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Qué hacer cuando no sé qué hacer

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Este domingo, el pastor Joan Veloz predicó el sermón “Qué hacer cuando no sé qué hacer” basado en 2 Crónicas 20:1-22.

¿Estás consiente de los tiempos en los cuales estamos viviendo? Nuestra generación esta viviendo uno de las peores guerras de la historia—una por las mentes y las almas de nuestros hijos. Al ver esto y las cosas que se avecinan, muchos sentimos como que no sabemos qué hacer ni como defendernos de este gran enemigo que nos asecha. Sin embargo, en la Escritura podemos ver ejemplos como el nuestro de hombres débiles que no sabían cómo obrar pero que confiaban en un Dios grande y poderoso que estaba con ellos y por ellos.  

Luego de la muerte de Salomon, 2 Crónicas 20:1-4 nos demuestra una nación de Israel cambiada. La vanagloria y el sentido de grandeza del hijo de Salomon llevo a esta gran nación a dividirse en dos: el reino del norte y el reino del sur, Judá. En el transcurrir de los años, el reino del sur tuvo reyes buenos como Josafat (2 Crónicas 17:3) y reyes malos. Josafat buscó honrar a Dios y se esforzó para que su pueblo conociera de Dios. Desde el comienzo de su reinado, el comicio y envío maestros para que fueran por todas las ciudades enseñándole al pueblo la ley de Dios. Este fue un rey que puso a Dios en el centro de su vida y dé su reino y, debido a esto, el terror del Señor vino sobre todos los reinos de las tierras que estaban alrededor de Judá, y no hicieron guerra contra Josafat. 

Pero, en un momento Josafat se confió y no escucho la voz de Dios. En 2 Crónicas 18 nos encontramos que el Rey Acab, Rey del norte, pidiéndole a Josafat que se una a el en batalla, diciendo que Dios había hablado por medio de todos los profetas, menos de uno, y le habían dicho que la victoria era segura. Hacen llamar al profeta Micaias y este les dice que si van a pelear serán derrotados y que todos los profetas que habían profetizado algo diferente lo habían hecho movidos por un espíritu de mentira que los había inducido a hablar estas cosas. Los reyes no le hicieron caso y fueron a la guerra. Allí, el Rey Acab perdió la vida y, al regresar a Judá, Josafat es amonestado grandemente por ayudarlo.

Después de lo acontecido, Dios dejó de proteger a Josafat al dejar de contener a sus enemigos. Era hora de que Josafat y el pueblo de Judá experimentara la protección de Dios de otra manera. Por primera vez desde que Josafat se volvió Rey, grupos se levantaron en su contra: los hijos de Moab y los hijos de Amón, los descendientes de Lot, y los Meunitas, una rama de la raza antigua de los descendientes de Esaú. Tres grandes grupos se levantaron a pelear contra Josafat, rodeando el extremo sur del Mar Muerto, aproximándose a un punto invisibles a la población. Pero algunos de entre el pueblo se percataron de esta gran amenaza y fueron a dar avisó a Josafat.

Y el versículo 3-4 dice, “Y Josafat tuvo miedo y se dispuso a buscar al SEÑOR, y proclamó ayuno en todo Judá. Y se reunió Judá para buscar ayuda del SEÑOR; aun de todas las ciudades de Judá vinieron para buscar al SEÑOR.” En medio de la gran amenaza que se les venia encima, Josafat deja ver su condición humana al mostrar su temor a los hombres que querían destruirlo y a que Dios le haya quitado su protección y cuidado. Pero este miedo no le impidió actuar correctamente; en medio del temor el muestra su dependencia del Señor y dispone su corazón para buscarle. Esta actitud de disponer el corazón a buscar, en el hebreo, hacia referencia a adorar y postrar el corazón ante alguien mayor, pero también significaba descubrir la voluntad de ese ser superior. Es decir que al hacer esto Josafat demuestra que el confía mas en Dios que en sus recursos militares. 

