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Qué hacer cuando no sé qué hacer

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Este domingo, el pastor Joan Veloz predicó el sermón “Qué hacer cuando no sé qué hacer” basado en 2 Crónicas 20:1-22.

¿Estás consiente de los tiempos en los cuales estamos viviendo? Nuestra generación esta viviendo uno de las peores guerras de la historia—una por las mentes y las almas de nuestros hijos. Al ver esto y las cosas que se avecinan, muchos sentimos como que no sabemos qué hacer ni como defendernos de este gran enemigo que nos asecha. Sin embargo, en la Escritura podemos ver ejemplos como el nuestro de hombres débiles que no sabían cómo obrar pero que confiaban en un Dios grande y poderoso que estaba con ellos y por ellos.  

Luego de la muerte de Salomon, 2 Crónicas 20:1-4 nos demuestra una nación de Israel cambiada. La vanagloria y el sentido de grandeza del hijo de Salomon llevo a esta gran nación a dividirse en dos: el reino del norte y el reino del sur, Judá. En el transcurrir de los años, el reino del sur tuvo reyes buenos como Josafat (2 Crónicas 17:3) y reyes malos. Josafat buscó honrar a Dios y se esforzó para que su pueblo conociera de Dios. Desde el comienzo de su reinado, el comicio y envío maestros para que fueran por todas las ciudades enseñándole al pueblo la ley de Dios. Este fue un rey que puso a Dios en el centro de su vida y dé su reino y, debido a esto, el terror del Señor vino sobre todos los reinos de las tierras que estaban alrededor de Judá, y no hicieron guerra contra Josafat. 

Pero, en un momento Josafat se confió y no escucho la voz de Dios. En 2 Crónicas 18 nos encontramos que el Rey Acab, Rey del norte, pidiéndole a Josafat que se una a el en batalla, diciendo que Dios había hablado por medio de todos los profetas, menos de uno, y le habían dicho que la victoria era segura. Hacen llamar al profeta Micaias y este les dice que si van a pelear serán derrotados y que todos los profetas que habían profetizado algo diferente lo habían hecho movidos por un espíritu de mentira que los había inducido a hablar estas cosas. Los reyes no le hicieron caso y fueron a la guerra. Allí, el Rey Acab perdió la vida y, al regresar a Judá, Josafat es amonestado grandemente por ayudarlo.

Después de lo acontecido, Dios dejó de proteger a Josafat al dejar de contener a sus enemigos. Era hora de que Josafat y el pueblo de Judá experimentara la protección de Dios de otra manera. Por primera vez desde que Josafat se volvió Rey, grupos se levantaron en su contra: los hijos de Moab y los hijos de Amón, los descendientes de Lot, y los Meunitas, una rama de la raza antigua de los descendientes de Esaú. Tres grandes grupos se levantaron a pelear contra Josafat, rodeando el extremo sur del Mar Muerto, aproximándose a un punto invisibles a la población. Pero algunos de entre el pueblo se percataron de esta gran amenaza y fueron a dar avisó a Josafat.

Y el versículo 3-4 dice, “Y Josafat tuvo miedo y se dispuso a buscar al SEÑOR, y proclamó ayuno en todo Judá. Y se reunió Judá para buscar ayuda del SEÑOR; aun de todas las ciudades de Judá vinieron para buscar al SEÑOR.” En medio de la gran amenaza que se les venia encima, Josafat deja ver su condición humana al mostrar su temor a los hombres que querían destruirlo y a que Dios le haya quitado su protección y cuidado. Pero este miedo no le impidió actuar correctamente; en medio del temor el muestra su dependencia del Señor y dispone su corazón para buscarle. Esta actitud de disponer el corazón a buscar, en el hebreo, hacia referencia a adorar y postrar el corazón ante alguien mayor, pero también significaba descubrir la voluntad de ese ser superior. Es decir que al hacer esto Josafat demuestra que el confía mas en Dios que en sus recursos militares. 

Desde el punto de vista humano esta es la decisión mas absurda que un REY militar pudiera tomar. Lo que uno esperaría que el hubiera hecho es preparar su milicia para la batalla. Pero el no hizo nada de esto; el confió en Dios y dio el ejemplo por su propia devoción personal. El buscó al Señor de todo corazón y proclamó un ayuno en todo Judá para expresar su humildad y total dependencia de Dios. Cuando nuestra vida y fe está amenazada, debemos buscar al Señor recordando que no estamos solos y que el está por nosotros. No importa el nombre del enemigo que se nos venga, el Dios que tenemos es mayor que todos juntos (Salmos 23:4).

En 2 Crónicas 20:5-12 a Josafat defender su caso como un buen abogado en un tribunal, apelando a la misericordia y el favor de Dios.Adam Clarke llamó a esto «Una de las oraciones más elegantes, piadosas, correctas y, en cuanto a su composición, una de las más hermosas jamás ofrecidas bajo la dispensación del Antiguo Testamento.” Josafat se puso en pie en el centro del atrio restaurado para orar por la nación, apelando a las promesas, a la gloria y a la reputación de Dios que estaban en juego, porque era a su pueblo que querían destruir. En esta  oración, Josafat nos da una gran lección de cómo orar. En esta oración el reconoce: la soberanía de Dios (2 Crónicas 20:6), el pacto de Dios (2 Crónicas 20:7), la presencia de Dios (2 Crónicas 20:8-9), la bondad de Dios (2 Crónicas 20:10), la posesión de Dios (2 Crónicas 20:11) y su dependencia en Él (2 Crónicas 20:12).

Martin J. Selman en su comentario sobre los libros de Crónicas dijo, “Esta frase final, es una de las expresiones más conmovedoras de confianza en Dios que se encuentran en cualquier parte de la Biblia”.Hermano, cuando no sepas que hacer, vuelve tus ojos al Señor y pon tu confianza en Él. Reconócele en todos tus caminos y espera en Él, que Él actuará (Salmos 62:1-2). Hoy es un buen día para preguntarnos en quién esta puesta nuestra confianza.

“Los que confían en el SEÑOR son como el monte Sion,

que es inconmovible, que permanece para siempre.

(Salmos 125:1-2)

No importa tu condición ni el tamaño de tu amenaza, aquellos que confían en el Señor permanecerán para siempre porque no depende de ellos sino de Aquel quién les sostiene. 

Josafat termina su oración y en 2 Crónicas 20:13. Todo el pueblo estaba ahí, hasta los niños, estaban ahí haciendo un llamamiento silencioso a Dios; todos estaban juntos buscando el rostro del Señor. Al parecer después de la gran oración de Josafat, el pueblo se paró en silencio ante el Señor, esperando escucharle.El pueblo clamo con fe y Dios se hizo presente (2 Crónicas 20:14). El Espíritu del Señor vino sobre Jahaziel y comenzó a hablar diciendo, “Prestad atención, todo Judá, habitantes de Jerusalén y tú, rey Josafat: así os dice el SEÑOR: «No temáis, ni os acobardéis delante de esta gran multitud, porque la batalla no es vuestra, sino de Dios.” (2 Crónicas 20:15) Dios no simplemente estaba respondiendo su oración, Él le estaba recordando que de quien era la batalla: Suya. La multitud de Amonitas y Moabitas no venían solo a destruir a Josafat, ellos venían a destruir al pueblo de Dios y eso es una GRAN COSA, porque con el pueblo de Dios nadie se mete (Isaias 49:25-26).

La batalla era del Señor, pero a ellos les tocó hacer algo: el próximo día debían ir contra ellos (2 Crónicas 20:16-17). Este fue un comando importante, porque uno podría pensar que debido a la promesa del versículo 15, ellos ni siquiera tendrían que presentarse en la batalla. Sin embargo, Dios quería que salieran e hicieran su parte. Judá no iba a tener que luchar en esta batalla, pero eso no significaba que no tenían nada que hacer. Fue un paso significativo de fe pararse y creer que verían la salvación del Señor frente a un gran ejército que le atacaba. Ellos no iban a ganar esta batalla debido a la fuerza de sus hombre, sino debido al poder del Dios al que ellos iban a adorar. 

Al escuchar esto, “Josafat se inclinó rostro en tierra, y todo Judá y los habitantes de Jerusalén se postraron delante del SEÑOR, adorando al SEÑOR.” (2 Crónicas 20:18) Tanto el rey como el pueblo sabían que las palabras profética a través de Jahaziel eran verdaderas. Al recibirlo como palabra de Dios, ellos adoraron, agradeciéndole a Dios. Ellos no esperaron ver a los moabitas derrotados para adorar, ellos escucharon lo que Dios haría y adoraron. Mientras todos estaban inclinados sobre sus rostros adorando al Señor, un grupo se pus de pie y comenzó a entonar cantados de alabanza al Señor (2 Crónicas 20:19). Fue esta una erupción espontánea de cantos. Al escuchar lo que Dios había prometido, no se contuvieron y saltaron de alegría y comenzaron alabar a Dios. Esta gente había creído en una salvación futura y esto postro a algunos y levanto a otros, pero todos hicieron lo mismo adoraron

¿Has creído tu en una salvación futura? ¿Cual es tu respuesta al escuchar las promesas de Dios para contigo? Las promesas de Dios son verdaderas y el ha prometido darnos la victoria por medio de Jesucristo. Esta verdad debe llevarnos a vivir una vida de adoración sin importar nuestra situación y condición porque la salvación que se nos ha prometido es mayor que el peor de nuestros males.

