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Jesús el regalo de esperanza

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En la misma región había pastores que estaban en el campo, cuidando sus rebaños durante las vigilias de la noche. Y un ángel del Señor se les presentó, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor, y tuvieron gran temor.  Pero el ángel les dijo: No teman, porque les traigo buenas nuevas de gran gozo que serán para todo el pueblo;porque les ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor.  Esto les servirá de señal: hallarán a un Niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre. De repente apareció con el ángel una multitud de los ejércitos celestiales, alabando a Dios y diciendo:¡Gloria a Dios en las alturas, Y en la tierra paz entre los hombres en quienes Él se complace!” (Lucas 2:8-14).

Los ángeles claramente expresan que el nacimiento de Jesucristo, el Salvador, eran muy buenas noticias, no había razón para temer, sino que era un tiempo para gozarse, una nueva esperanza había nacido y la paz de Dios debía envolver sus corazones.

¿Te ha pasado que en ocasiones alguien te dice que tiene una mala y una buena noticia? ¿cuál quisieras escuchar primero? En mi caso, prefiero escuchar las buenas primero, ya que siento que la alegría recibida por estas buenas nuevas, podría hacer que la noticia mala sea más ligera.

En los versículos que leímos al principio, vemos que los pastores sintieron gran temor. Tal vez estaban acostumbrados a escuchar sólo malas noticias; además llevaban sobre sus espaldas el peso del pecado que les mantenía alejados de Dios, no había nadie lo suficientemente justo para representarlos y pagar por sus pecados. A esto se añadía que vivían bajo el imperio romano, teniendo que pagar tributos e impuestos. Había muchos enfermos y necesitados, andando como ovejas sin pastor, hasta que reciben esta “Gran Noticia” de que había nacido el Salvador que tanto habían esperado.

¡Imaginen la reacción que debieron tener! Un rayo de luz, de esperanza, de expectación tuvo que haber embargado sus corazones al escuchar la noticia del nacimiento de Jesús.

En Lucas 4:18-19 Jesús, leyendo el libro del profeta Isaías sobre sí mismo nos dice:

“El Espíritu del Señor está sobre Mí, porque me ha ungido para anunciar el evangelio a los pobres. Me ha enviado para proclamar libertad a los cautivos, y la recuperación de la vista a los ciegos; para poner en libertad a los oprimidos; para proclamar el año favorable del Señor”

El pueblo de Dios tenía oídos, pero no oía, ojos, pero no veía. Estaban ciegos espiritualmente, sus corazones estaban tan endurecidos que no podían ver la esperanza de vida que tenían delante de ellos. Él es nuestra libertad, nuestra única esperanza en este mundo que cada día va de mal en peor.

Ya se acerca la navidad y debemos reflexionar qué es lo que nos motiva a celebrar en esta época del año ¿Están nuestros corazones endurecidos al igual que el de ellos, y estamos tan ciegos que vamos a esperar la navidad sólo enfocados en la decoración, la remodelación de la casa, los regalos? ¿pensando que pronto este año pasará y comenzando a hacer planes para el próximo?

Hermana, nos envolvemos tanto en lo material que se nos olvida la verdadera razón por la que celebramos la navidad: ese hermoso regalo de esperanza que significa el nacimiento de Cristo, aquel que vino a darnos vida nueva, a liberarnos de la esclavitud del pecado y regalarnos vida eterna.

¿Crees tú que Cristo es tu mejor regalo de esperanza en esta navidad?

En este tiempo de pandemia he escuchado a varias personas cristianas comentar que no hay ánimo para celebrar la navidad este año y la verdad es, que nosotros, los que hemos creído en   Cristo, deberíamos ser los que tuviéramos más ánimo para celebrar la navidad, porque celebramos que hay esperanza, que Cristo vino a este mundo para salvarnos y sabemos que un día regresará triunfante a restaurar todo lo que nuestro pecado causó.

Oh, que maravilloso regalo de esperanza tenemos en Cristo, celébralo, proclámalo y regocíjate. Contagia a todos con tu gozo y esperanza. Que todos conozcan a este hermoso Salvador que vino a traer libertad a los cautivos y oprimidos.

Feliz navidad para todos, que cada detalle de este tiempo especial del año te recuerde que Cristo nuestro Salvador vive y reina.

Este artículo es material producido y creado por el equipo del ministerio de mujeres de la Iglesia Bautista Internacional, Ministerio Ezer.

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Angélica Rivera de Peña es diaconisa en la Iglesia Bautista Internacional, República Dominicana, es graduada del Instituto Integridad & Sabiduría y tiene un certificado en ministerio del Southern Baptist Theological Seminary, a través del programa Seminary Wives Institute, está casada con el pastor Joel Peña, encargado del ministerio de Vida Joven de la Iglesia Bautista Internacional (IBI) donde Angélica sirve junto a él. Tienen dos hijos, Samuel y Abigail.