor de la Biblia”

Cathy: Gracias a Dios por todas aquellas que nos apoyan con su sintonía y mensajes. Dios permita que para el cierre de este programa estemos clara en la respuesta a la pregunta que nos planteamos hoy: ¿Estudias la Biblia buscando entender cómo todo apunta a Jesús?

Como siempre, antes de iniciar con nuestro estudio, vamos a orar.

Mayra: En el programa anterior terminamos relatando sobre un momento muy conocido por todos entre Pedro y Jesús: cuando Jesús le dice a Pedro, “No temas; desde ahora serás pescador de hombres.”

Pedro fue un hombre de temperamento 100% sanguíneo, impulsivo, siempre listo para dar sus opiniones. Obviamente como todo sanguíneo, le encantaba estar entre la gente. 

Aileen: También Pedro fue flexible; cuando Jesús lo llamó, dejó todo para seguirlo. ¡Todos sabemos que el llamado de Dios es irresistible!

Aunque estos hombres no entendían todo lo que sucedía y su proceder realmente no era el más lógico, Pedro, Andrés y Juan dejaron sus redes de pescadores de su trabajo para seguir a Cristo. Estos eran hombres ya adultos y seguramente con familias que sustentar. Sin embargo, dejaron la seguridad de su profesión para seguir al Mesías.

Andrés y Juan habían sido discípulos de Juan el Bautista. Sin embargo, al conocer a Cristo, le siguieron. De nuevo vemos aquí lo que Jesús luego dijo en Juan 15:16, “Vosotros no me escogisteis a mí, sino que yo os escogí a vosotros, y os designé para que vayáis y deis fruto, y que vuestro fruto permanezca;”

Cathy: Esto no es diferente con nosotras. Efesios 1:4 nos instruye: “nos escogió en El antes de la fundación del mundo, para que fuéramos santos y sin mancha delante de Él.” También vemos que el llamado que Dios nos hace, además de ser irresistible, es por la eternidad. A pesar de la falta de lógica, de la inseguridad, y del especulo y hasta el reclamo de sus propias familias, después de que Jesús llamó a estos hombres, estos persistieron en seguirle hasta el final, como nos relata la Biblia.

Regresando a Efesios, Dios es quien decide a dónde debemos caminar y cómo debemos caminar. Leamos en el capítulo 2:10, “somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para hacer buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas.”

Mayra: Esto mismo nos dice Lucas en otra forma en el capítulo 12:7, “aun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados.” Dios en Su omnisciencia sabe todo de nosotras, desde cuándo naceremos hasta cuándo moriremos.

Antes de yo conocer a Cristo, vivía centrada en mí, en mi fama, mi dinero, mi placer, etc.  Sin embargo, aun después de obtener todo esto, todavía me sentía vacía.

La razón de este vacío es porque, según Salomón en Eclesiastés 3:11, Dios ha puesto el sentido de eternidad en nuestros corazones. El problema radica en que el pecado nos ha separado de Dios, y aun hasta antes de entender las Escrituras, el ser humano puede reconocer su vacío. ¡Su torpeza y necedad está en entenderlo y aceptar a Jesús como la única respuesta! Es como Blaise Pascal dijo: “hay un vacío en forma de Dios en el corazón de cada hombre que no puede ser satisfecho por ninguna cosa creada, sino solo por Dios el Creador, dado a conocer a través de Jesucristo.” Por eso, cuando mi objetivo de vida se convirtió en vivir para la gloria de Cristo, ¡mi vida se llenó de propósito!

Aileen: Cuando vivimos para Él, comenzamos a experimentar Su gozo y Su paz aquí en el mundo; en fin, disfrutando de la compañía del Señor mientras vamos dejando un legado a la próxima generación apuntándoles hacia Cristo.

Cathy: Ninguna de nosotras entendemos de un todo cuando Dios nos hace el llamado para salvación. Reconocemos que algo ha cambiado, nos sentimos atraídos a conocer mejor a Dios, pero seguimos buscándolo a través de los métodos del mundo. Dios es quien nos va revelando la verdad progresivamente. Él renueva nuestra mente con Su verdad, la cual es muy opuesta a lo que estamos acostumbrados. Por eso necesitamos transformar nuestra mente para que podamos verificar lo que Dios está haciendo (Romanos 12:2). 

Mayra: A diferencia de Jesús quien siempre entendió cuál era Su meta y nunca se desvió de esta. Porque Jesús cumplió con este propósito y murió por nosotros, Él abrió el camino para que pudiéramos seguirle y llegar al Padre.

Jesús no solamente hizo el camino, sino que se ha ido delante a preparar un lugar para nosotras. Un día, Él vendrá de nuevo para llevarnos donde Él esta. ¡No hay forma de perdernos nuestra salvación es eterna!  Regresando a la vida de Jesús, volvamos al Antiguo Testamento porque la Biblia es la historia de la redención con su culminación en la vida y obras de Jesús. Al estudiar el Antiguo Testamento, es necesario buscar a Jesús porque todo apunta hacia Él.  

Aileen: En un principio, Dios creó todo perfecto, pero justo después de la caída de Adán y Eva, todo fue deteriorándose cada vez más. Leamos en Génesis 6:12 donde Dios dijo a Noé: “Y miró Dios a la tierra, y he aquí que estaba corrompida, porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra.” La perfección se corrompió tanto que todo fue destruido por el diluvio, menos los que respondieron al llamado que Dios hizo a través de Noé y entraron en el arca.  Aquellos que, de nuevo, Dios eligió para que entraran.

Esta arca simbolizaba a Cristo porque el arca es uno de los tipos más claros de la salvación del creyente por medio de Jesucristo. Porque los únicos que son salvos de sus pecados son aquellos que están en Cristo (2 Corintios 5:17).

Luego del diluvio, cuando llegamos a los hijos de Jacob, su hijo más joven, José, fue vendido como esclavo por sus hermanos a una caravana de ismaelitas.