Firmes ante la inmoralidad de nuestros días

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Este domingo en La IBI, el pastor Héctor Salcedo predicó el sermón “Firmes ante la inmoralidad de nuestros días” basado en 1 Tesalonicenses 4:1-5.

Cómo tomar decisiones… ¡a la manera de Dios!

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Dios nos creó con la capacidad de decidir. Desde nuestra niñez empezamos a tomar decisiones que en nuestros años tiernos son simples, tal como el sabor de helado que queremos, o el crayón que usaremos para pintar…

A medida que vamos creciendo, las decisiones se van haciendo más complejas a la vez que afectan de una u otra manera nuestras vidas. Luego, puede ser porque tenemos hijos o porque nuestro trabajo así lo amerite u otras razones más, nuestras decisiones impactan no solo a nosotras, sino también a los que nos rodean. Nos pasamos la vida evaluando, escogiendo… para tomar las mejores decisiones en lo que entendemos nos conviene a nosotras o a aquellos que dependen de nosotras.

Vivimos en una sociedad donde somos arrastradas a tomar decisiones de acuerdo con los propósitos determinados por otros, para beneficio de otros, sin tomar en consideración todos los aspectos que debemos considerar al momento de decidir. El mundo nos empuja a decidir de acuerdo con sus reglas y ¡mientras más rápido mejor!… entonces, decidimos sin detenernos a pensar y nos dejemos llevar.

Si te pasa como a mí, muchas veces la cantidad de información que recibo para tomar decisiones es tanta que me abrumo y me lleno de ansiedad…. No importa si es una comida en un restaurante o cual carrera quisiera estudiar. Pero nuestro Dios es soberano, omnisciente y omnipresente, no hay NADA que se escape de Su control.

Cuando Dios abre nuestro entendimiento a Su mensaje y tomamos la decisión que tiene más impacto en nuestra vida de entregarle todo nuestro ser a Él, el mismo Señor nos llena con Su Espíritu Santo y nos capacita para que las decisiones que tomemos vayan de acuerdo con Su voluntad y sean guiadas por Su Palabra.

Los atributos comunicables de Dios son aquellos que se observan en los seres humanos, como criaturas hechas a Su imagen y semejanza. Uno de estos atributos comunicables es Su Bondad. ¡Dios es bueno… siempre! Su carácter es bondadoso, y la bondad está intrínsecamente ligada a todo Su ser. Desde el origen mismo de la creación, vemos que todo lo que Él hace es bueno en gran manera (Génesis 1:31) y así como Dios es bueno, Su voluntad es BUENA, agradable y perfecta (Romanos 12:2), para los que conforme a Su propósito fueron llamados.

“Los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos atentos a su clamor” (Salmos 34:15)

La fidelidad de Dios hacia Su pueblo se hace evidente para todos sus hijos a través de las Escrituras. Él nos promete estar atento para responder a nuestras necesidades, las cuales no escapan de Su control.

Gracias a la Palabra de Dios, tenemos en nuestras manos el mejor manual de instrucciones para guiarnos en cada aspecto de nuestras vidas, Dios nos ha dado la clave para que no nos abrumemos ni muramos en el intento al decidir…

  1. Teme al Señor y espera en Su misericordia… Sus ojos estarán sobre ti
    “He aquí el ojo de Jehová sobre los que le temen, Sobre los que esperan en su misericordia,” (Salmos 33:18)
  2. Reconoce tu condición de pecadora y Él te mostrará el camino
    “Bueno y recto es Jehová; Por tanto, él enseñará a los pecadores el camino.” (Salmos 25:8)
  3. Ora a Dios y Su buen Espíritu te guiará por el camino correcto
    “Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios; Tu buen espíritu me guíe a tierra de rectitud.” (Salmos 143:10)
  4. Lee y escudriña Su Palabra, en ella encontrarás la sabiduría que necesitas para andar por tu camino confiadamente.
    “… no se aparten estas cosas de tus ojos; guarda la ley y el consejo, y serán vida a tu alma, y gracia a tu cuello. Entonces andarás por tu camino confiadamente, y tu pie no tropezará.” (Proverbios 3:21-23)
  5. Pon tu confianza en Aquel que promete mostrarnos el camino por el cual debemos andar.
    “Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; Sobre ti fijaré mis ojos.” (Salmos 32:8)

La próxima vez que empieces a sentirte abrumada o perdida ante una decisión y no sepas cuál camino tomar recuerda que Dios es bueno y es fiel a Su Palabra. En ella nos asegura que, con sus ojos puestos en nosotras, ya ha determinado el camino por el que debemos andar. Obedece y confía en Dios, que Él nos promete que estará junto a ti y a mi… ¡hasta el fin!

Jesús, la respuesta a nuestras preguntas

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Aileen: Bienvenidas a Mujer para la gloria de Dios, quien les habla Aileen Pagan de Salcedo y Cathy Scheraldi de Núñez.

MPLGDD es una producción del Ministerio de mujeres Ezer, de la IBI, bajo la sombrilla del Ministerio de Integridad & Sabiduría.

¡Les invitamos a suscribirse al canal de YouTube de Integridad y Sabiduría, darle me gusta a este video y compartirlo!

Cathy:  El programa de hoy lo hemos titulado “Jesús, la respuesta a nuestras preguntas”, y la pregunta que nos planteamos para hacer más introspección es: ¿realmente vives por Cristo, o en tus pensamientos prevalecen las corrientes del mundo?

Antes de iniciar, vamos a orar…

Hasta ahora vimos como Cristo ganó la primera confrontación con Satanás en el desierto, luego de que este le tentase.  Luego estuvimos revisando la interesante discusión entre Nicodemo, un fariseo erudito de la ley y miembro del Sanedrin, con el mismo Jesús. Este le compartió a Nicodemo unos planteamientos revolucionarios, dadas las costumbres y las leyes religiosas que regían la vida judía. Estos planteamientos de Jesús confirman cómo la salvación no sigue patrones humanos, sino celestiales. En aquel momento Nicodemo solo podía evaluar la vida por debajo del sol, en un plano terrenal. Mientras que  Jesús le planteó pensamientos que venían de Dios, los cuales eran imposibles de entender a partir de la lógica humana. Para entender los pensamientos de Dios, es necesario tener el discernimiento del Espíritu Santo.

Aileen: Cristo, en Su bondad y propósito de explicarle a Nicodemo cómo las personas nacen de nuevo, utilizó el ejemplo de cómo funciona el viento que sopla, aunque no se pueda ver ni tocar por ser abstracto, algo que Nicodemo había experimentado personalmente. Aunque Nicodemo era un experto de la ley, se acercó a Jesús con humildad y reconociéndole como el maestro.  Aunque Jesús le estaba hablando sobre algo muy básico, como es la salvación,  ¡este erudito estaba perdido ante estos nuevos planteamientos que le hacía Jesús!

Siempre me ha llamado la atención cómo Cristo con una simple pregunta o declaración, revela precisamente lo que hay en nuestros corazones, probando que “la necedad de Dios es más sabía que los hombres.” (1 Corintios 1:25)

Cathy: A pesar de que Nicodemo no entendía a Jesús, este estaba honestamente buscando entenderle.  Incluso admitiéndole a Jesús que no lo entendía, y entonces Jesús en Su forma le demostró a Nicodemo el origen de su incapacidad para entender. Comenzando por hacerle una pregunta retórica, “Tú eres maestro de Israel, ¿y no entiendes estas cosas?” (Juan 3:10).  Luego le explicó que las autoridades no aceptaban lo que Él les mostraba, leamos en el versículo 11: “hablamos lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto, pero vosotros no recibís nuestro testimonio”.  Y en el próximo versículo Jesús le mostró  a Nicodemo lo que necesitaba para creer: “Si os he hablado de las cosas terrenales, y no creéis, ¿cómo creeréis si os hablo de las celestiales?”    