Desde el punto de vista humano esta es la decisión mas absurda que un REY militar pudiera tomar. Lo que uno esperaría que el hubiera hecho es preparar su milicia para la batalla. Pero el no hizo nada de esto; el confió en Dios y dio el ejemplo por su propia devoción personal. El buscó al Señor de todo corazón y proclamó un ayuno en todo Judá para expresar su humildad y total dependencia de Dios. Cuando nuestra vida y fe está amenazada, debemos buscar al Señor recordando que no estamos solos y que el está por nosotros. No importa el nombre del enemigo que se nos venga, el Dios que tenemos es mayor que todos juntos (Salmos 23:4).

En 2 Crónicas 20:5-12 a Josafat defender su caso como un buen abogado en un tribunal, apelando a la misericordia y el favor de Dios.Adam Clarke llamó a esto «Una de las oraciones más elegantes, piadosas, correctas y, en cuanto a su composición, una de las más hermosas jamás ofrecidas bajo la dispensación del Antiguo Testamento.” Josafat se puso en pie en el centro del atrio restaurado para orar por la nación, apelando a las promesas, a la gloria y a la reputación de Dios que estaban en juego, porque era a su pueblo que querían destruir. En esta  oración, Josafat nos da una gran lección de cómo orar. En esta oración el reconoce: la soberanía de Dios (2 Crónicas 20:6), el pacto de Dios (2 Crónicas 20:7), la presencia de Dios (2 Crónicas 20:8-9), la bondad de Dios (2 Crónicas 20:10), la posesión de Dios (2 Crónicas 20:11) y su dependencia en Él (2 Crónicas 20:12).

Martin J. Selman en su comentario sobre los libros de Crónicas dijo, “Esta frase final, es una de las expresiones más conmovedoras de confianza en Dios que se encuentran en cualquier parte de la Biblia”.Hermano, cuando no sepas que hacer, vuelve tus ojos al Señor y pon tu confianza en Él. Reconócele en todos tus caminos y espera en Él, que Él actuará (Salmos 62:1-2). Hoy es un buen día para preguntarnos en quién esta puesta nuestra confianza.

“Los que confían en el SEÑOR son como el monte Sion,

que es inconmovible, que permanece para siempre.

(Salmos 125:1-2)

No importa tu condición ni el tamaño de tu amenaza, aquellos que confían en el Señor permanecerán para siempre porque no depende de ellos sino de Aquel quién les sostiene. 

Josafat termina su oración y en 2 Crónicas 20:13. Todo el pueblo estaba ahí, hasta los niños, estaban ahí haciendo un llamamiento silencioso a Dios; todos estaban juntos buscando el rostro del Señor. Al parecer después de la gran oración de Josafat, el pueblo se paró en silencio ante el Señor, esperando escucharle.El pueblo clamo con fe y Dios se hizo presente (2 Crónicas 20:14). El Espíritu del Señor vino sobre Jahaziel y comenzó a hablar diciendo, “Prestad atención, todo Judá, habitantes de Jerusalén y tú, rey Josafat: así os dice el SEÑOR: «No temáis, ni os acobardéis delante de esta gran multitud, porque la batalla no es vuestra, sino de Dios.” (2 Crónicas 20:15) Dios no simplemente estaba respondiendo su oración, Él le estaba recordando que de quien era la batalla: Suya. La multitud de Amonitas y Moabitas no venían solo a destruir a Josafat, ellos venían a destruir al pueblo de Dios y eso es una GRAN COSA, porque con el pueblo de Dios nadie se mete (Isaias 49:25-26).

La batalla era del Señor, pero a ellos les tocó hacer algo: el próximo día debían ir contra ellos (2 Crónicas 20:16-17). Este fue un comando importante, porque uno podría pensar que debido a la promesa del versículo 15, ellos ni siquiera tendrían que presentarse en la batalla. Sin embargo, Dios quería que salieran e hicieran su parte. Judá no iba a tener que luchar en esta batalla, pero eso no significaba que no tenían nada que hacer. Fue un paso significativo de fe pararse y creer que verían la salvación del Señor frente a un gran ejército que le atacaba. Ellos no iban a ganar esta batalla debido a la fuerza de sus hombre, sino debido al poder del Dios al que ellos iban a adorar. 

