Integridad y Sabiduria

Un siervo de una vida bien vivida

Joan Veloz 18 junio, 2018

¿Por qué hacemos lo que hacemos? Esta pregunta, aparentemente simple, revela si nuestra vida está orientada hacia nosotros mismos o hacia la gloria de Dios. Según Isaías 43:7, todo aquel que se identifica con Dios fue creado para Su gloria — ese es nuestro propósito fundamental. Cuando vivimos fuera de ese propósito, nos sentimos vacíos, frustrados y drenados, como un vaso usado para algo diferente a aquello para lo cual fue diseñado. La cultura contemporánea, incluso dentro de algunos círculos cristianos, nos invita a ponernos en el centro, a luchar por nuestros sueños y elegir ser felices. Pero la Escritura enseña exactamente lo contrario: el centro es Dios, la lucha es por Su propósito, y la meta es ser santos para Su gloria.

Una vida bien vivida no solo comienza bien sino que termina bien. El apóstol Pablo comparó la vida cristiana con una carrera de maratón que requiere despojarnos de todo peso, abstenernos de lo que nos estorba y correr con paciencia mirando a Jesús. Joan Veloz ilustra esta realidad con ejemplos bíblicos como Elí, quien no terminó bien, y contemporáneos como Billy Graham, quien pudo decir al final: "He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe." Para correr esta carrera necesitamos una relación estrecha con Dios, un corazón enseñable, una orientación intencional hacia Sus propósitos, una vida de fe, auto-evaluación constante, gratitud genuina y un pasado sanado. Solo así podremos vivir con los ojos puestos hacia arriba, esperando el día en que estaremos en la presencia de nuestro glorioso Señor.

  1. Según la enseñanza, ¿cuál es la diferencia entre el propósito general que comparten todos los creyentes y el propósito específico que Dios tiene para cada persona, y cómo se relacionan ambos?

  2. La clase menciona que la vida cristiana es como un maratón y no como una carrera de cien metros. ¿Qué implicaciones prácticas tiene esta distinción para la forma en que corremos nuestra carrera de fe?

  3. Si alguien te preguntara hoy "¿por qué haces lo que haces?" respecto a tu trabajo, tus estudios o tus relaciones, ¿qué revelaría tu respuesta honesta sobre dónde está realmente el centro de tu vida?

  4. La enseñanza habla de despojarnos de pesos que nos impiden correr bien — relaciones, hábitos, lugares o heridas del pasado. ¿Hay algo específico en tu vida que reconoces como un peso del que necesitas despojarte para poder honrar a Dios más plenamente?

  5. De los tres predicadores prometedores mencionados en 1945, solo Billy Graham terminó bien la carrera. ¿Qué factores creen ustedes que pueden hacer la diferencia entre un creyente que termina bien y uno que se desvía en el camino?