Inicio Podcasts Mujer Para la Gloria de Dios El resultado de una vida desenfocada

El resultado de una vida desenfocada

748
0

Aileen: MPLGDD es una producción del Ministerio de mujeres Ezer, de la IBI, bajo la sombrilla del Ministerio de Integridad & Sabiduría. 

Continuamos hoy con esta nueva serie sobre “Un túnel llamado depresión”. Este programa lo hemos titulado “El resultado de una vida desenfocada”. 

Cathy: Gracias a Dios por todas las oyentes que nos apoyan con su sintonía y mensajes.  En verdad es una bendición poder compartir con ustedes. Y es por esto por lo que queremos invitarlas a compartir con nosotras a través de preguntas reflexivas que estamos posteando en Instagram, para que puedan sacar mayor provecho personal al contenido de MPLGDD.  ¡No dejen de responderlas! 

Vamos a orar para comenzar…

Mayra: La semana pasada comenzamos a evaluar al 1er personaje que encontramos en la biblia que experimentó depresión, Moisés. Vimos cómo alguien que hablaba cara a cara con El Señor, llegó a tal punto de desanimo, dado su cansancio físico y emocional, que quiso morir. 

¡Imagínense lo drenante que fue el tener que lidiar con dos millones de personas quejándose, esto no fue poca cosa!

Esta semana, evaluaremos a Elías, otro de los grandes de Dios, y considerado uno de los héroes de la fe según Hebreos 11. 

Aileen: Elías fue un profeta de Dios durante el reinado de Acab, uno de los peores reyes de Israel. Y en gran manera, la maldad de Acab se debió a la mala influencia e su esposa Jezabel.  ¡Esta fue una mujer malvada e idolatra, que combinación tan peligrosa! 

Como castigo por la idolatría del rey Acab y del pueblo judío, Dios mandó a Elías a profetizar una sequía que duró más de 3 años. Y durante todo ese tiempo, Elías tuvo que huir y esconderse del rey Acab, quien lo buscaba para matarlo al considerarlo “culpable” por la sequía.  

Cathy: Obedeciendo a Dios, Elías se fue a vivir al valle de Querit en las montañas al lado de un arroyo y donde Dios mandó a los cuervos a llevarle pan y carne 2 veces al día.  Luego Elías se fue a Sarepta donde una viuda. Allí el Señor lo usó para levantar al hijo de la viuda de la muerte. ¡Si hubo un profeta que pudo ser testigo del poder del Señor, este fue Elías! Hasta 3 años después de estar escondiéndose del rey Acab, en obediencia a Dios, Elías se presentó ante este.

Mayra: ¿Acaso el rey ya no buscaba a Elías para matarlo?

Cathy: ¡Al contrario! Nada había cambiado, sin embargo, Elías a pesar de poner en riesgo su vida, fue en obediencia ante el rey Acab.

Mayra: Este fue un acto de mucho valor. Sobre todo, porque recordemos que Jezabel, la esposa del rey Acab había mandado a asesinar a todos los profetas del SEÑOR. Pero Abdías, el siervo del rey, logró esconder y mantener con vida a 100 profetas en una cueva. ¿No les huele esto a Dios?

Aileen: Claramente, y esto ayudó a Elías. ¡Él pensó que había sido el único profeta que sobrevivió a la matanza de Jezabel!

Mayra: En su encuentro con Acab, Elías no tuvo miedo, sino que le acusó por su adoración a Baal. Y le pidió reunir a los cuatrocientos cincuenta profetas de Baal y los cuatrocientos profetas de la diosa Asera, que comían a la mesa de Jezabel. Y Elías también llamó todos los hijos de Israel como testigos.

Aileen: Y todas conocemos el resto de la historia, Elías retó a los profetas paganos a que invocaran a sus dioses y mandaran fuego del cielo para quemar el sacrificio. Y estos le oraron, danzaron y ofrecieron todo tipo de rituales durante todo el día. ¡Sin embargo, nada ocurrió!

Entonces, ya para la tarde Elías colocó su sacrificio en el altar, cubrió todo con suficiente agua hasta asegurarse que todo quedara bien mojado, y oró al Dios de Abraham, ¡de Isaac y de Israel y cayó el fuego del SEÑOR, que consumió el holocausto, la leña, las piedras y el polvo, y hasta lamió el agua de la zanja!

Cathy: ¡Y por si esto no fuera suficiente, luego el mismo Elías degolló a los 450 profetas paganos! Elías fue un hombre que fue testigo ocular de muchos milagros del Señor, y pudo sentir Su presencia manifiesta.  El conocía bien el alcance del poder de nuestro Dios. Sin embargo, Elías se asustó cuando Jezabel juró que le mataría, y al día siguiente huyó al desierto. ¿Por qué creen que esto ocurrió?