Cathy: Fue traído a Egipto donde llegó a ser la mano derecha del Faraón. Dada una hambruna en la tierra prometida, los hijos de Jacob fueron a Egipto en busca de alimentos.  Allí se encontraron a su hermano José, quien los perdonó y les envió de regreso cargados de alimentos.

Al pasar de los años, los judíos se convirtieron en esclavos y, a través de Moisés, un tipo de Cristo, fueron liberados por Dios, al cubrir los dinteles de sus casas con la sangre de un cordero sacrificado. Este cordero y su sangre también apuntaban a lo que Cristo, el hijo de Dios, haría por ellos en el futuro.

Los judíos llegaron a la tierra prometida; sin embargo, dada su desobediencia, el Señor permitió que los enemigos de Israel le invadieran y dominaran. Fue hasta 2000 años después de quedar en el limbo, en 1948, cuando David Ben-Gurrion proclamó el estado de Israel y su independencia.  Desde entonces, Israel es constantemente atacado por sus vecinos.

Mayra: Israel, en la mente de Dios, es el centro del mundo, por esto Jesús nació allí. La batalla continuara hasta que Él regrese, dada la desobediencia del pueblo. Dios advirtió a los judíos a través de Moisés de que, si le obedecían, disfrutarían abundancia, pero si le desobedecían, sufrirían hambruna, pestilencia, pobreza, y serian invadidos por sus enemigos.

A pesar de todo, Dios ha sido fiel a los judíos y estos han prosperado. Un ejemplo de esto es que hace años, unos ingenieros judíos lograron obtener agua excavando en el subsuelo del desierto y, tal es la cantidad de agua que han encontrado, que estos hoy venden agua a sus vecinos. ¡Hoy en día hay hasta fincas en el desierto!

Aileen: De hecho, esta es una de las señales por las que creemos que el regreso del Señor está cerca.  Leamos Isaías 35:1-2, “El desierto y el yermo se alegrarán, y se regocijará el Arabá y florecerá como el azafrán; florecerá copiosamente y se regocijará en gran manera y gritará de júbilo.”

La historia de los judíos demuestra la continua fidelidad de Dios y lo que este ha dicho una y otra vez sobre la necesidad de la obediencia. 

Cathy: La realidad es que muchas veces el pueblo judío fue tan desobediente que no se notaba ninguna diferencia entre el comportamiento de estos y el comportamiento de los paganos que les rodeaban. Pero Dios, entonces, levantó a un pastor y lo hizo rey del pueblo: el rey David. Este era diferente a los otros hombres a tal punto que Dios mismo dijo en 1 Samuel 13:14 que David era “un hombre conforme a su corazón”. David fue un gran pecador; sin embargo, su deseo era honrar al Señor y Dios prosperó su reinado.

Mayra: David destruyó los ídolos de los vecinos de Israel y dirigió al pueblo a adorar al único Dios verdadero. Y, ¿qué ocurrió? El reino no solamente creció en territorio sino también en riqueza. La tierra fue fértil y el ganado se desbordó, de nuevo demostrando lo que Dios había dicho: si mi pueblo me obedeciera, ¡disfrutarían de gran abundancia!

Este es otro ejemplo de la fidelidad de Dios quien cumple Sus promesas. Ni David ni el pueblo fueron perfectos, pero Dios no esperaba perfección. ¡Él sabe de lo que somos capaces y Él espera que cumplamos solo hasta donde podamos!

David entendió la relación especial que Yahweh tuvo con Sus ancestros, la promesa dada a Abraham y la relación que Dios continuaba teniendo con Su pueblo. David tuvo el don de escribir canciones y de ser un adorador, y utilizó su posición como rey para dirigir al pueblo en adoración a Dios.

Aileen: El sueño de David fue edificar el Templo y empoderó al sacerdocio para hacer la adoración de Yahweh su prioridad. Él buscó los mejores materiales y constructores para edificar la casa del Señor, porque su devoción al Señor era su prioridad.

Sin embargo, Dios no le permitió edificar el Templo porque él había derramado mucha sangre.

Como parte del plan de Dios, David fue un hombre de guerra.  Sin embargo, el hecho de que Dios no le permitió edificar el Templo implica que derramó más sangre de lo Dios le había ordenado. Sabemos que esto es verdad porque la muerte de Urías respondió al plan malvado de David, ¡y no a una orden de Dios!

Sin embargo, la fidelidad de Dios es tal que, a pesar del exceso de derramamiento de sangre, Dios le prometió a David que su reino continuaría para siempre.

Cathy: David entendió que esto significaba que el Mesías que habría de venir, procedería de su semilla porque la eternidad va más allá de lo físico. A pesar de sus faltas, del poder y de las riquezas que obtuvo, David permaneció humilde ante Dios y persistió en su deseo de honrarle porque él reconocía a Dios como el precursor de todo. Esta actitud no surge de un corazón pecador, ¡sino del obrar de Dios en David! Escuchemos lo que David dijo a Saul cuando se ofreció a luchar contra Goliat en 1 Samuel 17:37, “El SEÑOR, que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, me librará de la mano de este filisteo.” Desde joven y hasta el día que murió, ¡David supo que el éxito que obtuvo era dado por Dios!

Mayra: Sin embargo, David tuvo una debilidad y esta fue con las mujeres. Al no poner límites y evitar la tentación, deshonró a su Dios y pagó las consecuencias, no solo él, sino hasta la siguiente generación con su hijo Salomón.

El reino que Dios estableció en Israel comenzó a derrumbarse cuando su hijo Salomón persistió en el pecado de lujuria, llegando a tener hasta setecientas mujeres, incluso mujeres extranjeras que desviaron su corazón tras sus dioses paganos.

En consecuencia, Dios levantó adversarios y arrancó el reino de las manos de Salomón, dividiéndolo en 12 tribus y dejando a Salomón solamente con una parte (1 Reyes 11).