Aileen: ¡Con todas estas interrogantes que Jesús le hizo a Nicodemo, le hizo una cirugía de corazón abierto! Indirectamente le mostró que su problema no era falta de inteligencia, sino falta de aceptación. Para entender mejor la cosmovisión de Nicodemo como judío, en Números capitulo 21, leemos cómo los judíos fueron salvos de las 10 plagas que los egipcios sufrieron. Además de cómo el pueblo judío experimentó su milagrosa liberación de la esclavitud de Egipto, al ver la división del mar Rojo para no ser atrapados. También, una vez en el desierto, cómo les cubrió en todo tiempo una columna de nube en el día y de fuego en la noche, para protegerles. Sin embargo, ¡a pesar de todo esto, el pueblo judío persistió en el tiempo en sus murmuraciones y quejas contra Dios!

Cathy: Dado que Jesús sabía que Nicodemo conocía bien las Escrituras, le dijo a Nicodemo que así, “como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que sea levantado el Hijo del Hombre, para que todo aquel que cree, tenga en Él vida eterna.” (3:14-15)

Nicodemo, era un hombre brillante que conocía bien las Escritura y podía hacer la conexión entre lo que Jesús le decía. El problema es que hasta ese momento Nicodemo no tenía todavía todas las piezas del rompecabeza.

La serpiente de Moisés también representaba la crucifixión, la cual todavía no había ocurrido. Y la mordida de la serpiente representaban el pecado. Al Jesucristo ser levantado en la cruz, es cuando seria pago el precio por todos los pecados de los que le reconocieran a Él como Salvador. Cristo está advirtiendo a Nicodemo el significado de lo que era necesario que ocurriera  para tener vida eterna en Él! (Juan 3:14-15)

Aileen: Jesús entonces revela en Juan 3:16 cuál era Su misión, de venir en forma de hombre.  Leamos: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en El, no se pierda, más tenga vida eterna.” El propósito del Mesías no era liberar a los judíos solamente del dominio de los hombres (los romanos en aquel momento), ¡sino que implicaba liberarles de algo mucho mayor ¡de la ira de Dios y por la eternidad!

Leamos en Juan 10:10, “yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.” La palabra utilizada para abundancia es “perissos”, y esta significa que algo es tan abundante, que es más de lo necesario, o más allá de toda medida. Este llamado que hace Jesús se aplica a la vida inmediatamente, no es algo que comienza después de la muerte, sino que debe afectar cada rincón de nuestra vida.

En la misma forma en que Jesús enseñó a Nicodemo que tenía que dejar atrás su antigua forma de vivir, ¡Jesús también nos está pidiendo lo mismo a nosotras!

Cathy: Antes de venir a Cristo, vivimos la vida a la manera que el mundo nos enseña. Sabemos que quién dirige este mundo es Satanás, nuestro enemigo. Por eso nuestros ojos están cegados, ¡hasta que la morada del Espíritu Santo nos quita la venda de nuestros ojos para que podamos conocer la verdad de Dios!

Una vez que podemos entender la verdad de Dios, tenemos que vivir en ella. La única forma en que podemos hacer esto es transformando la mente con la Palabra de Dios, como Pablo nos dice en Romanos 12:2. Es interesante que este versículo comienza con esta frase de que “no os adaptéis a este mundo” porque esto es lo que hacíamos antes de que Jesús nos salvara. Por eso es necesaria la regeneración de nuestra mente, porque tenemos que cambiar nuestra vieja manera de pensar, y sustituirla por una manera de pensar bíblica, como Efesios 4:22-24 nos enseña.  Cuando fallamos, y no cumplimos con el llamado que nos hace Dios, terminamos comportándonos como los judíos. ¡Quienes fabricaron dioses falsos y le adoraron!

Aileen: Para hacer esto necesitamos pedirle a Dios continuamente que nos ayude a identificar nuestras creencias pecaminosas para arrepentimiento. Dios lo hará a través del exponernos a Su verdad, estudiando la Palabra e  indagando las Escrituras, ¡con la ayuda del Espíritu Santo obrando en nosotras!

Luego de reconocer nuestros patrones pecaminosos, pidamos  perdón, y admitamos que somos incapaces de cambiar sin la ayuda del Espíritu Santo.

Recordemos que el caminar en pos de las huellas que Jesús nos ha dejado, para nuestro crecimiento, no es en una línea recta.  En nuestro caminar cristiano abran tiempos de altas y bajas, tiempos de debilidad espiritual y tiempos de fortaleza espiritual. ¡Lo importante es persistir en fe y obediencia, aprendiendo a lidiar en ambas circunstancias, evaluando cuales son nuestras fortalezas y cuáles son nuestras debilidades, cuando  requeriremos caminar más cerca al Señor! 

Cathy: Todas tenemos que lidiar con esta realidad propia de nuestra condición caída.  Sin embargo nuestras luchas son individuales, y por eso necesitamos Su discernimiento para evaluarnos.  Nuestros corazones son engañosos y necesitamos activamente rechazar las formas del mundo. Muchas veces tendremos que pararnos en la brecha solas, porque nadie más esté de acuerdo, y tengamos que sufrir las repercusiones. En el mundo encontraremos oposición, nos ridiculizaran, nos hablaran mal  y hasta nos rechazan, sin embargo, nunca estaremos solas porque Cristo camina con nosotras.

Obviamente habrán riesgos, y algunas áreas del mundo serán más peligrosas que otras, pero recordemos que somos extranjeros y peregrinos aquí, y un día llegaremos a nuestra morada eterna en el cielo, en donde: “El enjugará toda lágrima de sus ojos, y ya no habrá muerte, ni habrá más duelo, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas han pasado.” (Apocalipsis 21:4).

Aileen: No nos preocupemos por lo que hayamos de perder aquí en la tierra, porque nuestra abundancia no está dada en las cosas materiales, sino en las espirituales. Y aun si algo se me fuese quitado, solo será lo que Dios permita porque responda a Su propósito, para nuestro bien. Una vez conocemos a Jesús, lo que trae “contentamiento” al mundo, ya no nos llena. Antes éramos ciegos y nunca habíamos experimentado el gozo del Señor, y por ende nos conformábamos con lo que el mundo ofrece.

Sin embargo, como Dios ha puesto el sentido de la eternidad en nuestros corazones (Eclesiastes 3:10), nunca nadie podrá estar satisfecho.  Sin importar cuantas distracciones o juguetes tengamos, el vacío persistirá y el sentido de insatisfacción  que impulsa a seguir buscando más y más!

En el programa anterior citamos esta frase de Blaise Pascal, que hoy también queremos recordar, y dice que “hay un vacío en forma de Dios en el corazón de cada hombre que no puede ser satisfecho por ninguna cosa creada, sino solo por Dios, el creador.

Cathy: Esto también explica por qué es que hay cristianos que aun cuando poseen muy pocos bienes, sin embargo, experimentan un gran gozo del Señor, y ni siquiera sienten que les falte nada. ¿Cuál es la diferencia? Su enfoque de vida, aquellos que han decidido vivir para Cristo, siguen despojándose del viejo yo y moldeándose cada vez más a Jesús. ¡Reconociendo que Dios usara todo para su bien, aun hasta cuando no entiendan todo lo que les suceda, mientras persisten enfocados en la meta final!

Cada una de nosotras necesitamos reflexionar sobre las mismas preguntas que Jesús le hiciera a Nicodemo, si entendemos, si aceptamos y si decidimos creerle a Dios.

Terminamos este programa con esta verdad retumbando en nuestras mentes: ¿realmente vives por Cristo, o en tus pensamientos prevalecen las corrientes del mundo?

Aileen: No duden en escribirnos sí tienen preguntas sobre los temas que estamos tratando, peticiones de oración o una consulta puntual.  Pueden contactarnos a [email protected].

Recuerden siempre orar por el programa Mujer Para la Gloria de Dios. ¡Necesitamos la protección de nuestro Señor! Les esperamos en nuestro próximo encuentro, ¡Dios delante!

Cathy: Mediten esta semana sobre estos conceptos y las implicaciones que tienen en nuestras vidas. En el próximo programa seguiremos estudiando la vida única de Jesús. Ya saben que pueden seguirnos en Twitter e Instagram escribiendo a @MPLGDD y en Facebook Mujer para la gloria de Dios. Les esperamos en nuestro próximo encuentro, en Mujer para la Gloria de Dios.

Una vida verdaderamente abundante

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“Y te humilló, y te dejó tener hambre, y te alimentó con el maná que no conocías, ni tus padres habían conocido, para hacerte entender que el hombre no solo vive de pan, sino que vive de todo lo que procede de la boca del SEÑOR”
(Deuteronomio 8:3)

En nuestros días es común ver a las personas compartir sus riquezas públicamente. Las redes sociales se han encargado de proveernos un nuevo grado de tentación, que nos incita a anhelar la abundancia. Vemos el carro, la casa, la ropa y los disfrutes de los demás como algo que debemos alcanzar. Incluso, y aún más penoso, es que existen Iglesias y “profetas” que falsamente nos hacen creer que Dios quiere y puede darnos este tipo de abundancia. Pero nada está más lejos de lo que Dios en Su Palabra nos enseña.