Al escuchar esto, “Josafat se inclinó rostro en tierra, y todo Judá y los habitantes de Jerusalén se postraron delante del SEÑOR, adorando al SEÑOR.” (2 Crónicas 20:18) Tanto el rey como el pueblo sabían que las palabras profética a través de Jahaziel eran verdaderas. Al recibirlo como palabra de Dios, ellos adoraron, agradeciéndole a Dios. Ellos no esperaron ver a los moabitas derrotados para adorar, ellos escucharon lo que Dios haría y adoraron. Mientras todos estaban inclinados sobre sus rostros adorando al Señor, un grupo se pus de pie y comenzó a entonar cantados de alabanza al Señor (2 Crónicas 20:19). Fue esta una erupción espontánea de cantos. Al escuchar lo que Dios había prometido, no se contuvieron y saltaron de alegría y comenzaron alabar a Dios. Esta gente había creído en una salvación futura y esto postro a algunos y levanto a otros, pero todos hicieron lo mismo adoraron

¿Has creído tu en una salvación futura? ¿Cual es tu respuesta al escuchar las promesas de Dios para contigo? Las promesas de Dios son verdaderas y el ha prometido darnos la victoria por medio de Jesucristo. Esta verdad debe llevarnos a vivir una vida de adoración sin importar nuestra situación y condición porque la salvación que se nos ha prometido es mayor que el peor de nuestros males.

El poder de agradecer

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Hace un tiempo leí una historia de un sabio campesino chino que era muy pobre, un día él estaba trabajando muy duro con su hijo, y de pronto se les escapó el caballo que usaban para trabajar, y el hijo le dice:

– ¡Padre, qué desgracia! Se nos ha ido el caballo.
– ¿Por qué le llamas desgracia? – respondió el padre – veremos lo que trae el tiempo…
A los pocos días el caballo regresó, acompañado de otro caballo.
– ¡Padre, qué suerte! – exclamó esta vez el muchacho – Nuestro caballo ha traído otro caballo.
– ¿Por qué le llamas suerte? – repuso el padre – Veamos qué nos trae el tiempo.
En unos cuantos días más, el muchacho quiso montar el caballo nuevo, y éste, no acostumbrado al jinete lo arrojó al suelo.
El muchacho se quebró una pierna. – ¡Padre, qué desgracia! – exclamó ahora el muchacho – ¡Me he quebrado la pierna!
Y el padre, retomando su experiencia y sabiduría, sentenció: – ¿Por qué le llamas desgracia? ¡Veamos lo que trae el tiempo! El muchacho no se convencía de qué bueno podría venir de su situación, así que se quejaba en su cama.

Pocos días después pasaron por la aldea los enviados del rey, buscando jóvenes para llevárselos a la guerra. Vinieron a la casa del anciano, pero como vieron al joven con su pierna entablillada, lo dejaron y siguieron de largo.

El joven comprendió entonces que nunca hay que dar ni la desgracia ni la fortuna como absolutas, sino que siempre hay que darle tiempo al tiempo, para ver si algo es malo o bueno.

Sabemos que nuestra confianza no está en darle tiempo al tiempo, sino en saber que cada cosa que ocurre en nuestras vidas ha sido cuidadosamente permitida y orquestada por nuestro Dios soberano, que nos ama y quiere lo mejor para nosotros.

Romanos 8:28 nos dice que a los que aman a Dios, todas las cosas le ayudan para bien.

Nos pueden suceder muchas situaciones dolorosas, que no entendemos, pero podemos confiar en que Dios ha prometido que todo coopere para bien, y ese bien significa que nos hará más semejantes a Cristo, ese es nuestro mayor bien, y cuando entendemos esto realmente, podemos encontrar motivos para dar gracias en todo.

Cuando confiamos plenamente en Dios, podemos dar gracias cualquiera que sea nuestra situación, ya sea que estemos saciados o hambrientos, en salud o enfermedad, en una casa grande o pequeña, aprender a estar contentos y agradecidos es un recurso poderoso. Pablo no lo pudo decir mejor que en Filipenses 4:11-13:

“No que hable porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme cualquiera que sea mi situación.  Sé vivir en pobreza, y sé vivir en prosperidad; en todo y por todo he aprendido el secreto tanto de estar saciado como de tener hambre, de tener abundancia como de sufrir necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.”