Luego, el hijo de Salomón, Roboam (hijo de una de sus esposas no judías), se convirtió en rey y rehusó tomar el consejo de los ancianos.  El reino se dividió en dos: las 10 tribus del norte fueron con Jeroboam; este es el reino de Israel. Mientras que Roboam se quedó con dos tribus que se llamaron el reino de Jacob.

Aileen: Dios no le quitó a David todas las tribus, para así cumplir la promesa que le había hecho a David, de que su reino continuará para siempre.

Nuestras acciones siempre tienen consecuencias y los caminos de Dios nunca son los nuestros. 

Al hoy poder ver los resultados que ocurren cuando Su pueblo le desobedece, ¡nos debe ayudar a confiar más en Él y a obedecerle aun cuando no lo entendamos!

Cathy: Guao, ¡que increíble es la concordancia que hay entro estas historias!

En el próximo programa, seguiremos analizando cómo todas las historias bíblicas, de una y otra forma, ¡nos apuntan a Jesús!   

Mayra: Recuerden que necesitamos de sus oraciones para seguir compartiendo en MPLGDD el mensaje del evangelio. ¡Necesitamos la protección de nuestro Señor!

Aileen: No dejen de seguirnos en las diferentes plataformas de las redes sociales. Les esperamos en nuestro próximo programa, ¡bendiciones!

¡Jesús cómo Siervo!

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“Por lo cual, puesto que recibimos un reino que es inconmovible, demostremos gratitud, mediante la cual ofrezcamos a Dios un servicio aceptable con temor y reverencia; porque nuestro Dios es fuego consumidor” (Hebreos 12:28-29)

Me encantan las primicias: Las primeras flores, los primeros frutos, el bebé recién nacido, observar una relación de noviazgo que inicia; olores, colores y sabores que despiertan emociones maravillosas.  Ver una vida nacer de nuevo en Cristo; observarla descubrir su derredor como una nueva versión, ¡Eso me pasó a mí!

Recorría el país con unas amigas y veía el cielo más azul, las nubes de un blanco más brillante, cada detalle de las flores silvestres por nuestro sendero al pasar; y mis amigas que ya eran cristianas de años, se reían entre sí con la complicidad del que sabe lo que está aconteciendo. Acabamos de recibir un reino totalmente desconocido, pero que se comienza a develar a nuestros ojos de inmediato.

Anhelamos con ansia conocer más de Aquel que nos salvó, de Jesús, Su persona: Es el centro de la revelación bíblica.  Saber sus preferencias, expectativas y lo que hay en su corazón.  De la misma manera que una pareja al iniciar el noviazgo quiere saber todo el uno del otro y las horas no les alcanzan para hablar y compartir así se inicia nuestra relación con Jesús.

Él va dándose a conocer no como el Jesús histórico, profeta o maestro que hemos conocido, sino a través de los diferentes enfoques de Él encontrados en los evangelios: Rey, Siervo, Hombre y Dios. Si lo conocemos a Él, conocemos a Dios; Él es la imagen del Dios invisible (Colosenses 1:15) y si le hemos visto a Él, hemos visto al Padre (Juan 14:9).

Y aun disfrutando tanto las primicias, no hay nada más sabroso que un fruto maduro de manera natural, cuando todos los sabores se han asentado y la dulzura, el sabor, el color satisfacen el paladar de quien lo come.

A través del crecimiento en el conocimiento de Él, sus atributos, sus nombres, su carácter, lo que Él revela de sí mismo, vamos madurando en la relación con Él y siendo transformadas, dejando ver la forma en que vivimos y testificando quiénes somos realmente.

Hebreos 12:28-29, nos asegura que ya hemos recibido ese reino y que esto produce en nosotras tal gratitud, que nos mueve al servicio, a la adoración a Dios y nos dice cómo debe ser dicho servicio y el por qué.

Agradecemos al Padre, que nos libró del dominio de las tinieblas y nos trasladó al reino de Su Hijo amado, quien nos redimió, perdonando todos nuestros pecados. Él es la imagen del Dios invisible y por medio de quien fueron creadas todas las cosas (Colosenses 1:13-16), y, sin embargo, decide despojarse y humillarse, ser siervo, semejante a los hombres. El apóstol Pablo, a su vez, nos exhorta a imitarle: “No hagan nada por egoísmo o por vanagloria, sino que con actitud humilde cada uno de ustedes considere al otro como más importante que a sí mismo…. Haya, pues, en ustedes esta actitud que hubo también en Cristo Jesús, el cual, aunque existía en forma de Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse, sino que se despojó a Sí mismo tomando forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres. Hallándose en forma de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz” (Filipenses 2:3, 5-8), En total control, a favor de la humanidad. La humildad no es debilidad, es fortaleza bajo control.

Vemos a Jesús, Dios encarnado, en Juan 13, lavando los pies a sus discípulos, dejando ejemplo de cómo y con qué actitud debemos servir.  Con humildad, sin vergüenza, dispuestas, sabiendo que estamos sirviendo por causa de Él y para Él, y esto debe producir gran gozo.

“Sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia”. Servimos a un Dios tres veces Santo, con ojos tan limpios que no pueden ver el mal, provocando en sus hijos, no miedo sino respeto, temor reverente. Tengamos pues, especial cuidado al servir porque es al Dios tres veces santo a quien estamos sirviendo, con la única motivación de que Él sea agradado y glorificado en medio de nuestro servicio.

En cada versículo leído hasta ahora, se nos advierte a no desechar a Dios y a no hacer como los que recibieron la ley en el Sinaí (Éxodo 19 y 20, 31:18, 32).  donde se prescriben muchos castigos para aquellos que no cumplen con ella, pero que será mucho peor para aquellos que rechazan al Hijo, a Jesucristo, ya que la ira del Señor permanece sobre ellos (Hebreos 10:26-31). 