Jesús también vivió este tipo de tentación. Obviamente, no a través de la Internet, pero sí más fuerte. Satanás lo tentó directamente durante 40 días, mostrándole todo lo que podía tener si tan solo se negaba a sí mismo (Mateo 4:1-11). Pero Él nunca cayó. Es curioso que los reyes anteriores (incluyendo al gran David), sucumbieron a la tentación. Pero este nuevo rey, el Rey de reyes, comenzó su ministerio demostrando a Satanás que sus días estaban contados. Cristo decidió obedecer a pesar de las circunstancias y del costo. La respuesta de Jesús a Satanás fue precisamente lo que Moisés había dicho al pueblo judío que le era necesario entender en este mismo desierto: “el hombre no sólo vive de pan, sino que vive de todo lo que procede de la boca del SEÑOR” (Deuteronomio 8:3).

Mientras escribo estas palabras, me surge la siguiente pregunta para mí misma: ¿estoy enfocada en las verdades bíblicas que han salido de la boca del Señor? O, ¿será que al igual que el pueblo judío me enfoco más en lo terrenal? Debo confesar, que definitivamente mi corazón se inclina un poco más a lo segundo. En ocasiones mis ojos se deslumbran ante muchas cosas que el mundo ofrece, y el tener anhelos insatisfechos hace desviar la mirada y fijarlos en las cosas que se desvanecen.

El problema, mi amada hermana que me lees, es nuestra mente. Nuestra mente entenebrecida, que se llena de contenido basura y desecha lo que dice Su Palabra (Efesios 2:3). “PERO DIOS…” (Efesios 2:4-7).  En Su perfecto plan envió a Su Hijo a librarnos de la ira de Dios, a despojarnos del pecado y a instituir un nuevo pacto en el que podemos confiar en Él ciegamente, sabiendo que, al hacerlo, Él quiere y nos da mucho más de lo que nuestra mente finita nos permite desear o soñar.

En Deuteronomio 8:3, leemos que lo que verdaderamente necesitamos para vivir es TODO lo que procede de la boca de Dios. Y eso lo hallamos únicamente en Su Palabra. ¿Te has detenido a pensar que Él, amorosamente, nos dejó Sus Preceptos para que pudiéramos vivir plena y satisfactoriamente? ¡Es glorioso! Hermoso es, que, a pesar de ser Sus enemigas, Él decidiera dejarnos exactamente TODO lo que sale de Su boca para transformar nuestras mentes, de manera que podamos recibir abundantemente lo que Él desea darnos.

Y no, con esto no quiero decir que si pides riquezas, salud o una pareja, Dios te la concederá. Tampoco quiero exponer en estas líneas que Él no pueda hacerlo. Lo que sí te puedo asegurar es que en Jesús tenemos la garantía de que Dios nos dará lo mejor, porque Él obra desde Su gran amor, gracia y misericordia. La vida abundante que encontramos en Jesús (Juan 10:10b), es una de satisfacción y contentamiento pleno en Él. Por eso mi hermana ¡el gozo que experimentamos al creer esta verdad es eterno! No desperdicies tu tiempo buscando abundancia pasajera y falsa en cisternas rotas (Jeremías 2:13; Juan 4:14).

Una vida verdaderamente abundante la tendrás cuando tu mente sea transformada a través de Su Palabra. Cuando tu oración genuina sea: “¡hágase Tu voluntad!”. Cuando reconozcas que no recibirás nunca nada malo de parte de un Dios bueno. Así, mi hermana, estarás alineada a Su Voluntad y vivirás segura de que la vida abundante de este lado del sol se encuentra en conocerle, servirle y vivir para Su gloria.

Si quieres vivir esa vida abundante, lo que verdaderamente necesitas es conocer al Dios que adoras. ¡Lo que necesitas es leer tu Biblia, creer en ella, meditarla y vivirla!

“Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe”
(Hebreos 12:2)

Dando gracias por las aflicciones

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“Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos”
(Salmo 119:71)

Aflicción en el vocablo hebreo “Kana” es sinónimo de humillación; es someter, sojuzgar.  “Comprende, pues, hoy, que es el Señor tu Dios el que pasa delante de ti como fuego consumidor. Él los destruirá y los humillará delante de ti, para que los expulses y los destruyas rápidamente, tal como el Señor te ha dicho”(Deuteronomio 9:3).

La afición trae consigo adversidad, angustia, calamidad, dolor, padecimiento, quebrantamiento, sufrimiento, tribulación, etc.

El salmista reconoce que fue un bien para él el ser afligido; tal vez se había desviado de los caminos rectos del SEÑOR y obtuvo como consecuencia la humillación que Dios le permitió vivir, y esa aflicción le hizo volver en si, como al hijo prodigo de Lucas 15:11, “volvió sus pies para someterse de nuevo a las normas divinas”.

Dios es fiel a Su Palabra, es firme e inmutable.  Su naturaleza se refleja en Su Ley (Sus estatutos). Debemos reconocer que, aun en medio de la aflicción, Dios es fiel a Su Palabra, así que podemos descansar en Él.

Tal como el salmista, personalmente puedo decir que para mí “ha sido bueno el ser afligida”. ¿Por qué? Porque debido a los padecimientos por los que una y otra vez he pasado, he aprendido a conocer a Dios, me ha permitido acercarme a Él y tener una relación más íntima a través de nuestro SEÑOR Jesucristo, quien vino a pagar por mí y cada una de las creyentes el precio del pecado para que hoy podamos ser llamadas del nombre de nuestro SEÑOR.

No es que haya sido fácil, muy a menudo nos encontramos desesperanzados, sobre todo cuando sentimos que estamos tocando el fondo.  Pero, puedo decir que muchas veces Dios nos permitirá tocar fondo para que descubramos que Él es la Roca en el fondo, El no permitirá que las aguas nos ahoguen (Isaías 43:2).

La desesperanza, con frecuencia, nace de dificultades, fracasos, derrotas, desanimo. Todo esto suena muy doloroso, pero Dios nos permite pasar por temporadas de aflicción y usa nuestro sufrimiento para ayudarnos a crecer y a fortalecernos; nos enseña que no es en nuestra propia fuerza, sino que es con Su poder, es para enseñarnos que debemos despojarnos de nuestra autosuficiencia. Les repito, duele, pero la meta es que producirá en nosotras una vida mucho mejor, algo que nunca podríamos imaginar. Por eso no debemos huir de las dificultades, les aseguro que es mejor no resistir y dejar que Dios obre. Jesús dijo: “Bienaventuradoslos pobres en espíritu, pues de ellos es el reino de los cielos.”(Mateo 5:3)Cuando somos quebrantados seremos más que bendecidos porque podremos ver a Dios; experimentaremos Su gracia y misericordia de una manera diferente a como la experimentan los demás. Experimentamos Su presencia fluyendo a través de nosotras de una manera única y personal. Dios nos da una probada de Su bondad; “Prueben y vean que el Señor es bueno. ¡Cuán bienaventurado es el hombre que en Él se refugia!”(Salmo 34:8) Esta bondad la podemos experimentar cuando el SEÑOR está cerca de nosotras. ¿Cuándo ÉL está más cerca de nosotras? Cuando estamos quebrantadas, es cuando nos hace más fuerte. El salmista dice: “Cercano está el Señor a los quebrantados de corazón, Y salva a los abatidos de espíritu.”(Salmo 34:18)

Todo el dolor, toda la angustia, la calamidad, miseria padecimiento, que experimentemos no es más que el camino hacia la curación, la restauración, la transformación de nuestro carácter; Dios lo hace para bendecirnos y para que seamos canales de bendición para otras. Detrás de un gran dolor esta Dios para proporcionarnos un bien mayor.

Seguir a nuestro SEÑOR puede llevarnos al corazón mismo de la tormenta, metidas en una barca como aquella en la que estuvieron los discípulos, “lejos de tierra firme y azotada por las olas y vientos fuertes” (Mateo 14:24).  Muchas veces estamos haciendo lo que Dios nos manda, y aun así tenemos olas que nos arropan y vientos contrarios. 

Sabemos que no siempre la aflicción viene debido a que nos desviamos del camino recto; nuestro Dios también humilla o aflige a uno u otro para conformar el carácter de Sus siervas.  Dios quiere que lleguemos a esa estatura del varón perfecto, nuestro SEÑOR y Salvador Jesucristo.

Muchas veces podemos descubrir que estamos en el centro de la voluntad de Dios y aun así estar atrapadas en lo que parece una situación desesperada.  Pero, de alguna forma Dios nos permite entender que todo lo que nos acontece está dentro de Sus planes.  Él tiene un propósito para las tormentas que permite en nuestras vidas.