Notemos donde está el poder para ser agradecidos, no en nosotros, sino en Cristo que es nuestra fortaleza.

Un corazón así tiene un poder especial que es contagioso, capaz de transformar el llanto en gozo, la paz por temor, este poder de un corazón agradecido es escaso, en un mundo donde la gente anda de mal humor, buscando con quien pelear, un corazón que da gracias en todo momento es un tesoro, que inunda de esperanza y apunta a un Dios glorioso por el que vale la pena vivir, porque cualquiera tribulación momentánea en este mundo, no se compara con la gloria venidera (2 Corintios 4:17).

El ser agradecidos es una decisión, no podemos escoger nuestras circunstancias, pero si nuestra reacción.

Los problemas de esta vida solo sacan o revelan lo que tenemos dentro de nosotros.

Que Dios nos dé ojos para ver la vida, como Él la ve, y para vivir de una manera agradecida, porque Él, y solo Él es suficiente.

En este día escoge:

“Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para vosotros en Cristo Jesús.”
(1 Tesalonicenses 5:17)

Cuando el gozo del Espíritu es tu marca distintiva

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¿Cómo salir de problemas de deudas?

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Este tema lo hemos visto muchas veces en el salón de consejería. En este episodio brindamos herramientas que son de utilidad para poder manejar las deudas

Iniciando el nuevo año con gratitud

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¡Oh tu fidelidad! ¡Bienvenido 2021!

Un nuevo año, un nuevo comienzo.  Cada nuevo año viene cargado con altas expectativas para una gran mayoría de nosotras.  Sin embargo, para muchas la llegada de un nuevo año pudiera estar plasmada de tristeza, ansiedad y hasta depresión. 

La pena y el desaliento muy fácilmente ensombrece el gozo, somos muy rápidas en señalar lo que no funcionó o no está funcionando en nuestras vidas, y sin embargo lo que salió bien y sigue bien toma tiempo en sobresalir porque con mucha probabilidad esto ese algo que damos por sentado.

Gratitud

La palabra gratitud proviene de la raíz latina gratus, que significa “agradable; bien recibido; beneplácito”.  Esta raíz, adicionalmente, también dio origen a otras palabras relacionadas, tales como gratis, gratificación y gratuidad. 

El valor de la gratitud es cuando una persona experimenta aprecio y reconocimiento por otra que le prestó ayuda.  No consiste, necesariamente en “pagar” ese favor con otro igual, sino en mostrar afecto, reconocimiento y guardar en la memoria ese acto de generosidad.

¿Qué dice Jesús sobre la gratitud? 

“Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para ustedes en Cristo Jesús.” (I Tesalonicenses 5:18).

“Este es el día que el Señor ha hecho; regocijémonos y alegrémonos en él.” (Salmo 118:24).

La gratitud es importante para Dios. La palabra “gracias” aparece de diferentes maneras numerosas veces en la Biblia.  En el Nuevo Testamento, el apóstol Pablo escribió al menos 46 veces acerca de dar gracias.

Ser agradecidas en todas las situaciones nos ayuda a desarrollar nuestra confianza en Dios y nos ayuda a ser humildes.  Aunque la mayor parte de las veces nuestra gratitud está relacionada a experiencias positivas, tenemos que aprender a valorar lo bueno y lo malo.  Dar gracias a Dios en situaciones difíciles nos puede ayudar a valorar más los buenos tiempos.  “En todo” mencionado en 1 Tesalonicenses 5:18 es el reto.  Cuando vemos nuestras bendiciones estamos agradecidas por las cosas que el Señor ha hecho por nosotras y provisto para nosotras.  Así que damos gracias con alegría, lo cual es muy fácil de hacer.  Pero, nos resulta difícil darle gracias cuando al parecer no hemos recibido más bendiciones y nuestra situación no es muy positiva.  Sin embargo, Pablo nos dice que dar gracias en todo es la voluntad de Dios para nosotras.

Es una realidad que desde marzo del 2020 hemos vivido tiempos sin precedentes en la historia reciente.  El coronavirus lo trastocó todo: nuestras relaciones personales, hábitos, costumbres, mundo laboral, economía. Todo. 