Recibiremos un reino inconmovible, solo por Gracia y debemos hacerlo con una actitud de temor reverente delante de Aquel que es fuego consumidor (Deuteronomio 4:24).

Pienso en algunas preguntas que nos pueden ayudar a autoevaluarnos:

  • ¿Estás representando a Cristo de una manera agradable a Él al servir?
  • ¿Haces morir cada día el yo, para que esa muerte destruya el orgullo propio de esta naturaleza caída?
  • ¿Estás sirviendo, considerando al otro como superior a ti mismo?
  • ¿Estás sirviendo, tan solo porque se trata de Dios?
  • ¿Está siendo tu carácter moldeado más y más al de Cristo?

Si verdaderamente has confiado en Cristo, comienza a observar tus actitudes y acciones, porque el objetivo de Jesús es transformar vidas.

Gracias Dios por mi padre terrenal

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«Una noble paternidad nos permite vislumbrar los atributos de nuestro padre celestial.«
James E. Faust 

Mi padre es uno de los más preciados obsequios que Dios me ha entregado en la vida. Lo amo con todo mi corazón. Mi madre, mis hermanos y yo no tenemos duda alguna de que él también nos ama. Así lo ha evidenciado desde siempre.  

Por la gracia y misericordia de Dios disfruto de la fortuna de una estrecha relación con mi padre terrenal. Una mañana con él, por muy ajetreada que sea es un remanso de paz, aprendizaje, carcajadas y alegría. Cualquier dificultad a su lado siempre ha cobrado una perspectiva diferente. Quienes me conocen bien y conocen a mi padre, no tardan en identificar como nos parecemos en tantas cosas, especialmente aquellas que muchos han identificado como aspectos que adornan mi personalidad. 

Es importante aclarar que mi padre terrenal, aunque reconoce la existencia de Dios y la sociedad podría catalogarlo como moralmente correcto, aún no ha entregado su vida al Señor. Esta ha sido una oración constante por años que Dios va respondiendo en su tiempo y a su manera, en la cual tengo fe que completará en su momento. 

Hoy doy gracias a Dios por la bendición de tener un padre terrenal a quien amo y quien me ha enseñado tanto, por lo que me dispongo a compartir con ustedes algunos reflejos de su vida que me conectan con mi padre Celestial.  

a) Compasivo“Tan compasivo es el Señor con los que le temen como lo es un padre con sus hijos.” Salmos 103:13 

A mis 13 años, fui con mi padre a visitar a una viuda amiga de la familia, quien sufrió mucho por el maltrato de su marido, el cual se negó a apoyar a sus niñas en los estudios y prefirió ponerlas a trabajar desde pequeñas en un pequeño negocio familiar.  No fue sino hasta la muerte de su marido cuando, ya viuda, ella se sintió en libertad de hablar y llorar profundamente sobre este tema.  

A esa edad veía a mi padre tan fuerte sobre todo porque, siendo un hombre de campo con poca educación formal, tuvo que enfrentar muchas vicisitudes desde niño -incluyendo trabajar y ser sustento para sus hermanos menores- lo que le entrenó muy bien para su labor de padre responsable.  Sin embargo, al escuchar el detalle de todo lo que esas niñas habían enfrentado con su padre terrenal, mi padre -a quien yo nunca había visto llorar- no pudo contener sus lágrimas, lo que me embargó el corazón profundamente y descubrí que aquel hombre tan fuerte, protector y proveedor, también era compasivo y sensible.  Desde aquel día lo amé aún mucho más.   

Debo reconocer que con frecuencia suelo olvidar que nuestro Dios, Omnisciente, Omnipresente, Todopoderoso, Rey de Reyes, también es compasivo, tierno y misericordioso. Y es que su compasión en mi vida es una realidad precisa y perpetua (Lamentaciones 3: 22-23), con la cual me manifiesta su profundo e infinito amor, un amor que me desarma y conmueve. 

b) Protector. “El Señor es mi luz y mi salvación; ¿a quién temeré? El Señor es el baluarte de mi vida; ¿quién podrá amedrentarme? Cuando los malvados avanzan contra mí para devorar mis carnes, cuando mis enemigos y adversarios me atacan, son ellos los que tropiezan y caen. Aun cuando un ejército me asedie, no temerá mi corazón; aun cuando una guerra estalle contra mí, yo mantendré la confianza”.  (Salmo 27:1-3) 

De niña y adolescente, de vez en cuando aparecía algún intruso, molestoso o en buen dominicano “propasao” pretendiendo pasarse de listo.  Siempre fue fácil para mi acudir a mi Papi, manifestarle mi situación y descansar en que él la resolvería, como de hecho siempre lo hizo.  A mi corta edad, la certeza de saber que podía contar con mi padre en todo momento, abrir mi corazón y manifestarle mi preocupación me llenaba de gozo, seguridad paz y alegría. Es mi oración que cada niña pueda ver este atributo de Dios en su padre terrenal, pues en esa etapa de la vida resulta muy importante.  

El Salmo 27 nos revela que ninguna amenaza puede superar a Dios. En Él podemos depositar toda nuestra confianza.  En tiempos de angustia y riesgo, Él se constituye en nuestro poderoso Salvador y Protector. Él es digno de nuestra absoluta confianza en cualquier circunstancia por simple o complicada que parezca.  Dios es nuestro amparo, fortaleza y refugio seguro.  

Nuestro Dios es quien defiende al débil y al huérfano; hace justicia al afligido y al menesteroso (Salmos 82:3), libra al pobre que clama y al huérfano que no tiene quien le ayude (Job 29:12), es quien hace justicia al huérfano y a la viuda y muestra su amor al extranjero dándole pan y vestido (Deuteronomio 10:18). Así de protector es nuestro Dios. 

Querida hermana, desconozco la relación que tengas o hayas tenido con tu padre terrenal, pero estoy convencida de que esta ocasión es propicia para motivarte a orar por él en gratitud a Dios por su vida en la tuya; y en especial por la salvación de su alma, ya sea que haya exhibido o no atributos de nuestro padre Celestial, pues todos le necesitamos y dependemos enteramente de Él.  