No sé cuál es la situación por la que estas pasando en este momento; tal vez la caída de la economía te ha ocasionado problemas financieros, están mermando tus recursos económicos. Tal vez haya perdido el trabajo; quizás las presiones del ambiente han descontrolado tu hogar y tu familia, enfrentas tormenta en tu matrimonio, los hijos rebeldes. Pero puedo asegurarte de que dondequiera que este nuestra tormenta, no estamos solas, Jesús esta con nosotras y nos acompaña.  Cuan esperanzador es saber que Él no nos deja ni nos abandona (Hebreos 13:5).

Particularmente puedo decir como el salmista: “Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos”Tenemos esperanza y fortaleza, el enfoque debe ser siempre Jesús, Él ha prometido estar con nosotras “…todos los días hasta el fin del mundo” (Mateo 28:20). Debemos agradecer Su cuidado.

Jesús pone brillo y embellece todas las cosas, Él redime cada pedazo roto de nuestra vida, nos da un nuevo propósito y nos llama por Su nombre, cuando Él nos muestra, aunque sea un “poquito” de Su presencia, es tan abrumador que todo se vuelve colorido, como un arpegio de loores y alabanzas.

Amando al Señor con todo nuestro corazón y con toda nuestra mente

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La piedra angular de la vida cristiana es el amor que debemos tener a Dios. Esta verdad fue revelada en el Antiguo Testamento en el libro de Deuteronomio, dado a la nación de Israel a través del profeta Moisés justo antes de entrar a la tierra prometida. Allí, leemos lo siguiente: 

«Escucha, oh Israel, el Señor es nuestro Dios, el Señor uno es. Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza»(Deuteronomio 6:4-5). 

Este versículo se convirtió en una plegaria que era repetida varias veces al día por los israelitas, conocida en hebreo como el «Shemá Yisrael», nombre que viene de las primeras palabras de dicho versículo: «Escucha, Israel». Con estas palabras, Moisés le recordó al pueblo cuál debía ser su prioridad.Y en el Nuevo Testamento vemos a Cristo haciendo exactamente lo mismo. Note sus palabras en el siguiente pasaje del Evangelio de Marcos:

«Cuando uno de los escribas se acercó, los oyó discutir, y reconociendo que Jesús les había contestado bien, le preguntó: “¿Cuál mandamiento es el más importante de todos?”. Jesús respondió: “El más importante es: Escucha, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es; y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente, y con toda tu fuerza”»(Marcos 12:28-30). 

Al responder, Cristo repitió el Shemá, pero le agregó la palabra «mente». Y como Él es el autor de la Palabra, Él tiene el derecho de hacerlo si así lo entendió apropiado. Con esto, el Señor Jesucristo nos dejó entender que debemos involucrar la mente en el proceso de amarle. En otras palabras, no solo nuestros afectos deben ser de Él, sino también nuestros pensamientos. La realidad es que nuestra mente debe llenarse de Su verdad e informar nuestros afectos para poder experimentar verdaderas emociones y no un simple sentimentalismo.

Lamentablemente, muchas veces la Palabra de Dios está presente en nuestras vidas solo en el plano intelectual, es decir, arraigada en nuestra mente pero sin echar raíces profundas de forma que pueda penetrar y transformar nuestro corazón, a fin de que, una vez transformado, todo nuestro ser esté dispuesto a mover nuestra voluntad en dirección de la Suya. Solo así, y con la ayuda del Espíritu Santo, podremos doblegar el orgullo y someter la mente de tal forma que amemos a Dios con todo lo que somos y por todo lo que Él es.

En ese sentido, amar al Señor con todo nuestro corazón y con toda nuestra mente implica que nuestro ser se deleita en las cosas que el Señor se deleita y aborrece todo aquello que Dios aborrece. Reflexione sobre esto por un momento y pregúntese cuanto de aquello en lo que se deleita a diario puede decir honestamente que le causa deleite porque reconoce que son cosas en las que el Señor también se complace. Piense, por ejemplo, en sus horas de entretenimiento; ¿cuánto de lo que le entretiene es agradable a  Dios y cuánto es quizás abominación para Él? 

Amar a Dios con todo nuestro corazón y con toda nuestra mente implica llorar por lo que el corazón de Dios llora, como las injusticias sociales que se cometen contra los débiles; contra los pobres; contra los extranjeros; contra las viudas y los huérfanos.

Amar a Dios con todo nuestro corazón supone que no hay cosa alguna que deseemos más que a Dios, o cosas que no estemos dispuestos a dejar por amor al Señor. Implica también que no hay relación que compita con nuestra relación con Él. Cristo dijo: «Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre y madre, a su mujer e hijos, a sus hermanos y hermanas, y aun hasta su propia vida, no puede ser mi discípulo»(Lucas 14:26). En otras palabras, si amamos a nuestros padres, a nuestros hijos, a nuestros cónyuges, a nuestros hermanos, o aun a nosotros mismos, más que a Dios, no somos dignos de ser llamados discípulos de Cristo.

Amar a Dios con todo nuestro corazón comprende amar las cosas que el corazón de Dios ama: Su Palabra, Su nombre, Su causa, Su cruz, Su Iglesia, Su pueblo. Cuando estas cosas son mencionadas, nuestras emociones se encienden porque amar a Dios con todo nuestro corazón es sentir entusiasmo por las cosas que Dios siente entusiasmo. Y amar a Dios con toda nuestra mente nos lleva a pensar cómo Él piensa a la hora de tomar decisiones y hacer las cosas. Y si duda de que sea posible para el ser humano pensar como Dios, recuerde que el apóstol Pablo nos asegura que nosotros, los creyentes, tenemos la mente de Cristo (1 Corintios 2:16). La mente de Cristo está plasmada en Su Palabra y mora en nosotros a través del Espíritu Santo. De manera que, entre la Palabra de Dios y el testimonio del Espíritu Santo, tenemos la mente de Cristo.

Amar a Dios con todo nuestro corazón y con toda nuestra mente implica someter todos nuestros pensamientos a Su voluntad y sumergirnos en Su mente, plasmada en las Escrituras, hasta que nuestra mente esté impregnada de las cosas de Dios. A fin de que pueda decirse de nosotros lo mismo que decía Charles Spurgeon de John Bunyan: «¡Si lo cortas, sangrará las Escrituras!».

De igual manera, cuando amamos a Dios con toda nuestra mente, con frecuencia nos encontramos pensando acerca de Dios, contemplando Su hermosura y saturando nuestra mente con Su Palabra. Cada cosa que somos capaces de hacer, la queremos hacer conforme a la voluntad de Dios. El apóstol Pablo nos exhorta en Romanos 12:2 a no adaptarnos a los patrones y formas de pensar de este mundo, sino a renovar nuestra mente, lo cual ocurre por obra del Espíritu Santo en la medida en que estudiamos y meditamos las verdades contenidas en las Escrituras. Por el contrario, si permitimos que el mundo le dé forma a nuestra manera de pensar, no podremos amar a Dios con toda nuestra mente y tampoco podremos conocer la voluntad de Dios: lo que es bueno, aceptable y perfecto.

Es nuestra oración que la Iglesia de Cristo alrededor del mundo pueda entender la gravedad de no amar a Dios con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma, con toda nuestra mente y con toda nuestra fuerza. Para el creyente, la consigna de la vida es y siempre deberá ser: «Para mi el vivir es Cristo y el morir es ganancia» (Filipenses 1:21). La razón de nuestro existir es Cristo y aun después de la muerte, solo Cristo. Nuestras vidas deben consumirse por la persona de Cristo, por las palabras de Cristo, por la causa y por el reino de Cristo. Todo lo demás, como bien dijo el apóstol Pablo, es basura (Filipenses 3:8). Pida a Dios que le ayude a recordar diariamente lo que Cristo hizo en la cruz del Calvario y que le permita responder de la misma manera en que Él lo hizo, entregando su vida por la causa de Dios.

Orando por restauración

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El domingo pasado en La IBI, el pastor Miguel Núñez predicó el sermón “Orando por restauración” basado en el Salmo 51.

La infalibilidad de Jesús

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Aileen: Bienvenidas a Mujer para la gloria de Dios, quien les habla Aileen Pagan de Salcedo, Cathy Scheraldi de Núñez y Mayra Beltrán de Ortiz. MPLGDD es una producción del Ministerio de mujeres Ezer de La IBI bajo la sombrilla de Ministerios Integridad & Sabiduría.

Mayra: Les invitamos a suscribirse al canal de YouTube de Ministerios Integridad y Sabiduría, darle me gusta a este video y compartirlo.

Cathy:  El programa de hoy lo hemos titulado “La infalibilidad de Jesús” y la pregunta que nos planteamos para hacer más introspección es: ¿Confiamos en que Jesús es nuestro proveedor en todo?

Además, ¡no dejen de responder las preguntas que estamos publicando en Instagram con el propósito de sacar mayor provecho personal al contenido de MPLGDD!