El 2020 y así como el 2021 fueron años que, para muchos, lamentablemente, han sido uno de los más tristes en sus vidas, pues perdieron a un familiar, a un ser querido, a un amigo, y hasta el trabajo que sustentaba a su familia a causa de esta pandemia. Definitivamente no alcanzan las palabras (ni las lágrimas) para describir lo que muchos han vivido durante el 2020 y 2021.  Las vacunas y su aplicación trajeron optimismo en medio de la incertidumbre, aunque también han traído división entre los que no creen en ella como la solución de detener la propagación del letal virus.

Pero es muy cierto que han sido años para reinventarse, para hacer una pausa y reflexionar sobre lo verdaderamente valioso de la vida, que poco tiene que ver con lo material, y para seguir adelante pase lo que pase.

Gratitud en el Año Nuevo

Cada año, muchas personas dan inicio al nuevo año con metas de vivir diferente en algún aspecto de sus vidas.  Sin embargo, después de varias semanas los intentos de cumplir con sus resoluciones pasan al olvido.

Por lo regular tenemos como una costumbre o tradición escribir nuestras metas al inicio de cada año.  C.S. Lewis escribió que, “Nunca eres tan viejo para establecer una meta más o para soñar un nuevo sueño.” Personalmente yo acostumbro a escribir mis metas en las diferentes áreas de mi vida: espiritual, relaciones, finanzas, trabajo y hasta vacaciones.   Aprendí desde muy joven que las personas que escriben sus metas son más propensas a alcanzarlas y por esa razón acostumbro a hacerlo. 

No puedo negar que la llegada del año 2022 se siente completamente diferente por diversas razones en mi vida personal por lo que he decidido iniciar el nuevo año acogiendo la gratitud.  En vez de crear mas metas, me he tomado el tiempo de escribir una lista de todo por lo que estoy agradecida en las diferentes áreas de mi vida.  Mi resolución para este nuevo año por lo tanto es practicar el arte de la gratitud imaginándome mi vida, y el mundo donde vivo, como una oportunidad, no una deuda.  Mi resolución es enfocarme en lo necesario y trabajar junto a otros para hacer posible que todos a mi alrededor puedan vivir y vivir bien.  De esta manera solo estaré generando sentimientos de amor y bienestar en este 2022.

Hermana, amiga que me lees, contemos nuestras bendiciones en este nuevo año, escríbelas una por una, pero sobre todo demos gracias a Dios por su mayor regalo – el regalo de Sí mismo y de Su Hijo, en Su muerte sacrificial por cada una de nosotras y en su vida resucitada por la cual vivirá por siempre para ser nuestro gozo eterno. Que en este nuevo año 2022 y por siempre podamos mantenernos enfocadas en Aquel que nos guiará en este nuevo trayecto: Jesucristo.

Cuando el amor testifica de la obra del Espíritu en ti

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Este domingo en La IBI, el pastor Miguel Núñez predicó el sermón “Cuando el amor testifica de la obra del Espíritu en ti” basado en Gálatas 5:22-23.

Cómo tener la deuda bajo control

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Seguimos hablando sobre finanzas familiares y en esta ocasión, queremos hablar sobre cómo mantener la deuda bajo control.

Los Magos apuntan a la cruz

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Mateo 2:1-12

No hay mucho escrito en la Biblia sobre los magos, sin embargo, el hecho de que Dios se les reveló y luego los incluyó en la Biblia me animó a buscar las enseñanzas que Dios tiene escondidas ahí para nosotras. En Mateo 2:2 leemos que fueron algunos magos (sabios) del Oriente para presentarse donde Herodes para buscar al rey de los judíos.  No sabemos de cuales países venían sin embargo podemos concluir que no eran judíos. En los tiempos antiguos, los reyes extranjeros elegían entre las personas más inteligentes para ser sus asesores que usualmente eran astrólogos o aquellos que interpretaban sueños como vimos en el libro de Daniel capítulo 2, donde el rey Nabucodonosor pidió a sus magos para que interpretaran sus sueños.