Hoy elevamos nuestra oración de gratitud a Dios por concedernos tener padres terrenales capaces de reflejar sus atributos mediante una paternidad noble y responsable de este lado del sol, así como por aquellos en quienes el pecado ha empañado esos atributos pero que igualmente necesitan tocar el manto de nuestro Padre Celestial y recibir el regalo de los regalos: La Salvación.

El favoritismo por razones económicas

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En este episodio de “Tu corazón & el dinero”, el pastor Héctor Salcedo y su esposa Charbela El Hage nos hablan sobre el favoritismo por razones económicas como lo vemos en Santiago 1.

Orando con un corazón arrepentido

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El domingo pasado en #LaIBI, el pastor Miguel Núñez predicó el sermón “Orando con un corazón arrepentido” basado en el Salmo 51.

Jesús, el perfecto maestro

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Aileen: Bienvenidas a su espacio Mujer para la gloria de Dios.  Les saludan quien les habla, Aileen Pagan de Salcedo, Cathy Scheraldi de Núñez y Mayra Beltrán de Ortiz. Mujer para la Gloria de Dios es una producción del Ministerio de mujeres Ezer, de la IBI, bajo la sombrilla del Ministerio de Integridad & Sabiduría.

Hoy seguimos con la serie sobre la vida de Jesús. Este programa se titula “Jesús, el perfecto maestro”.  Y la pregunta que nos hacemos hoy para mayor reflexión en nuestras vidas es: ¿Qué estoy haciendo para ser una mejor representante de Jesús?

Cathy: ¡Gracias a Dios quien nos permite continuar compartiendo nuestro espacio de MPLGDD! Recuerden contestar las preguntas que estamos posteando en Instagram, para que puedan sacar mayor provecho personal al contenido de MPLGDD. 

Como siempre antes de iniciar con nuestro estudio, vamos a presentarnos a nuestro Señor, oremos.

Mayra: La semana pasada estudiamos acerca de momentos importantes como lo fueron la circuncisión y presentación de Jesús en el Templo, ante Simeón y Ana la profetiza. Y al leer todas estas historias, me llama la atención identificar la guerra espiritual, alrededor del Hijo de Dios y me pregunto ¿por qué entonces nosotras hoy creemos que debemos tener una vida fácil?

Aileen: Y para responder tu pregunta, varias cosas vienen a mi mente. Primero, nadie nace siendo cristiano, y mientras vamos creciendo nos creemos las mentiras del mundo. 2 Corintios 4:4 nos dice que “el dios de este mundo ha cegado el entendimiento de los incrédulos, para que no vean el resplandor del evangelio de la gloria de Cristo, que es la imagen de Dios.” Sumado a que, dadas nuestras mentes entenebrecidas y corazones engañosos, nos creemos que merecemos todo lo que queremos.

Cathy: Quiero compartirles una anécdota de algo que me sucedió hace unos años. Cuando estaba haciendo mi entrenamiento en endocrinología en la universidad de Columbia, hace ya muchos años; una compañera que trabajaba en el laboratorio haciendo experimentos con ovejas, me dijo que estos animales eran bien brutas. Podías hacer cualquier experimento con ellas y nunca se resistían, ni se ponían agresivas.  Siempre se quedaban en su lugar permitiendo a los médicos inyectarle todo tipo de sustancias etc.  Al escuchar esta descripción, fue que caí en cuenta del por qué el Señor nos llamaba ovejas.  No porque fuéramos tan bonitas ni tan tiernas, sino porque nosotros tampoco somos muy inteligentes. Necesitamos de un pastor que nos defienda y enseñe, porque somos incapaces por nosotras mismas.

Mayra: ¡Por eso es que somos presas fáciles para Satanás! A menos de que estudiamos con diligencia la verdad de Dios, no estaremos preparadas para hacerle frente a sus ataques! Hasta el mismo Jesús, encarnado como hombre, estudió las Escrituras.

En cuanto a Jesús, no sabemos mucho de la niñez de este, sin embargo, Lucas 2:40 nos enseña que “el niño crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría; y la gracia de Dios estaba sobre El.” Y pudiéramos asumir que, dado que sus padres eran muy obedientes a la ley, Jesús desarrolló su vida alrededor de la sinagoga. Según la costumbre, a la edad de los 13 años, los varones judíos celebraban su “bar mitzvah”, simbolizando su entrada formal a la adultez. Incluso hasta el día de hoy, a partir de los 13 años, los jóvenes judíos deben pasar por un riguroso programa de estudio de las Escrituras.

Aileen: Nada de esto está escrito en la Biblia, sin embargo, si leemos en la Biblia que, a los 12 años de edad, Jesús acompañó a su familia a celebrar la pascua y la fiesta de los panes sin levadura.

En los tiempos de Cristo, las personas viajaban en caravana, probablemente para reducir el peligro del camino.

Cathy: Al regresar desde Jerusalén hasta Nazaret, de nuevo todos salieron juntos en caravana, menos Jesús. Dado el gran número de personas, no fue hasta un tiempo después que María y José se percataron de que Jesús no estaba dentro del grupo de la caravana.

José y María entonces se devolvieron a Jerusalén y pasaron 3 días buscándole, preguntando a todos en las calles si habían visto a Jesús. Hasta que entraron en el Templo, y allí lo encontraron sentado en medio de los maestros, mientras estos le escuchaban y le hacían preguntas.

Mayra: Y escuchemos lo que Lucas nos dice en 2:47: “Y todos los que le oían estaban asombrados de su entendimiento y de sus respuestas.” Me gusta buscar las palabras griegas que se usaron en el texto original, porque muchas veces se pierde algo del significado en la traducción.  En este caso, la palabra en el griego original para asombrados es “existémi” que significa un asombro extremo, como algo fuera de este mundo, algo tan extraordinario que no hay forma de explicarlo!