Como siempre, vamos a orar para iniciar…

Mayra: En el programa anterior vimos como Cristo tuvo muy claro el propósito de su vida: ¡obedecer a Su Padre! Además de como orquestaba la historia del pueblo judío apuntando hacia a Él mismo, ¡como el Mesías esperado!

Isaías apuntó hacia Jesús cuando escribió sobre el rey que reinaría con justicia. En el libro de Isaías se puede leer sobre esto en el capítulo 9:6 y en el 32:1. Desde aquí vemos que Su soberanía y paz no tendrán nunca fin. ¡Jesús cumpliría lo que David no podía hacer!

Aileen: Los judíos habían disfrutado de riqueza y gloria bajo el dominio del rey David.  El pueblo esperaba esto de nuevo, una meta muy inferior a lo que Dios tenía en mente. Dios no estaba formando a un estado judío que reinaría por siempre. Sino a una nueva Jerusalén en donde Jesús reinaría por siempre. Sus caminos siempre van más allá de lo que pudiéramos imaginar (Efesios 3:20).

Cathy: Para este momento, los judíos todavía vivían bajo el antiguo pacto. Estos no sabían que Jesús había venido para establecer un pacto nuevo, un pacto eterno, ¡un pacto glorioso! El nuevo se edificaría sobre el antiguo para traer mucho más que riquezas y poder temporal. Porque traería una gloria que brillaría para siempre, ¡una vez que Cristo ganará la batalla espiritual a través de sufrir, morir y resucitar!

Mayra: Los judíos habían caminado 40 años en el desierto. El mismo desierto en que Jesús fue tentado por el mismo Satanás, antes de comenzar Su ministerio (Mateo 4:1). Mas Jesús vencería y cumpliría con lo que el pueblo fue incapaz de hacer: ¡resistir la tentación del maligno! Todos los reyes anteriores, inclusive hasta el gran David, sucumbieron ante la tentación. Sin embargo, este nuevo rey, Jesús, ¡comenzó su ministerio demostrando a Satanás que sus días estaban contados!

Aileen: Satanás estaba enfrentando a Aquel que era capaz de resistirle, y su destino estaba establecido al punto de cumplirse. Y este no fue un anuncio dirigido al mundo, sino un anuncio dirigido a Satanás. Muy osadamente, Satanás incito a Jesús a cambiar la piedra en pan, algo que, aunque NO lo hizo, Jesús si era capaz de hacerlo. Sobre todo cuando tuvo hambre después de pasar 40 días de ayuno, ¿Acaso era pecado comer?!

Cathy: ¡Claro que no! Comer es una necesidad biológica y en si no es pecaminosa

Aileen: Sin embargo, el obedecer a Satanás si es pecado porque es equivalente a una crisis de fe, ¿Jesús obedecería a Su Padre o a la serpiente?

Mayra: ¡Claro que a Su padre! Déjenme recordarles que la caída en Génesis 3 también fue sobre comida: ¡por la fruta del árbol prohibido!

Cathy: La pregunta para nosotras es si confiaremos en Dios para nuestra provisión, o la buscaremos a nuestra manera. Jesús decidió confiar y obedecer, a pesar de las circunstancias y el costo que esto le implicó. Vemos como en el momento en que Jesús tuvo hambre, su respuesta cuando Satanás lo tentó fue precisamente lo que Moisés dijo al pueblo judío en este mismo desierto: “el hombre no sólo vive de pan, sino que vive de todo lo que procede de la boca del SEÑOR” (Deuteronomio 8:3).

Mayra: Jesucristo vino para instituir el nuevo pacto, y un reino eterno en donde a través del Espíritu Santo tendremos el poder de confiar plenamente en Dios. En este reino eterno la abundancia será mucho más allá de la satisfacción de una simple comida.

Otra tentación que le hizo Satanás a Jesús fue que este se lanzara del pináculo del templo, a sabiendas de lo que Salmo 91:11-12 dice que los ángeles le protegerían. Satanás sabía que el Mesías vendría de repente al templo, como Miqueas profetizó en el capítulo 3:1.

En esta última tentación se ve claramente que Satanás está tratando de amenazar la magnitud del reino de Dios. La palabra griega para tentar significa poner a prueba el carácter y el poder de Dios.   

Aileen: Justamente lo que Moisés advirtió al pueblo en el desierto en Deuteronomio 8, que tenían que obedecer todos los mandamientos, para poder tomar posesión de la tierra prometida.

Como sabemos, Satanás no solamente tienta a los judíos, sino al mundo entero, a cada persona en particular según sus puntos débiles. ¡Prometiendo a cambio todos los reinos del mundo si le adoran a él!

¡Qué bueno es conocer lo que Dios nos dice a través de Pablo en 1 Corintios 10:13, que no seremos tentados más allá de lo que podamos soportar! 

Cathy: Jesús respondió a la tentación que le hiciera Satanás citándole el AT, reafirmando que el caminar de los hijos de Dios es adorar y servir solamente a Dios (Mateo 4:10). Esto me recuerda lo que dijo Warren Wiersbe: “antes de que un rey pueda gobernar a otros, debe demostrar que puede gobernarse a sí mismo.” El mismo principio que sostiene Proverbios 31, sobre gobernarse a sí mismo y caminar en justicia, el cual Betsabé enseño a Salomón.    

Mayra: Precisamente después de esta experiencia con Satanás, Jesús comenzó su ministerio caminando justamente donde antes habían reinado David y Salomón. En un principio el pueblo de nuevo comenzó a tener esperanza, sin embargo, como los caminos de Dios no son los nuestros y Sus planes van más allá de lo que nosotros podemos pensar, lo que esperaban los judíos, no era lo que Jesús estaba proponiéndoles. 

Aileen: La mente de los judíos estaba enfocada en lo terrenal, mientras Jesús se enfocaba en lo eterno. Dios les ofrecía el regalo de una libertad muy superior. El plan redentor a través de Jesús habría de remover no solamente el dominio de los romanos, sino la esclavitud de todo pecado.

A través de parábolas, y Su propio accionar, Jesús explicó todo lo que estaba haciendo, para que estos conocieran y fueran salvos. Entre estas parábolas tenemos la parábola del buen pastor, en que las ovejas identifican su voz y le siguen. La de Jesús presentándose a sí mismo como la única puerta. Sin embargo, como estos estaban más enfocados en lo terrenal, no entendieron lo que Jesús estaba tratando de enseñarles!  

Cathy: Hoy quiero que nos preguntemos, ¿cuántas de las enseñanzas bíblicas que leemos, la pasamos por alto debido a nuestro desenfoque de lo eterno? Dios siempre quiere darnos mucho más de lo que esperamos, pero para recibir todas Sus bendiciones, es necesario renovar nuestras mentes y transformarlas. ¡Solo así los principios bíblicos serán los que prevalezcan!

Me llama mucho la atención que después de compartir esta parábola, fue cuando Jesús eligió a sus apóstoles. Y sin prometerles seguridad financiera, estos dejaron todo para seguirle.

Mayra: Así como las ovejas oyen la voz de su pastor, los discípulos siguieron a Jesús hasta el final. Si bien estos en ocasiones tropezaron, pecaron y hasta abandonaron a Jesús cuando lo arrestaron, una vez tuvieron la morada del Espíritu Santo, dándoles la capacidad de entender y el poder de hacer, estos discípulos se convirtieron en lideres ejemplares. ¡Todos menos Juan murieron mártires por la causa de Jesucristo!

Aileen: La abundancia sobre la que Jesús enseñaba no era sobre riquezas terrenales, aunque no hay nada de malo en ellas. Las riquezas son moralmente neutrales y pueden hasta ser utilizadas para el reino. Sin embargo, no hay muchas personas que sepan cómo manejarlas correctamente. Muchos incluso ponen su confianza y seguridad en sus posesiones, en vez de seguir dependiendo de Dios. 

Cathy: ¡Solo hasta cuando la enfermedad o la muerte nos toca cerca, es cuando asimilamos la realidad de que hasta las riquezas no tienen todo el poder que asumimos!  

Incluso Jesús, conociendo la avaricia del corazón humano, nos compartió a modo de advertencia la parábola del hombre rico que edificó graneros más grandes para almacenar sus cosechas. Pero un día inesperadamente, ¡el Señor mandó a reclamar su alma y este murió!  

Necesitamos depender solo de Dios, ¡el único Soberano y Omnipotente que venció la muerte!

Mayra: Cuando tenemos muchos recursos, nos es fácil desarrollar la avaricia, en vez de utilizar estos recursos para el reino. Nuestra esperanza nunca puede estar en nuestras posesiones, sino en Dios quien nos ha provisto todo lo que tenemos. Nuestras vidas, ya sea con o sin riquezas, ¡deben mostrar una dependencia absoluta de Dios usando lo que Él nos ha regalado para Su gloria!