Hace sentido que eran astrólogos porque fue una estrella que los llevó a Jerusalén, sin embargo, el conocer que era el Rey de los judíos que había nacido, fue una revelación divina y no el estudio de su ciencia.  Fueron donde el rey Herodes, que era un tirano, conocido por tanta brutalidad que hasta mató a sus propios hijos por temor de una amenaza a su reino. Aunque su herencia era edomita, su familia se había convertido al judaísmo y él fue criado como judío y por eso se turbó tanto cuando oyó que El Mesías nació e inmediatamente indagó con los sacerdotes para conocer las profecías sobre donde nacería, lo cual fue en Belén.  Luego volvió a los magos para estimar el tiempo en que había aparecido la estrella y fingió querer adorarle también.  En la misma forma que Dios les reveló donde estaba el Mesías, les reveló a no regresar donde Herodes y ellos lo obedecieron. Extranjeros, que no tenían conocimiento del Señor vinieron para adorarle y “cuando vieron la estrella, se regocijaron sobremanera con gran alegría.” (Mateo 2:10), sin embargo, como contraste el rey romano, criado como alguien de Su propio pueblo estaba maquinando para matarlo.  Desde el principio Dios estaba demostrándonos lo que ocurriría en el futuro.

El contraste entre los dos reinos, el espiritual y el terrenal, demuestra las diferencias entre los dos mundos. El rey del universo, creador y quien sostiene todo, con un reino inmenso, se encuentra en una casa humilde, en un país pequeño y despreciado, mientras el rey romano de un emporio mundano viviendo en un palacio extravagante en una ciudad grande. Un bebé que vino para salvar a pecadores con un rey dispuesto a matar a inocentes. Un bebe desconocido, que vivirá su vida en humildad con un hombre conocido y arrogante que siempre quería tener la preeminencia.  Un bebé que vino para servir a otros con un hombre que exigía ser servido en todo. Un bebé con un reino que nunca pudiera perder con un hombre con un reino temporal. Un bebé que realmente era la Luz del mundo viviendo en las penumbras y con poco alarde con un rey guiado por las tinieblas brillando en la fama y con toda opulencia.

Evaluando ahora a los sabios del Oriente, personas que no estaban esperando un Mesías, tampoco habían recibido las profecías ni las promesas judías, sin embargo, viajaban kilómetros para conocerle personalmente y “entrando en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose le adoraron; y abriendo sus tesoros le presentaron obsequios de oro, incienso y mirra.” (Mateo 2:11) Y obedeció a Dios volviendo a su país sin pasar por Herodes.  De nuevo vemos el contraste entre la obediencia de los gentiles sin conocer al Dios verdadero, con el desprecio de un hombre criado como judío.

Es una demostración de que este bebé tenía “otras ovejas que no son de este redil; a ésas también me es necesario traerlas, y oirán mi voz, y serán un rebaño con un solo pastor.” (Juan 10:16) Por eso Pablo repitió a los judíos lo que Isaías dijo, en Hechos 28:28 “oirán, pero no entenderán y que esta salvación de Dios ha sido enviada a los gentiles. Ellos sí oirán.”

Llegando a los regalos que presentaron

los magos, también hay mucho simbolismo para evaluar. Primero sabemos que tenían mucho valor porque Mateo 2:11 lo llama tesoros y de nuevo vemos la orquestación del Señor en el significado de cada uno de ellos. Primero, el oro se asociaba con la realeza en ambos reinos, aunque ellos no sabían que Jesús era El Rey del universo.  Pero también tenía un significado divino porque es el material que cubría las paredes del Santísimo, el altar (1 Reyes 6:20-22) y el propiciatorio, la parte superior del arca sobre la cual descansaba la nube o símbolo visible de la presencia divina (Éxodo 25:17,22) y donde la sangre del sacrificio fue rociada en el día de expiación.

