Integridad y Sabiduria

Un siervo moldeado por el evangelio

Miguel Núñez 30 julio, 2018

El Evangelio no es simplemente un boleto de salida del infierno ni una doctrina que se memoriza para repetir en el momento correcto. Es un poder transformador que debe moldear cada área de la vida: cómo trato a mi cónyuge cuando llega a casa, cómo reacciono ante el conductor que se me cruza en el tráfico, cómo manejo mis conversaciones cuando me siento frustrado. La clase plantea una tensión incómoda: muchos creyentes pueden definir el Evangelio con precisión teológica, pero sus vidas no están definidas por él. Si soy una nueva criatura, ¿por qué sigo vistiendo el uniforme de la vieja?

El pastor Miguel Núñez examina los componentes del Evangelio —humillación, sacrificio, gracia sobre gracia, perdón incondicional— y los confronta con la realidad cotidiana. Cristo comenzó su obra desde la gloria y descendió hasta la muerte; nosotros comenzamos desde abajo, lo que significa que cualquier humillación nuestra todavía queda corta. La clase incluye una confesión personal: esa misma noche, el pastor reconoció que no prestó suficiente atención a su esposa cuando llegó, y el Evangelio le habló. Ese es precisamente el punto: el Evangelio debe funcionar en lo más ordinario. Un creyente moldeado por el Evangelio exhibe el fruto del Espíritu, considera al otro como superior, perdona antes de que lo ofendan, y no pelea por tener la razón. Pablo lo vivió así entre los tesalonicenses: sufrió, fue maltratado, y aun así tuvo valor para seguir predicando, confiado en Dios. Ese es el testimonio que deja una vida verdaderamente impactada.

  1. Según la clase, ¿cuál es la diferencia entre poder definir el Evangelio y tener una vida definida por el Evangelio? ¿Qué evidencias concretas menciona el pastor Núñez para distinguir una cosa de la otra?

  2. La enseñanza identifica varios componentes del Evangelio: humillación, sacrificio, gracia sobre gracia y perdón incondicional. ¿Por qué el pastor enfatiza que la humillación de Cristo comenzó "allá arriba" mientras la nuestra comienza "aquí abajo"? ¿Qué implica esto para nuestra actitud?

  3. El pastor Núñez compartió que esa misma noche no le prestó suficiente atención a su esposa cuando llegó, y el Evangelio se lo señaló. Piensa en las últimas 24 horas: ¿hubo algún momento donde el Evangelio debió haberte "dado un bate por la cabeza" pero lo ignoraste o no lo percibiste?

  4. La clase menciona que un creyente impactado por el Evangelio perdona antes de ser ofendido. ¿Hay alguien en tu vida —familiar, amigo, compañero de trabajo— con quien mantienes una cuenta pendiente que el Evangelio te está llamando a cerrar? ¿Qué te impide hacerlo?

  5. El pastor afirma que es más fácil hablar de algo que hacerlo, y que la iglesia predica un sermón de una hora el domingo pero vive otro sermón toda la semana. Si alguien observara tu vida de lunes a sábado sin saber que eres creyente, ¿qué "sermón" diría que estás predicando? ¿Cómo podría un grupo de hermanos ayudarse mutuamente a cerrar esa brecha?