Aileen: Lo que debemos preguntarnos ¿es cuál es esta abundancia que los discípulos recibieron? Si vamos al libro de Juan, vemos que desde la primera línea comienza explicando quién es Jesús, el Dios eterno, creador de todo y la Luz del mundo. Los regalos de Dios no son los que el mundo nos ofrece, ¡sino los que solamente Dios puede proveernos eternamente!

Cathy: El Espíritu Santo nos ayuda a entender lo que el mundo no puede entender, sin la ayuda de Dios.

Revisemos el encuentro con Nicodemo, que nos enseña justo esto. Este era un fariseo, parte del Sanedrín, conocedor de las Escrituras y muy respetado como teólogo en el pueblo.  Nicodemo fue un hombre que buscaba sinceramente la verdad, y cuando Jesús le dice que: “el que no nace de nuevo no puede ver el reino de Dios” (Juan 3:3), ¡se quedó estupefacto!

Mayra: Ni aun toda la educación de la Torá, le ayudó a Nicodemo para entender algo tan básico, como es el ser salvo. Nosotras que vivimos de este lado de la cruz, estamos muy familiarizadas con la expresión.  Sin embargo, esto fue algo radical en aquel tiempo. Al Nicodemo no encontrar una explicación físicamente posible, y como sinceramente buscaba la verdad, ciertamente se dio cuenta de que Jesús se refería a otra cosa. 

Aileen: Un comentarista llamado Merrill Tenney, evaluando el nacimiento desde una perspectiva filosófica dice que “el nacimiento es nuestro modo de entrada al mundo y trae incluido el equipo potencial para adaptarse al mundo.” De un momento a otro, los seres humanos pasamos de un ambiente como la matriz maternal, a otro como es el mundo físico. Al nacer no estamos equipados para sobrevivir solos. Aunque si necesitamos de la ayuda de nuestros padres, ¡al mismo tiempo estamos capacitados con un potencial de supervivencia!

Cathy: Siempre enfatizamos que al estudiar la Biblia es importante entender el significado de las palabras en el texto originar.  Porque en la traducción se pierde parte del significado. Por ejemplo, la palabra griega en la expresión “nacido de nuevo” es un adverbio que significa “desde arriba”. Las personas de esta época entendían que la ayuda venia de Dios. Entonces, regresando al comentario de Merrill Tenney, la persona nacida desde arriba significa también una transformación para entrar en otro mundo, con la capacidad de adaptarse a sus condiciones.

Mayra: O sea, este nuevo nacimiento al que Jesús se refiere implica que pertenecemos al reino celestial. Si bien la madre tiene un rol y el partero o medico ayuda, Dios es realmente el creador del nacimiento natural. Quiero preguntar algo: ¿cuál es el rol que tiene el bebé?

Aileen: ¡Ninguno!

Mayra: El bebé no hace nada para formarse y tener vida. Fu Dios quien lo creó. ¡Esto es igual con nuestro nuevo nacimiento, es una obra 100% de Dios!

Aileen: Nicodemo cae en cuenta de que Jesús se refería a un reino al que él no pertenece. Entonces Jesús continúa profundizando hasta llevar a Nicodemo a un entendimiento que combina el nacimiento de agua, y el del Espíritu.

Como explicamos en un programa anterior, los judíos asociaban el bautismo con el “mikvah” o ritual de baño purificador. Mientras que el bautismo al que se refería Jesús era por arrepentimiento, dado “desde arriba”.

Jesús entonces le hizo referencia a Nicodemo de lo que está escrito en Ezequiel 36, en donde Dios profetizó que Él los limpiaría rociándolos con agua, y poniéndoles un nuevo corazón y espíritu dentro de ellos.

Cathy: Que bueno es que al terminar el programa de hoy recordemos que nuestra salvación es un don de Dios. Que no hay forma humana de entender este regalo, ¡a menos de que Dios “desde arriba” abra nuestros ojos espirituales!

No dejen de sintonizarnos en nuestro próximo programa donde seguiremos con esta serie sobre “Jesús, una vida única”.  

Mayra: Recuerden siempre orar por el programa Mujer Para la Gloria de Dios. ¡Necesitamos la protección de nuestro Señor!

Aileen: Ya saben que pueden seguirnos en Twitter e Instagram escribiendo a @MPLGDD y en Facebook Mujer para la gloria de Dios. Les esperamos en nuestro próximo encuentro, ¡bendiciones!

Encontremos a Cristo, a quien apuntan las Escrituras

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La Biblia es la recopilación de libros y cartas a lo largo de más de 1,600 años, escritos por 40 autores de distintas edades, en etapas y contextos diferentes. Sin embargo, y de manera sobrenatural, todos fueron inspirados a escribir parte de una misma historia y sobre un mismo tema central: Dios redimiendo al hombre… ¡Y Jesús como el protagonista!

“Porque en El fueron creadas todas las cosas, tanto en los cielos como en la tierra, visibles e invisibles; ya sean tronos o dominios o poderes o autoridades; todo ha sido creado por medio de Él y para El… Porque agradó al Padre que en El habitara toda la plenitud, y por medio de El reconciliar todas las cosas consigo, habiendo hecho la paz por medio de la sangre de su cruz, por medio de Él, repito, ya sean las que están en la tierra o las que están en los cielos” (Colosenses 1:16-20).

A través de Su palabra, Dios quiere revelarnos el plan de redención de Su pueblo, testificando de Cristo. Las Escrituras enseñan que somos hijos de nuestro Padre Celestial, que nos ama, y nos ha dejado Su palabra como la guía espiritual que nos ayuda a venir a Él para recibir la vida eterna y vida en abundancia.

“Examináis las Escrituras porque vosotros pensáis que en ellas tenéis vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí” (Juan 5:39).

¿Estamos estudiando las Escrituras con la meta de ver cómo todo apunta a Cristo?

Como creyentes en Cristo, debemos escudriñar qué significa estudiar las Escrituras de manera minuciosa, diligente y cuidadosa. Así como los hombres buscan oro, tenemos que cavar y excavar hasta encontrar el tesoro escondido. Al igual que los cazadores van detrás de su presa, necesitamos enfoque, diligencia y determinación.

Pero no seamos como los Fariseos. Ellos escudriñaban las Escrituras con diligencia, conocían la Palabra de Dios, habían dedicado toda su vida a memorizar y obedecer la Ley de Moisés, sin embargo, no reconocieron a Jesús. No permitieron que la Palabra de Dios cambiara sus corazones. ¡Esto es un reflejo de lo absurdo, leer las Escrituras y no ver a Cristo! Nos maravillamos ante la ceguera de los fariseos, sin embargo, muchas de nosotras tenemos el mismo problema.

No solo leamos la Biblia como un montón de páginas, por vano conocimiento, sino que, junto con el Espíritu Santo, seamos intencionales en encontrar el significado oculto de lo que hemos leído en ella. Una gran porción de las Escrituras solo puede ser comprendida mediante ese estudio cuidadoso. Así como podemos encontrar leche para los niños, también hay carne para los hombres más vigorosos.

Las Escrituras revelan a Jesús. “Ellas dan testimonio de mí”,dijo Él. Ningún estímulo más poderoso que éste puede haber: El que halla a Jesús, halla la vida; el que escudriña la Biblia, encuentra a Su Salvador.

Al leer los Salmos, podemos encontrar a Cristo como nuestro Socorro, a quien podemos recurrir en momentos de tempestad. En Hechos, encontramos a Cristo como nuestro Ayudador y Consolador, a través de Su Espíritu, por medio del cual podemos dar testimonio de Él. En Hebreos, encontramos a Cristo como nuestro Sumo Sacerdote, quien intercede por nosotras delante del trono de Dios, y al recordar esto somos motivadas y alentadas a orar con confianza e intensidad. En Apocalipsis, encontramos a Cristo como el Cordero, aquel que es Digno de toda alabanza, honra, gloria, y dominio, quien nos mueve a glorificarle y adorarle.

En fin, en toda Su palabra podemos encontrar y conocer más a Cristo. Que al mirar Su rostro podamos ser transformadas. “nosotros todos, con el rostro descubierto, contemplando como en un espejo la gloria del Señor, estamos siendo transformados en la misma imagen de gloria en gloria, como por el Señor, el Espíritu (2 Corintios 3:18).

El Espíritu Santo nos guía en nuestra lectura para que no nos quedemos con el conocimiento, sino que verdaderamente entendamos, veamos a Jesús y prosigamos a un cambio de corazón y de acción. “Considera lo que digo, pues el Señor te dará entendimiento en todo(2 Timoteo 2:7).

Oremos a Dios, para que, al leer nuestras Biblias, nos ayude a encontrarle, a contemplar la gloria de Su Hijo. Que seamos llevadas más allá del simple conocimiento de las palabras, que nos ayude a verle. Que Su palabra pueda transformar nuestras vidas en todas las esferas, desde la forma cómo criamos a nuestros hijos, cómo trabajamos, y hasta cómo interactuamos con los demás.