Cathy: Esta era una de las señales que El Señor estaba dando para que tanto José y María conocieran la verdad, así como los demás presentes.

Aileen: ¡Que aquellos que tuvieran oídos pudieran discernir la verdad!

Mayra: Me imagino que José y María se perturbaron en gran manera al no encontrar a Jesús por 3 días.  Al encontrarlo seguramente confrontaron a Jesús, como cualquier padre haría con su hijo. El problema era que Jesús no era cualquier hijo, y este se lo recordó al decirles “¿Por qué me buscabais? ¿Acaso no sabíais que me era necesario estar en la casa de mi Padre?” (Lucas 2:49)

Aileen: Aunque José y María reconocían que Jesús tenía un propósito divino, en aquel momento no conectaron esto con el diario vivir. ¡Si Jesús era el Mesías, el primer lugar donde debieron buscarle era en el Templo!

Sin embargo, “ellos no entendieron las palabras que Él les había dicho.” (2:50)

Pudiéramos malinterpretar esta respuesta que Jesús dio a sus padres, sin embargo, el versículo 51 nos muestra lo contrario: “Y descendió con ellos y vino a Nazaret, y continuó sujeto a ellos.” Noten que dice “continuó sujeto”, como un buen hijo que nunca pecó, su respuesta no fue sarcástica sino lógica. Y de nuevo leemos: “Y su madre atesoraba todas estas cosas en su corazón.” (2:51)

Cathy: Los tiempos de Cristo fueron muy diferentes a los nuestros. No solamente por la modernidad que tenemos hoy, sino también por la cosmovisión. La cosmovisión ha cambiada radicalmente a través de las generaciones.

Nosotras sabemos que Cristo regresará, sin embargo, hoy día nadie parece estar esperándole. Cuando en los tiempos de Cristo, todo el pueblo estaba esperando la llegada del Mesías, y de hecho muchos asumieron que Juan el Bautista era este. Mientras que, por otro lado, siempre hubieron otras personas identificándose como el Mesías.

Mayra: La diferencia entre Juan y los otros, es que Juan no se autoproclamó como el Mesías, sino como el precursor de Jesús. El mensaje de Juan fue simplemente el de arrepentirse y bautizarse, el cual era una ritual judío.

En el AT existía un baño ritual para restablecer la pureza, llamados “mikvas”, realizados en unas bañeras especiales destinadas para este fin. Por ejemplo, este ritual de pureza tenía que ser aplicado a nuevos judíos, o a personas que hubieran tenido contacto con un cuerpo muerto.

El bautismo cristiano es diferente. Las aguas no nos limpian, sino que la sumersión en el agua es una señal de que dejamos atrás nuestro viejo hombre.  Al convertirnos, ¡¡hemos sido cambiado por Cristo, somos hechos nuevos en El!!

Aileen: Como los nuevos creyentes tenían que entrar en la mikva como ritual de pureza, Juan les anunciaba que necesitaban acercarse de nuevo a Dios, como si fuera por primera vez. Este era como un nuevo comienzo, y en este sentido más parecido al bautismo cristiano.

Y quiero desviarme un poquito ahora para preguntarnos ¿por qué Cristo se bautizó? El no necesitaba comenzar de nuevo porque nuca se había desviado.  Ni tampoco tenía que limpiarse porque nunca pecó.

La respuesta está regresando al AT.  Para los sacerdotes poder entrar en el lugar Santísimo, estos antes tenían que limpiarse y hacer un sacrificio para el perdón de los pecados.

El momento de Juan bautizar a Cristo, fue el comienzo de Su ministerio. Jesús reconocía Su destino de no solamente ofrecer el sacrificio, sino de ser Él mismo el sacrificio.

Cathy: Y este momento del bautismo de Jesús es una de las pocas ocasiones en donde vemos a las 3 personas de la Trinidad juntas. El Padre, habló “Este es mi Hijo amado en quien me he complacido” (Mateo 3:17), El Espíritu Santo descendió como una paloma sobre Jesús (Mateo 3:16), mientras este estaba siendo bautizado. Al día siguiente, 2 de los discípulos de Juan, Andrés, el hermano de Simón Pedro y Juan, el hijo de Zebedeo oyó cuando Juan el Bautista llamó a Jesús “el Cordero de Dios.” (Juan 1:35) y lo siguieron y pasaron el día con Él. En el camino encontraron a Felipe, quien obviamente también quedó muy impactado porque fue a buscar a Nataniel.  Andrés buscó a su hermano Pedro diciendo “Hemos hallado a aquel de quien escribió Moisés en la ley, y también los profetas, a Jesús de Nazaret, el hijo de José.” (Juan 1:45)

Mayra: Imagínense lo que Pedro sintió cuando al ver a Jesús, lo primero que este le dijo a Pedro fue “Tú eres Simón, hijo de Juan; tú serás llamado Cefas (que quiere decir: Pedro).’ (Juan 1:42).

La educación judía era muy diferente a la educación nuestra. Nuestra educación está basada en la escuela griega. Mientras que para los judíos la educación era más un discipulado o mentoreo. Los estudiantes pasaban todo el tiempo con su maestro, con la meta de llegar a ser en todo como él.

Eventualmente los discípulos venían a representar a sus maestros. Por lo que los maestros eran muy cautelosos de a quiénes decidían entrenar o no. Estos maestros querían personas que fueran no solamente inteligentes, sino también personas totalmente sumisas a sus instrucciones. 

Aileen: Que analogía es esta para nosotras hoy. Nosotras fuimos elegidas por el gran Maestro desde antes de la fundación del mundo (Efesios 1:4).  Y así mismo como demandaban los maestros de sus discípulos en los tiempos de Jesús, Él demanda nuestra absoluta sumisión y obediencia.