El segundo regalo fue el incienso que en tiempos antiguos fue usado en la adoración de una deidad demostrando que ellos creían que este bebé era Dios. Pero también tenía un significado de la intervención que el tendrá para nosotras.  En el templo, el altar del incienso fue localizado en frente del velo que separaba el Santísimo del lugar santo y Aarón fue instruido a quemar el incienso cada mañana y noche con el fuego del altar de la ofrenda por el pecado.  Una vez al año, en el día de expiación (Lev. 16:11-14), el incienso era traído dentro del Santísimo y puesto sobre el fuego ubicado en frente del propiciatorio, donde Dios se encontraba con Su pueblo (Éxodo 25:22).   La sangre del sacrificio que fue rociada por encima del mismo propiciatorio, apuntando al Mesías que, con Su sangre derramada en la cruz, abriría la única forma que nosotras podríamos encontrarnos con Dios porque Él es nuestra propiciación (Romanos 3:25).

Y finalmente la mirra era un perfume que era un ingrediente clave en la mezcla de especies utilizado en preparar un cuerpo para un entierro (Juan 19:39). Esto, a diferencia de los otros tesoros demostraba Su humanidad y también apuntando a Su muerte y la forma en que Él salvaría a Su pueblo.

Desde que Dios eligió a Su pueblo, nos dio pistas de cómo lo salvaría y los regalos de los magos nos apuntaban a Su culminación hacia Aquel que nació ese día.

Cómo la Biblia es la gran historia del reino de Dios con su culminación en la persona y la obra del Mesías Jesucristo, vemos aquí de nuevo la gloria de nuestro Salvador con este acontecimiento de la llegada de los magos. Para aquellos que tienen oídos…

Paz en tiempos turbulentos

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“Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento,
guardará vuestros corazones y vuestras mentes en Cristo Jesús.”
(Filipenses 4:7)

Este capítulo 27 de Hechos, que hemos estado viendo en el programa, ha sido como un bálsamo a mi alma en este tiempo. Es increíble cómo Dios usa Su Palabra para ministrarnos diariamente y cómo nos deja el ejemplo de la vida de sus hijos, expuesta allí como testimonio de que eran hombres y mujeres comunes con un Dios extraordinario.

La semana pasada estuve lidiando con mis hijos enfermos, la mayor estuvo interna 4 días por asma, tenía que estar con ella en el día mientras mi esposo se quedaba con ella por las noches y así yo podía ir a la casa a cuidar a los dos menores, entre ellos, un lactante. En ese mismo día en que mi pequeña fue ingresada, estaba haciendo las diligencias para hacer la transición de un seguro médico a otro, estábamos dudosos si el seguro anterior cubriría los gastos de hospitalización en lo que entraba el nuevo. En medio de todo me paralicé.

Oré al Señor ahí en esa sala de emergencias, pidiéndole que viniera en nuestro socorro, sabía que estábamos seguros en sus manos. Pero necesitaba paz en medio de ese tiempo turbulento (Filipenses 4:7).

Pablo ha estado languideciendo bajo arresto domiciliario en el palacio de Herodes en Cesarea del Mar. No ha sido inculpado de ningún crimen. Ha tenido audiencia ante tres gobernadores romanos diferentes durante ese tiempo (Félix, Festo y Agripa), pero ninguno de ellos ha podido identificar alguna ley romana que él haya transgredido, aparte de todas las acusaciones no confirmadas lanzadas por los judíos. Esto trajo como resultado un callejón sin salida en los procedimientos, causando la extensión del encarcelamiento de Pablo, porque los oficiales romanos temen que los líderes judíos causen  problemas si lo sueltan.

Pablo rompe el impase al demandar, como ciudadano romano, su derecho de apelar su caso en el tribunal del César en Roma. Esto lo libera de un periodo sin definir de encierro en Cesarea, provee una resolución para su caso en el sistema jurídico romano y lo distancia de los judíos asesinos en Jerusalén, quienes quieren matarlo.

¿Qué podemos aprender de enfrentar problemas o peligro de la vida de Pablo? Hay 4 anclas que mantuvieron a Pablo firme en su fe y le dieron paz y calma en medio de tiempos turbulentos.