Pidamos con fe en el Nombre de Jesús: “Espíritu Santo, guíame a toda la verdad” (Juan 16:13). Que como David podamos decir: “Oh Dios, tú eres mi Dios; te buscaré con afán. Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela cual tierra seca y árida donde no hay agua” (Salmos 63:1).

Una amiga más cercana que una hermana

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“El hombre de muchos amigos se arruina, pero hay un amigo que es más que un hermano.
Proverbios 18:24

El mundo está lleno de personas que se sienten solas. Toda mi vida estuve rodeada de personas que parecían querer estar conmigo, pero sin importar con cuantas personas estaba, siempre terminaba sintiéndome sola. Ahora que soy cristiana y veo todo desde otra perspectiva, dudo que yo fuera la única que se sentía así. Ninguna de mis relaciones con los demás me hacía sentir que tenía a alguien completamente de mi lado y ahora sé la razón: todos los pecadores… pecan.

Ninguna de las relaciones que tenemos en este mundo caído pueden satisfacer nuestra necesidad de cercanía. No es hasta que conocemos verdaderamente a Dios que tenemos una relación que llena el vacío que sentimos; ese vacío que tiene el tamaño de nuestro Creador y que solo puede ser llenado por Él.

Sin embargo, en la lucha con nuestra carne y las tentaciones de este mundo caído, necesitamos a los demás. Dios orquestó en Su plan para nuestra santificación que luego de ser salvas, crezcamos en comunidad. Una comunidad en la que debemos servir y ser servidos. Lo que pareciera ser simplemente más trabajo, más esfuerzo, es una bendición oculta. Las amistades que podemos cultivar dentro del cuerpo de Cristo terminan tejiendo una red de apoyo en la cual podemos ser enseñados, acompañados y cuidados. Pero ¿qué pasa si todavía dentro de la iglesia te sigues sintiendo sola? ¿Cómo llego a tener esas relaciones que Dios quiere que tenga con mis hermanos?

Creo que Proverbios 18:24 puede ayudarnos a entender cuál es la causa de este sentimiento de soledad a pesar de tener compañía y cómo podemos cultivar las relaciones que Dios quiere que tengamos y podamos apreciarlas por el regalo que son.

Dado a que por naturaleza los proverbios son consejos aislados de sabiduría, quise buscar dentro de la Palabra cuál es la razón por la cual debe importarnos cultivar estás relaciones. Lo primero es que, Dios mismo es un Dios de comunidad. La naturaleza de Su deidad es una comunión entre tres personas. Dios mismo nunca ha estado solo. En uno de los momentos más importantes de nuestra historia, la Última Cena, Jesús se toma un tiempo para decirles a Sus discípulos que esto le importa:

Un mandamiento nuevo les doy: “que se amen los unos a los otros”; que como Yo los he amado, así también se amen los unos a los otros. En esto conocerán todos que son Mis discípulos, si se tienen amor los unos a los otros».” – (Juan 13:34-35)

Amarnos no es solo un mandato, sino que es tal vez una de las muestras visibles que mejor testimonio darán a los que nos rodean de nuestra fe. Francis Chan dice que: “Si los demás pueden ver que el Evangelio es real en tu vida, entonces creerán que puede ser real en la de ellos.” De esto se trata adornar el evangelio y si ponemos las relaciones en este cuadro entonces entenderemos por qué es TAN importante. Nuestras amistades no solo son algo en lo que Dios se complace, sino que son prueba de que somos Suyos. Amar a nuestros hermanos es una prueba de que verdaderamente amamos a Dios. En 1 Juan 4:8, Dios nos dice que si no amamos no le conocemos. Así de blanco y negro es como lo ve Dios.

Esto responde el por qué debe importarnos cultivar relaciones con nuestros hermanos, pero como en cada uno de los mandatos de Dios, hay mucha bendición al obedecerlos. Ahora quiero mostrarte lo que dice la Biblia del propósito detrás. Para mí, descubrir este propósito fue como leer una carta de amor de nuestro Dios al ver hasta dónde llega Su cuidado y amor por mí. Estos son unos pasajes que pueden esclarecer lo que Dios nos regala en las amistades:

  • Compañía y apoyo en el sufrimiento: Debemos estar ahí para nuestros amigos, pero en especial, es nuestro llamado estar juntos en la aflicción. (Proverbios 17:17)
  • Fortaleza en la unidad: Somos más fuertes cuando estamos unidos. Estamos para levantarnos los unos a los otros cuando caemos. (Eclesiastés 4:10)
  • Gracia para crecer: Aunque nos amemos, nos vamos a fallar, pero nuestro trato continúo nos hace crecer en santidad. (Proverbios 27:17)
  • Amor: Siendo amigos ponemos en práctica el evangelio y al hacerlo cultivamos más amor los unos por los otros. (Proverbios 17:9)
  • Servicio: Nuestras necesidades son llenadas. Estamos para servirnos y nadie demostró esto mejor que nuestro Salvador, Jesús. Por quién ahora somos llamados Sus amigos. (Juan 15:13)
  • Apoyo: Debemos tener suficiente amor por nuestros hermanos de forma que podamos no solo orar por y con aquellos están en la escasez, sino que estemos dispuestos a apoyarles para que puedan salir de ella. (Santiago 2)

Estas cosas deberían llenarnos de gratitud por cada una de las personas que Dios ha puesto en nuestra vida. Pero entonces, ¿por qué en Proverbios 18:24 dice que el hombre de muchos amigos se arruina? Mientras más amigos hago, más personas apoyándome tengo, o ¿no?

Sí, pero… no.

Fíjate en el énfasis que hace la Palabra al decir que muchos son amigos, pero uno es hermano. La diferencia es que: cantidad no es igual a calidad. Cuando tenemos “muchos amigos” realmente no nos entregamos igual con todos. Es simplemente imposible tener 100 relaciones profundas y transparentes. La amistad “más cercana que un hermano” se refiere a una relación en la que puedo ser yo mismo, sin temor.

Estas amistades profundas no se hacen de la noche a la mañana. Debemos quedarnos lo suficiente en la vida de nuestros hermanos para cosechar lo que juntos hemos cultivado. Cada desahogo, cada oración, cada lágrima nos acerca más y más. La Palabra dice que el hermano nace para el tiempo de angustia. Dios diseñó las amistades para que las cultivemos cuando el mar este en calma y podamos sostenernos de ellas cuando no lo esté. Agradécele a Dios por esas amistades que sostendrán tu mano cuando sientas desfallecer y te levantarán cuando caigas, pues ellas son el medio de gracia por el cuál Dios te sostiene y levanta. En mis peores momentos, mi mejor amiga ha sido el medio de gracia que Dios ha utilizado para consolarme y empujarme a seguir confiando en Él cuando no puedo ver más allá de mi dolor. Dios nos ha permitido aprender a consolar mientras nos apoyamos en la aflicción. Cuando caigo, ella está ahí para levantarme y cuando ella cae, yo estoy ahí para ella. Sabemos que no hay nada que temer al admitir una falta. No hay porque escondernos aun cuando nuestros pensamientos no son frases lindas y santas como para poner en Twitter. Podemos confrontarnos sin temor a perder nuestra amistad. Con el tiempo hemos construido una relación que nos ha hecho más santas porque hemos pecado, admitido nuestro pecado, arrepentido, pedido perdón y perdonado. Hemos orado por nuestras necesidades y anhelos, hemos llorado juntas cuando no han sido satisfechos y también hemos dado gracias a Dios cuando si lo han sido. Hemos caminado juntas, tropezado y levantado… pero más importante que nada, hemos decidido seguir caminando juntas.

Todos nos hemos sentido solos, no te dejes engañar. Todas deseamos tener a alguien en quién confiar. Nadie sabe cuál de tus hermanas está orando por una amiga como la que tú puedes ser. El mundo está lleno de personas esperando que otro del primer paso. ¡Dalo tú! Sé esa amiga que está dispuesta y disponible. Sé esa persona que busca servir antes que ser servido. Ama a tus hermanas a pesar de sus defectos. Acompáñalas y déjate acompañar. Confronta y déjate confrontar. Pídanse perdón cuando deban hacerlo y ríndanse cuentas. No escondan su pecado de la otra, permitiéndose ser cuidadas y amadas de esta forma. Traigan Verdad a sus conversaciones. Anímense continuamente y disfruten de las cosas pequeñas. Llévense más cerca de Cristo. Disfruten de verse crecer juntas y quédense en la vida de la otra lo suficiente para cosechar el hermoso regalo de una amistad más cercana que la de un hermano. Ora al Señor y dile que tú quieres ser esa “amiga más que una hermana” de una hija suya.

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