Mayra: Creo que hay varias razones del por qué Elías tuvo miedo. Primero, porque aunque lo que acababa de ocurrir era algo grandioso, Elías estaba emocional y físicamente exhausto luego de confrontar a un rey, y a 450 profetas, a quienes también personalmente degolló. 

Este debió ser un tiempo agotador y difícil para Elías. Recordemos que él obedeció a Dios en cada paso a paso, aun sin saber lo que le esperaba después. Y no es extraño que luego de experimentar un evento muy estresante, la persona colapse emocionalmente. 

¿Y qué paso con Elías al llegar al desierto?

Aileen: Déjenme leerlo en 1 Reyes 19:4 “Él anduvo por el desierto un día de camino, y vino y se sentó bajo un enebro; pidió morirse y dijo: Basta ya, SEÑOR, toma mi vida porque yo no soy mejor que mis padres”.

Dado el mismo desgaste físico y emocional que experimento Elías en aquel momento, la depresión le invadió y entró en lo que yo llamo “el síndrome del pobre yo”, o lo que todos conocemos como la autocompasión, un síntoma propio de la depresión.

Elías probablemente se sintió como una víctima, despreciado y sin valor. 

Cathy: Este desgaste físico y emocional produce que la persona pierda la perspectiva. Y aunque reconocemos que la amenaza de muerte de Jezabel no era algo pequeño o trivial, dado su estado, Elías le dio una dimensión mayor a esta amenaza. Sobre todo, luego de ver cómo Dios le protegió de 450 profetas ¿acaso no podía este mismo Dios todopoderoso protegerlo de una reina? 

Mayra: ¡Claro que sí!  ¡Y para nosotros esta respuesta es muy evidente, cuando hoy conocemos toda la historia y podemos evaluar las circunstancias fríamente!   

Sin embargo, debemos ubicarnos en los zapatos de Elías, y de cualquier persona deprimida. ¡La crisis emocional que produce la depresión lleva a la persona a sentirse desamparado y pesimista!

Cathy: ¡Es como si a Elías se le hubiera olvidado todo lo que Dios había hecho en el pasado reciente! 

La perspectiva de Elías cambio. ¡Este se ensimismo y como resultado todos los eventos parecían más grandes de lo que eran, y Dios se veía más pequeño y distante!

Muy de la mano entonces surge otro aspecto propio de la depresión, y es un creciente sentimiento de inseguridad y miedo.

Mayra: Obviamente Elías había perdido su enfoque. Cuando Dios lo utilizó para hacer grandes cosas, su enfoque estaba centrado en Dios. Sin embargo, ahora su enfoque estaba… 

Aileen: en sí mismo como menciono Mayra. Escuchemos lo que dijo Elías “no soy mejor que mis padres” en medio de una depresión, el miedo nos hace sentir que no tenemos valor y entonces la inseguridad se instala. ¿Y la relación de Elías con Dios se vio afectada?

Mayra: ¡Claro que sí! No porque Dios se alejará de Elías, sino porque Elías se alejó de Dios. De hecho, leamos la respuesta de Dios a Elías, en el capítulo 19:5 “acostándose bajo el enebro, se durmió; y he aquí, un ángel lo tocó y le dijo: Levántate, come”. Y al levantarse vio una torta caliente y una vasija de agua.

Dios en su gracia no se enojó con Elías, sino que entendió el momento difícil en que este se encontraba y proveyó comida para el viaje que tuvo que hacer. 

Cathy: ¡Wao que compasivo y misericordioso es nuestro Señor!

Aileen: Y otra realidad con la que tenemos que lidiar en este mundo caído, y es apropiado resaltarla, es el hecho de que no podemos olvidar ni menospreciar los ataques del maligno luego de tener una comunión especial con Dios o alcanzar una gran victoria en nuestras vidas. Siempre cuando tenemos un encuentro con el Señor, ya sea en un retiro o cualquier evento en donde la presencia de Dios nos visita, nos sentimos invencibles, como si estuviéramos caminando en las nubes. Y con Elías, él literalmente estuvo arriba en el Monte Carmelo, ¡experimentando una presencia manifiesta de Dios muy particular que lo hizo relajarse!

Cathy: Por tanto, luego de vivir estos encuentros especiales con el Señor, no debemos bajar la guardia. ¡Al contrario, debemos de estar preparadas porque Satanás nos querrá robar esta unción! No ignoremos sus artimañas, seamos avisados porque él juega sucio.  ¡Recordemos lo que nos dice 1 de Corintios 10:12!

Mayra: Otra característica de una persona depresiva es que se ofusca con las experiencias negativas del pasado. Se vuelve pesimista, malinterpreta el presente y se atemoriza ante el futuro. 

