Enrique Crespo • 27 marzo, 2023
Una vida de piedad auténtica no se reduce a la devoción privada: tiene expresiones colectivas que se notan en el uso del tiempo, el dinero, las relaciones y la forma en que tratamos a los demás. Esta sesión final del taller «La mente en los cielos y los pies en la tierra» recoge esas prácticas externas y colectivas que completan lo que se ha venido construyendo a lo largo del curso.
La mayordomía es el primer territorio. El pastor Crespo recuerda que el tiempo no se puede recuperar —hay un refrán dominicano que lo dice con gracia: «tiempo que se va no vuelve»— y que la puntualidad, los audiolibros en el tráfico o un libro en la sala de espera son formas concretas de redimir los minutos. En cuanto al dinero, el punto es claro: pertenece a Dios, y dar es un acto de adoración, no un mecanismo de enriquecimiento. Se confronta directamente la teología de la prosperidad: el Señor vivió sin tener dónde recostar su cabeza, y el siervo no es mayor que su Señor. La simplicidad va de la mano: vivir con lo necesario no es pobreza de espíritu sino libertad, y lo que sobra puede bendecir a otros.
Sumisión, servicio, evangelismo y confesión completan el cuadro. Tener razón no obliga a imponerla; servir es el modelo que Cristo dejó; testificar con la vida es necesario pero insuficiente si la boca no habla del evangelio. Y al final, la celebración: sin un espíritu de gozo festivo, las disciplinas se vuelven áridas y producen fariseos. Celebrar las bendiciones cotidianas —aunque sea con un helado o una pelota— es también una disciplina espiritual.
1. El pastor Crespo describe varias disciplinas espirituales colectivas en esta sesión. ¿Cuáles menciona y en qué se diferencia cada una de una práctica meramente individual?
2. ¿Qué argumento presenta el pastor para afirmar que testificar únicamente con el estilo de vida no es suficiente para el evangelismo? ¿Con qué ilustración lo explica?
3. Piensa en tu uso del tiempo durante una semana normal. ¿Hay momentos «muertos» —tapones, salas de espera, traslados— que podrías redimir de alguna manera? ¿Qué te ha impedido hacerlo hasta ahora?
4. La simplicidad se describe como una forma de libertad: vivir con lo necesario para poder dar lo que sobra. ¿Hay alguna área de tu vida donde el deseo de «distinguirte» —en ropa, posesiones, apariencia— te está cargando en vez de liberarte?
5. El pastor afirma que la celebración es la disciplina que «da aire» a todas las demás y que sin gozo las disciplinas se vuelven secas y producen fariseos. ¿Cómo puede un grupo de creyentes cultivar intencionalmente un espíritu de celebración sin que se convierta en superficialidad o en exceso?