De hecho, Génesis 1:28 nos dice que fuimos creados a la imagen de Dios, lo que realmente tiene el mismo significado.  Fuimos creados para representarle bien a Él mientras vida tengamos. Nuestra gran desventaja es que como somos pecadoras, no podemos representarle tan bien como debemos. Es por esto que Dios nos mandó al Espíritu Santo para morar en nosotras, dándonos así el poder de cumplir con Sus mandamientos, ¡y de conocerle más íntimamente!

Cathy: Después de este 1er encuentro con Jesús, no sabemos que ocurrió con Pedro, Andrés y Juan. Sin embargo, sabemos que volvieron a su trabajo porque leemos en Lucas 5 que mientras Jesús estaba enseñando en los campos de Galilea, Jesús vio dos barcas que estaban a la orilla del lago de Genesaret mientras los pescadores estaban limpiando sus redes. Jesús subió al barco de Simón, y le pidió retirarse de la orilla para poder así enseñar a las multitudes desde el barco.

Al terminar de enseñar, cuando era aun de día, Jesús le pidió a Pedro dirigirse a la parte de las aguas más profunda del lago, y allí tirar sus redes para pescar.  

Mayra: Estas instrucciones no tenían nada de lógica humanamente hablando, porque normalmente se pescaba de noche, y en las aguas poco profundas. Recordemos que Jesús no era pescador, mientras que Simón sí. Sin embargo, Simón le respondió “Maestro, hemos estado trabajando toda la noche y no hemos pescado nada, pero porque tú lo pides, echaré las redes.” La respuesta de Simón fue la correcta.

Estos hombres eran pescadores experimentados, sin embargo, ¡la persona parada en su barco era Dios mismo encarnado!

Y como Sus pensamientos y caminos no son los nuestros, ¿qué creen que ocurrió?    

Aileen: “encerraron una gran cantidad de peces, de modo que sus redes se rompían; entonces hicieron señas a sus compañeros que estaban en la otra barca para que vinieran a ayudarlos. Y vinieron y llenaron ambas barcas, de tal manera que se hundían.” (Lucas 5:6-7)

Este es un ejemplo de lo que Pablo nos dijo en Efesios 3:20 “Y a aquel que es poderoso para hacer todo mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que obra en nosotros.” Dios fue quien llenó las redes con los peces, sin embargo, fueron los pescadores quienes decidieron someterse, ¡a pesar de las inusuales instrucciones de Jesús!

Cathy: Y en aquella ocasión la respuesta de Pedro fue la apropiada: “Simón Pedro cayó a los pies de Jesús, diciendo: ¡Apártate de mí, Señor, ¡pues soy hombre pecador!” (Lucas 5:8)

Y aunque no sabemos lo que Pedro estaba pensando, sin embargo, por su reacción asumo que no era nada piadoso. Especulo que Pedro probablemente estaba menospreciando la capacidad de este simple carpintero, ¡cuando él si era un experimentado pescador!

Más a medida que estos conocían más y más a Jesús, fueron captando que este no era un hombre como ellos, sino que este era Dios!

Ahora escuchen las palabras misericordiosas que Jesús le dijo a Pedro: “No temas; desde ahora serás pescador de hombres.” (Lucas 5:10)

Mayra: Por generaciones, Dios había sido misericordioso con Su pueblo, pero ellos no lo reconocieron.  Ahora Dios mismo en forma de hombre, a través de Jesús, les enseñó claramente Sus virtudes.

Al Jesús ser crucificado por los pecados de todos, el fuego consumador eliminaría el pecado para que aquellos que reconocieran a Jesús como el Mesías.

Aunque quisiéramos continuar compartiendo, ¡ya hemos llegado al tiempo de terminar por hoy!

Aileen: Mediten esta semana sobre estos conceptos y las implicaciones que tienen en nuestras vidas.

Cathy: No dejen de sintonizarnos en nuestro próximo programa donde aprenderemos aún más sobre nuestro Salvador.  ¡Nuestra motivación y deseo es compartir con otras hermanas en la fe lo que por gracia Dios nos ha ido revelando!

Mayra: Y recuerden siempre que en MPLGDD necesitamos de sus oraciones. No dejen de orar. ¡Necesitamos la protección de nuestro Señor!

Aileen: Les esperamos en nuestro próximo encuentro, en Mujer para la Gloria de Dios.

Jesús, nuestro mejor regalo

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“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en Él, no se pierda, más tenga vida eterna.”
(Juan 3:16)

Amada, ¿te gustan los regalos?  ¿Ser sorprendida con un detalle? Por ejemplo, cumples años y te regalan flores, o como un acto de servicio, estás enferma y alguien te prepara una comida y te la lleva, o quizás, de los más sacrificados, como que necesitas un riñón o un pulmón para vivir, y alguien te lo dona. También están los presentes en la naturaleza, que el Señor nos permite disfrutar, tales como: Ver un amanecer o un atardecer, disfrutar un jardín florido, contemplar desde una montaña un hermoso paisaje, ver el cielo reflejado en el mar, observar una noche llena de estrellas; son regalos impresionantes, ¿no?

Estos que les acabo de mencionar y otros, son realmente hermosos, y aunque vengan de diferentes manos, al final provienen de la mano de nuestro Dios. De todos ellos, que a diario Él nos da, hay uno, que es el más grande de todos, que no tiene otro igual, que nos lo dio una vez y para siempre, que no se compara a nada conocido, que es nuestro mejor regalo, el cual es tan maravilloso y hermoso, y no es más que nuestro Señor Jesús, quien nos ha sido dado por amor y gracia.

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en Él, no se pierda, más tenga vida eterna.” (Juan 3:16)

¿Puedes imaginarte un mejor regalo que éste? ¡Imposible!  Él se humilló, fue a la cruz por amor, es lo más grandioso que ha provisto nuestro Padre Celestial; dio Su vida por nosotras, para que no nos perdiéramos, y para darnos salvación. En la Biblia, muchos apreciaron, adoraron y amaron este regalo.  Hoy quiero que veamos dos de ellos que aguardaron su llegada: Simeón y Ana, dos fieles siervos del Señor.