Por eso Elías llego a querer morirse (1 Reyes 19). Sin embargo, Dios todavía tenía planes para él. En medio de esta gran depresión de Elías, llama la atención el trato que Dios tuvo con él. Le dio un espacio para descansar y alimentarse bien antes de proseguir, según nos dice 1 Reyes 19:5-8.

Y luego de fortalecerle, es que el ángel del Señor le mandó a caminar por 40 días hasta llegar al monte de Horeb para esconderse en una cueva. 

Aileen: Y entonces el Señor le preguntó a Elías que estaba haciendo y escuchemos su respuesta:

 “He tenido mucho celo por el SEÑOR, Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han abandonado tu pacto, han derribado tus altares y han matado a espada a tus profetas. He quedado yo solo y buscan mi vida para quitármela”. (19:10) 

¿Notan como Elías está fijado en el pasado, y malinterpretó el presente? ¿Se basó en lo que Abdías le dijo sobre los 100 profetas que todavía estaban vivos? ¿Alimentado por la autocompasión?

Cathy: Claro, y Dios le mandó a salir de la cueva, pero Elías no salió.  Y entonces pasó un viento tan fuerte que destrozó los montes y quebró la peña, pero el SEÑOR no estaba en el viento. Luego ocurrió un terremoto, pero tampoco el Señor estuvo. Después pasó un fuego, y tampoco Dios estuvo, y finalmente le sobrevino un susurro de una brisa apacible. Y sabemos que Dios si estuvo allí porque Elías cubrió su rostro con su manto, salió de la cueva y repitió que él era el único que permanecía fiel.  

Mayra: Y Dios en su misericordia lo mandó a Damasco, en donde ungió a Hazael por rey sobre Aram; y a Jehú ungió por rey sobre Israel; y a Eliseo ungió por profeta en su lugar. Dios no le quitó la vida, sino que le ministró. Aunque él había abandonado a Israel cuando más lo necesitaban, Dios le dio el privilegio de ser usado por Él una vez más, y ungir a aquel que lo reemplazaría. Elías no era el único que quedaba, Dios usaría a otros para continuar el ministerio.

Aileen: Dios se mostró a Elías en maneras espectaculares, maneras donde cualquiera pudiera ver su obrar. Sin embargo, la manera más común de Dios comunicarse con los creyentes es en medio de la quietud, a través de la oración. Y también a través de los detalles de Su creación, y hasta en las cotidianidades del día. Si procuramos una continua comunión con El, y vivimos atentos a Su voz, ¡Dios se nos manifestara de muchas formas!

Cathy: Al repasar los hechos, vemos que Elías no cayó en depresión por un pecado en específico que él cometiera. Claro está, que Elías si se había desenfocado de Dios, ¡y esto nos confirma la importancia de tener siempre un tiempo de quietud a diario para comunicarnos con Dios y oír Su voz!

Aun hasta un profeta como Elías pudo desenfocarse y ¿por qué? Porque sin importar qué tan grande sean los resultados del ministerio, o nuestro servicio en la iglesia, no somos nosotras obrando, sino Dios a través de nosotras. Sin Él, no podemos hacer…

Mayra: Nada (Juan 15:5). ¡Absolutamente NADA! Hermanas, seamos intencionales en buscar a Dios especialmente cuando estemos decaídas o deprimidas. ¡Pidámosle a Dios que nos revele el verdadero estado de nuestro corazón!  

¡Porque muy posiblemente tengamos situaciones espirituales que contribuyen o incluso causen nuestra depresión! 

De hecho, no hay una única causa para la depresión, ¡pero si hay algunas prácticas que pueden provocar una espiral depresiva y necesitamos identificarlas para atacarlas!

Por eso terminamos exhortándoles a refrescar lo que nos dice Eclesiastés 17:9-10, uno de los versículos que más citamos en MPGD!

Aileen: Moisés y Elías fueron grandes hombres de fe en Dios porque lo conocían personalmente y le obedecieron, sin embargo, en algún punto bajaron la guardia y se dejaron llevar por sus corazones engañosos.  

Mas Dios nunca les desamparo y estos persistieron en su fe. Elías siguió confiando en que Dios le guiaría! Esta semana oremos que Dios nos ayude a persistir en fe aun en medio de las circunstancias más tristes.  ¡Él es siempre bueno y fiel!

No dejen de sintonizarnos en nuestro próximo programa con esta nueva serie “Un túnel llamado depresión”. La semana que viene estudiaremos otro gran hombre de Dios que se deprimió por su propio pecado, David.  

Cathy: Y por favor   recuerden que necesitamos de sus oraciones, porque, así como Elías sufrió ataques, en MPGD también seguimos en pie de guerra. ¡Necesitamos reconocer sus artimañas para no perder nuestro enfoque!

Les esperamos en nuestro próximo encuentro.