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Gracias por la cruz, el verdadero sentido de la Semana Santa

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Para entender el verdadero sentido de la Semana Santa es vital entender el verdadero significado de la cruz. En la actualidad, La cruz no tiene el mismo significado que tuvo en los tiempos de Cristo. Para nosotras que vivimos en Occidente, vemos cruces en todas partes, desde la más sencilla hasta la más elaborada y en contraste con tiempos antiguos, hasta la utilizamos como joyería debido a que el símbolo ha perdido el sentir de repulsión que tuvo. La cruz significaba la forma más cruel y humillante de torturar y matar a alguien y era reservada para los peores criminales.  La persona sería avergonzada al máximo y no solamente ella sino como fue algo realizado en público, era una vergüenza también para su familia. 

Para entender la necesidad de la cruz debemos volver al principio. En Génesis 1:27 leemos “Creó, pues, Dios al hombre a imagen suya, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.” La palabra hebrea utilizada para imagen es “tselem” y significa que nosotros representaríamos a Dios. Sabemos que toda la creación declara su gloria (Salmos 19:1), sin embargo, solamente los seres humanos lo representan.  Otro uso de esta palabra es como una sombra; sabemos que la sombra solamente hará lo que el objeto haría (Salmo 39:6) y esto es lo que Dios esperaba de nosotros. El problema es que Dios es 3 veces santo, y entonces el pecado contaminó el mundo creado a la perfección produciendo una traición cósmica porque introdujo corrupción, dolor y la muerte donde no existían.  En lugar de representar a Dios y siguiendo lo que Él haría, comenzaron a hacer el deseo del diablo y en esencia lo representaban a él.  Desde entonces cada persona que nace esta engendrada a la semejanza de sus padres naciendo con una naturaleza pecadora (Génesis 5). 

Yahweh había dicho a Adán y luego a los judíos, a través de Ezequiel 18:20, que el alma que pecara esa moriría y el pecar produjo que no llenaban los requisitos para la vida eterna. 

¿Pero porque los sacrificios?   El sacrificio de animales era un ritual común en las culturas paganas alrededor de Israel, pero con una connotación muy diferente al sacrificio mandado por Yahweh. Las religiones paganas sacrificaban animales para apaciguar a los dioses airados que los odiaban. En contraste, Yahweh amaba a su pueblo y buscaba una forma para protegerlo, reconociendo que eran incapaces de vivir una vida sin pecar.  Según el autor de Hebreos leemos en 9:22 “sin derramamiento de sangre no hay perdón.”  Entonces Dios instituyó un ritual por varias razones. Primero para recordarles la demanda que teníamos con Dios con el propósito de que se santificaran, en segundo lugar, proveer una forma de limpiarse de sus pecados, aunque solamente era temporal, tercero para asegurar el mantenimiento de su presencia con ellos y cuarto fue para prepararlos para el sacrifico de Jesús que si quitaría la penalidad y el poder del pecado en sus vidas. (Hebreos 9:14). Jesús, el único que vivió una vida sin pecar tuvo que ser considerado como el peor de los criminales porque ¡Él cargó con todos los pecados del mundo!, y por ende vemos la crueldad horrenda de su muerte.

Entonces, ¿qué significa la cruz para nosotras? El glorioso intercambio que nunca será posible sin la intervención de un Dios amoroso que haría lo necesario para que pudiéramos pasar la eternidad en su presencia.  La cruz cambió nuestra muerte por vida eterna; el odio por amor, culpabilidad por paz, acusación por perdón, pecado por pureza, quebrantamiento por restauración, y derrota en victoria.  Lo que en un tiempo era la forma más cruel de matar, ahora es el símbolo de vida en abundancia. En la cruz, Jesús cambió nuestra maldición por bendiciones en abundancia y nuestra injusticia por santidad a pesar de que no somos dignas.

Por eso Dios “le exaltó hasta lo sumo, y le confirió el nombre que es sobre todo nombre, para que al nombre de Jesús SE DOBLE TODA RODILLA de los que están en el cielo, y en la tierra, y debajo de la tierra, y toda lengua confiese que Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.” (Fil. 2:9-11) Y por eso Pablo nos exhorta “que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo y santo, aceptable a Dios, que es vuestro culto racional.” (Rom. 12:1).

Vivir así no es algo extraordinario de nuestra parte sino una mente que entienda la profundidad de lo que hizo Él convierta nuestro corazón duro en uno lleno de gratitud y por ende vivamos para Él y Sus propósitos.   La inalcanzable deuda fue pagada por el único que era capaz de cumplir con los requisitos, Dios mismo en la segunda persona de la Trinidad… Jesucristo

¡Es mi deseo que esta Semana Santa sea para todo el inicio de una vida más entregada a nuestro Señor y Salvador!