Patricia Namnún • 7 agosto, 2018
Interpretar la Biblia no es asignarle el significado que yo quiera, sino encontrar el que su Autor ya determinó. Esta distinción marca la diferencia entre manipular el texto y dejarse transformar por él. La clase presenta tres aproximaciones históricas a la interpretación bíblica: una donde el lector decide el significado, otra donde el texto mismo lo determina, y la correcta, donde el autor —Dios— es el árbitro final. Si en una conversación cotidiana sería absurdo que el oyente decidiera qué quiso decir el hablante, cuánto más cuando se trata de las Escrituras inspiradas por Dios mismo.
El proceso de interpretación fiel incluye nueve principios prácticos: acercarse en oración reconociendo nuestra tendencia al pecado, leer toda la Escritura como un libro que apunta a Cristo, dejar que la Biblia interprete a la Biblia usando pasajes claros para iluminar los oscuros, meditar para que la verdad penetre el corazón, identificar el género literario, considerar el trasfondo histórico y cultural, prestar atención al contexto, estudiar en comunidad aprovechando los recursos que Dios ha dado a su iglesia, y finalmente responder en obediencia y fe. Aplicando estos principios a Colosenses 2:1-7, se observa cómo Pablo, desde la cárcel, lucha en oración por creyentes que nunca ha visto, llamándolos a estar firmemente arraigados en Cristo, unidos en amor, y rebosando de gratitud —evidencias de ojos fijos en aquel que es verdad ayer, hoy y siempre.
¿Cuáles son los tres acercamientos a la interpretación bíblica que se presentan en la clase, y por qué solo uno de ellos respeta la naturaleza de las Escrituras como revelación divina?
Según la enseñanza, ¿qué relación existe entre el amor en comunidad y alcanzar un pleno entendimiento del misterio de Cristo? ¿Por qué Pablo une estas dos cosas en su carta a los colosenses?
La clase menciona que nuestro pecado e idolatría están presentes incluso cuando abrimos la Biblia. ¿Puedes identificar alguna ocasión reciente en la que hayas querido que un texto dijera lo que tú preferías, en lugar de buscar lo que Dios realmente estaba comunicando?
Se ilustra que los cajeros de banco aprenden a detectar billetes falsos manejando a la perfección los verdaderos. ¿Qué tan familiarizada estás con las verdades fundamentales sobre Cristo como para reconocer enseñanzas sutilmente falsas cuando las escuchas?
Pablo escribe desde la cárcel orando fervientemente por personas que nunca ha visto en persona. ¿Cómo desafía esto nuestra tendencia a limitar nuestro interés espiritual solo a nuestro círculo cercano, y qué implicaciones prácticas tendría vivir con esa amplitud de corazón?