  1. La primera que necesitamos es el ancla de la estabilidad. Nuestra esperanza debe estar en Cristo durante la tormenta, Pablo aun cuando todos perdieron la esperanza de salvarse (Hechos 27:20), él se mantuvo firme y alentó y animó a los marineros compartiéndoles el mensaje del ángel de Dios que le dijo que nadie moriría. ¡El ancla se afirma cuando nos enfocamos en este Dios que está orquestando los acontecimientos para dirigirnos hacia donde Él quiere!
    Como nos comentaba Aileen “No busquemos la respuesta en otros lugares, Dios es el único que nos puede dar la respuesta correcta. Y si aun cuando persistimos en oración y estudio de la palabra, no estamos seguras de qué debemos hacer, entonces busquemos el consejo de alguien maduro en la fe, para que juntos puedan buscar la voluntad de Dios.”
  2. La segunda ancla que sostuvo a Pablo es la unidad. (V.31). Pablo trabajó en conjunto con todos los tripulantes de la nave, al decirle al comandante y a los soldados, que solamente se podían salvar si todos se quedaban en la nave. Y es precisamente así mismo como sucede en la vida espiritual. Como decía Cathy, “La vida no fue diseñada para afrontarla sola sino en familia, en comunidad.  Por eso tenemos una iglesia y un mandato bíblico de congregarnos, para que podamos caminar en la vida siendo parte de una comunidad.”
  3. La tercera ancla que sostuvo a Pablo, y es la renovación. (v.33-36). Luego de que todos se quedaran en la nave, Pablo los animó a comer. Habían pasado catorce días sin comer y necesitaban fortalecer sus cuerpos para resistir lo que venía.
    Muchas veces cuando estamos en medio de tribulaciones no comemos ni dormirnos, y esto es una puerta abierta para los ataques de Satanás; no hay forma de pensar claramente sin comer ni dormir, porque estamos físicamente débiles, agotadas emocionalmente e incapaces de pensar claramente.  En medio de tiempos difíciles también solemos dejar de orar, y esta es la receta perfecta para dejar de escuchar la voz del Señor.
  4. La cuarta ancla que sostuvo a Pablo fue el reconocer la realidad de sus circunstancias (V.42-44).
    Durante cualquier tribulación es necesario esperar que El Señor dirija nuestros pasos. El tiempo de espera para conocer Su voluntad nunca es tiempo perdido, sino tiempo invertido.
    ¡Al igual que Pablo junto con el resto de los tripulantes de aquella embarcación, todas hemos experimentado eventos en donde la mano de Dios es evidente y si no fuera por Su intervención divina, los resultados serían muy diferentes de lo que experimentamos! Nosotras servimos al Todopoderoso y es necesario que, para poder descansar en Su Omnipotencia, nuestra confianza en Dios crezca todos los días, y así tener esta firmeza que Pablo tuvo.  Solo así estaremos preparadas para las tormentas que lleguen a nuestras vidas.

Hay tantos personajes, eventos y detalles sobre la vida, obra y personas de iglesia en el libro de Hechos que es difícil seleccionar un solo tema o lección principal. Uno que sí viene a mi mente es que sin importar quién eres o dónde estás, Dios puede usarte.

Por ejemplo, Pablo, era un fanático religioso judío, es usado por Dios para enseñar y madurar los creyentes de una religión que odiaba e intentó destruir. Pablo fue usado por Dios para establecer una fe y una práctica cristiana que hoy día se conoce en todo el mundo.

¿La lección aquí?  Dios te puede usar, si lo permites.

¿La realidad aquí? Dios te puede usar para hacer cosas que jamás imaginarías, si lo permites.

¿La pregunta aquí? Dios te puede usar, ¿lo permitirás?

¿La oración aquí? Señor, heme aquí; por favor, ¡úsame a mí!

¡Nuestra actitud no depende de las circunstancias, sino de Dios!

Dios les guarde sin caída.

Cuando los deseos de Espíritu y los deseos de la carne se enfrentan

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Este domingo en La IBI, el pastor Miguel Núñez predicó el sermón “Cuando los deseos de Espíritu y los deseos de la carne se enfrentan” basado en Gálatas 5:16-21.

Respondiendo tus preguntas sobre las finanzas familiares (Parte 3)

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En este episodio, el pastor Héctor Salcedo está respondiendo preguntas que ustedes, nuestros oyentes, nos entregaron relacionadas a las finanzas familiares.

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