Leemos en Lucas 2:29-32, “Ahora, Señor, permite que tu siervo se vaya en paz, conforme a tu palabra; porque han visto mis ojos tu salvación la cual has preparado en presencia de todos los pueblos; LUZ DE REVELACIÓN A LOS GENTILES, y gloria de tu pueblo Israel.”¡Qué expresión tan conmovedora de un hombre que tenía una fe extraordinaria en nuestro Señor! Simeón era uno del remanente fiel de los judíos, un hombre justo y piadoso, que estaba esperando la venida del Salvador. El Espíritu Santo le había revelado que no vería la muerte sin antes ver al Cristo del Señor (Lucas 2:26).

Por la expresión de Simeón podemos darnos cuenta, que al recibir lo que había esperado con ansias, para él era lo más grande: ver al Mesías antes de morir y poder irse en paz; eso no tenía comparación con nada más. ¡Ya estaba listo para partir! ¡Cuán precioso y amado era Jesús a los ojos de este siervo! 

También leemos en Lucas 2:36-37,“Y había una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Ella era de edad muy avanzada, y había vivido con su marido siete años después de su matrimonio, y después de viuda, hasta los ochenta y cuatro años. Nunca se alejaba del templo, sirviendo noche y día con ayunos y oraciones”.

Al igual que Simeón, ella esperaba la llegada del Mesías prometido.

William MacDonald en su comentario bíblico, dice que “Ana debía tener entonces más de cien años, porque había estado casada durante siete años y luego viuda por ochenta y cuatro años”. O sea, ochenta y cuatro años adorando y sirviendo a Dios, ¡Wao!  Es impresionante como la edad avanzada de esta mujer no le impedía servir al Señor; es claro que, a sus ojos, nuestro Señor Jesucristo era hermoso, digno de recibir adoración, de ser servido y de esperar todos esos años adorándole; sin duda ella lo tenía como su mayor regalo.

Podríamos seguir hablando de ellos dos, y cómo son ejemplo para nosotras, pero ¿Qué de ti y de mí, hermana? ¿Estamos adorando y sirviendo a Dios como Él es digno? ¿Lo estamos viendo como un precioso tesoro?  ¿Es Él nuestro mayor regalo? Si no es así, tenemos que arrepentirnos, pedirle al Señor perdón y que nos vuelva al primer amor; Jesús es nuestro primer amor, y nada ni nadie puede reemplazarlo.  Cuando no lo estamos viendo como el más grande tesoro, es que nuestros afectos están en otros lugares, están divididos, estamos compartiendo con otros amores el lugar que sólo le corresponde al Señor; nos hemos desviado y hemos quitado la mirada de Jesús.  ¡Nos toca devolvernos y reenfocarnos en Él!

El sacrificio de Jesús es la mayor dádiva que una persona puede recibir, Su sangre nos lavó y nos compró. Él es nuestro dueño, le pertenecemos a Él y a nadie más, ninguna cosa o persona puede arrebatarnos de Sus manos. Él se dio a sí mismo como ofrenda de expiación por nuestro pecado, ¿acaso no es esto asombroso y maravilloso? Amada hermana, si Dios tanto nos amó, que dio su propia vida por nosotras para salvarnos de nuestros pecados y nuestra vana manera de vivir, y darnos vida eterna, ¿no podríamos nosotras vivir por Él y para Él?  Yo no sé tú, pero yo me estremezco de sólo pensar en Su amor, un amor tan puro, tan grande, tan paciente, tan fiel, tan entregado, tan inmerecido, y si sigo no termino. Saber que Dios me ama a pesar de mí, de mis muchas faltas, es sin dudas, mi mayor consuelo, y si para ti que estás leyendo, no lo es, mi oración es que también lo sea.

Tal vez te estarás preguntando cómo luce una vida que valora a Jesús como su mejor regalo. Una vida así refleja el gozo del Señor, es una vida de alabanza, llena de gratitud, fe, esperanza, amor y servicio al Señor, tal como nos muestran Simeón y Ana. Habría que mencionar muchas otras cosas, pero en pocas palabras, es una vida consagrada al Señor, que todo lo que hace es para honra y gloria de Dios. Hay una belleza indescriptible en la consagración al Señor, sólo vemos estos pasajes que hablan de Ana y Simeón, pero podemos imaginarnos la gran belleza que reflejaban sus vidas, por la gran fe que tenían; quiera Dios que esa sea la clase de vida que anhelemos tener, llena de fe y de gozo, que muestre a Cristo. Si nuestro amado Padre nos entregó por amor lo más preciado que tenía, cubierto, no en la envoltura que nuestras mentes finitas hubiesen imaginado, pero sí en la mejor, escogida según su voluntad, con una corona de espinas en su cabeza, que hería su sien, con Su precioso rostro desfigurado y su cuerpo herido, clavado en un madero cubierto con sangre, la sangre preciosa de Jesucristo, nuestro Salvador.  ¿Cuál va a ser nuestra respuesta ante tan grande amor sacrificial? Al escribir esto, yo misma estoy siendo confrontada por el Espíritu Santo que mora en mí, su sufrimiento ha sido mi salvación; no merecía tanto amor, pero al Señor le plació dármelo, como le ha placido dártelo también a ti; así que, ¡gloria a Dios por eso!

Oro para que nuestra respuesta, sea una de gratitud y entrega total, sin reservas ni medida.  Hermana, no sigamos dándole migajas al Señor, démosle todo, valorémosle como el más grande y mejor regalo, ¡Él es digno!

Interpretando libros de poesía y sabiduría

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Séptima sesión de la clase «Escudriña y vive Su Palabra: Cómo estudiar, entender y aplicar la Biblia» impartida por el pastor Joel Peña.

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